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Trastornos

Conceptualización

La categorización de los trastornos del lenguaje puede variar según el enfoque teórico y clínico. De hecho, de la cuarta a la quinta edición del Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM)12, la clasificación de los trastornos del lenguaje ha experimentado cambios significativos:

Por otro lado, los trastornos del lenguaje son muy distintos en función del momento de su aparición. Cuando se manifiestan en la infancia, se denominan trastornos específicos del lenguaje (TEL), mientras que si aparecen en la edad adulta, suelen ser consecuencia de una lesión cerebral y se conocen como daño cerebral adquirido (DCA).

Pregunta

Los trastornos de la comunicación (señala la INCORRECTA):

En la infancia

Los trastornos del lenguaje en la infancia pueden producirse por diversas causas, como factores genéticos, neurológicos, ambientales o una combinación de ellos. Estos trastornos pueden afectar a diferentes aspectos del lenguaje, como la fonología, la morfosintaxis, la semántica o la pragmática.

En los años 70 surgieron diversos términos para definir las dificultades en el lenguaje. En 1972, Leonard3 incorporó el término «lenguaje desviado», al que siguieron los de «trastorno del lenguaje» (Rees, 1973)4 y «retraso del lenguaje» (Weiner, 1974)5. Más tarde, Leonard (1981)6 utilizó el término trastorno específico del lenguaje (TEL) para referirse a las dificultades relacionadas con el lenguaje, el cual ha sido el más utilizado hasta nuestros días, tanto en la investigación como en la clínica.

La clasificación de los TEL puede variar según el enfoque teórico y clínico, pero una clasificación comúnmente aceptada es la siguiente:

Trastornos del lenguaje

Los trastornos del lenguaje son alteraciones que afectan a la capacidad de una persona para comprender, expresar o utilizar el lenguaje de manera adecuada. Estos trastornos pueden manifestarse de diferentes formas y niveles, afectando tanto al lenguaje hablado como al escrito.

Los trastornos del lenguaje afectan a componentes lingüísticos como el fonético-fonológico, el morfosintáctico, el léxico-semántico y el pragmático.

Su gravedad varía dependiendo del componente específico del lenguaje afectado.

Pregunta

Los trastornos del lenguaje:

Trastornos fonológicos

Los trastornos fonológicos, también llamados dislalias, afectan a la capacidad para producir y organizar los sonidos del habla. Las personas con estos trastornos pueden tener dificultades para articular ciertos sonidos o para combinar sonidos de manera correcta.

Los tipos de dislalia son:

  • Dislalia evolutiva: fase normal del desarrollo en la que el niño aún no ha adquirido la capacidad de articular correctamente ciertos fonemas. Suele desaparecer con la maduración.
  • Dislalia audiógena: dificultad articulatoria causada por déficits auditivos; al no percibir correctamente los sonidos, el niño no puede reproducirlos adecuadamente.
  • Dislalia orgánica: alteración en la producción del habla debida a anomalías anatómicas en los órganos articulatorios (disglosia) o a lesiones neurológicas (disartria).
  • Dislalia funcional: dificultad para articular fonemas sin que exista causa orgánica aparente; se debe a un mal funcionamiento de los órganos articulatorios.

Trastornos de la comunicación social o pragmáticos

Los trastornos de la comunicación social afectan a la capacidad para utilizar el lenguaje en contextos sociales. Las personas con estos trastornos pueden tener dificultades para seguir las reglas de la conversación, interpretar el lenguaje no verbal o adaptarse a diferentes situaciones comunicativas.

Incluye variantes del trastorno específico del lenguaje con alteraciones en los componentes contextuales y sociales.

Se caracterizan por dificultades en la comprensión del contexto, en el uso de inferencias lógico-pragmáticas y en la comunicación.

En adultos

A diferencia de los trastornos infantiles, que aparecen durante el desarrollo, los trastornos del lenguaje en adultos son adquiridos: la persona tenía un lenguaje normal que se deteriora tras una lesión cerebral. Las causas más frecuentes son:

  • ECV (enfermedad cerebrovascular): ictus isquémicos o hemorrágicos.
  • TCE (traumatismo craneoencefálico): accidentes, caídas, impactos.
  • Afecciones e infecciones: tumores cerebrales, encefalitis, meningitis.
  • Malformaciones: malformaciones arteriovenosas u otras anomalías estructurales.

