Emociones secundarias
Las emociones secundarias tienen funciones adaptativas sociales. Son más complejas, ya que requieren una cognición mayor, y aparecen a partir de los 2 años de edad12. Por ejemplo, la culpa, la vergüenza, el orgullo y los celos.
Las emociones secundarias se denominan también auto-conscientes o auto-evaluativas34.
Orgullo
El orgullo es una emoción que surge cuando se logra un objetivo importante o se destaca en algún ámbito3. Tiene implicaciones tanto positivas como negativas en el comportamiento y las relaciones sociales.
Según Lewis (2008)1, las atribuciones globales dan lugar al orgullo desmesurado (hubris), mientras que las atribuciones específicas conducen al orgullo auténtico.
Culpa
La culpa es una emoción autoconsciente que surge cuando se ha cometido una acción, o se ha omitido algo, que va en contra de los propios principios, valores o normas sociales3. Esta emoción desagradable nos motiva a corregir nuestro comportamiento y a evitar repetir errores.
Tracy y Robins (2004)2 señalan que la culpa se asocia con atribuciones específicas sobre el comportamiento, lo que facilita la reparación y el cambio conductual.
Vergüenza
La vergüenza es una emoción autoconsciente que surge cuando se percibe una falta, error o imperfección que amenaza la imagen y autoestima de la persona34.
La función de la vergüenza es motivar a la persona a esconder o corregir el comportamiento que ha ocasionado una evaluación negativa de sí misma.
La persona puede responder con retraimiento, evitación de la situación o incluso agresividad para proteger su imagen1.