Estos trastornos se clasifican según qué aspecto del lenguaje está afectado: el contenido lingüístico (afasias), la planificación motora del habla (apraxia) o la ejecución muscular (disartrias).

Afasias

Las afasias son trastornos del procesamiento lingüístico causados por lesiones cerebrales. Afectan a la capacidad de comprender, de formular o a ambas funciones del lenguaje, dependiendo de la localización de la lesión.

Para entender los tipos de afasia, resulta útil recordar dos conceptos:

  • Comprensión: capacidad de entender lo que se escucha o lee.
  • Producción: capacidad de expresarse mediante el habla o la escritura.
Tipo de afasiaLocalización de la lesiónComprensiónProducciónCaracterística distintiva
BrocaÁrea de Broca (frontal izquierda)✓ Preservada✗ AlteradaEntiende pero no puede expresarse
WernickeÁrea de Wernicke (temporal izquierda)✗ Alterada✓ Fluida pero incoherenteHabla con fluidez pero sin sentido
ConducciónFascículo arqueado✓ PreservadaFluida con erroresNo puede repetir lo que oye
AnómicaCircunvolución angular✓ Preservada✓ PreservadaSolo falla al nombrar objetos
GlobalLesión extensa✗ Muy alterada✗ Muy alteradaAfectación severa de todo el lenguaje

Afasia de Broca (motora o no fluente)

La persona comprende lo que le dicen, pero tiene grandes dificultades para producir lenguaje. El habla es lenta, entrecortada y requiere mucho esfuerzo. Suelen omitir palabras gramaticales (artículos, preposiciones), produciendo un habla «telegráfica».

La lesión se localiza en el área de Broca, en la corteza frontal izquierda, una región cercana a la corteza motora que controla los músculos del habla. Esta área está implicada en la programación y ejecución fonético-motora del habla.

Pregunta

La afasia de Broca:

Afasia de Wernicke (sensorial o fluente)

La persona habla con fluidez, incluso más de lo normal, pero lo que dice carece de sentido. No comprende lo que le dicen ni lo que ella misma dice. Es frecuente que use palabras inexistentes (neologismos) o palabras reales pero incorrectas.

La lesión se localiza en el área de Wernicke, en la corteza temporal izquierda, una región especializada en el procesamiento del significado del lenguaje.

Afasia de conducción

La comprensión está preservada y el habla es fluida, pero la persona comete frecuentes parafasias (sustituciones de sonidos o palabras) y tiene especial dificultad para repetir palabras o frases que acaba de escuchar.

La lesión afecta al fascículo arqueado, el haz de fibras que conecta las áreas de Broca y Wernicke. Al estar desconectadas ambas áreas, la información auditiva no llega correctamente a la zona de producción.

Afasia anómica

La comprensión y la gramática están intactas, pero la persona no puede encontrar las palabras que necesita, especialmente sustantivos. Para compensar, recurre a circunloquios (rodeos explicativos): en lugar de decir «bolígrafo», dice «eso con lo que se escribe».

La lesión suele localizarse en la circunvolución angular, una región implicada en el acceso al léxico.

Afasia global

Es la forma más grave. Tanto la comprensión como la producción están severamente afectadas. La persona puede conservar algunos automatismos (palabras muy aprendidas, expresiones emocionales), pero la comunicación lingüística está prácticamente anulada.

Se produce por lesiones extensas que afectan a múltiples áreas del hemisferio izquierdo.

Pregunta

Una persona que comprende el lenguaje, pero presenta problemas para producirlo, ¿qué área del cerebro tiene dañada?

Apraxia del habla

La apraxia del habla es un trastorno de la planificación motora: la persona sabe qué quiere decir y sus músculos funcionan correctamente, pero no puede programar la secuencia de movimientos necesarios para articular las palabras.

A diferencia de las afasias (que afectan al contenido lingüístico) y las disartrias (que afectan a la fuerza muscular), en la apraxia el problema está en el «puente» entre la intención y la ejecución.

Manifestaciones típicas:

  • Esfuerzo visible y tanteos al intentar pronunciar palabras.
  • Errores inconsistentes: la misma palabra puede salir bien o mal en distintos intentos.
  • Mayor dificultad con palabras largas o poco frecuentes.
  • Habla lenta y laboriosa.
  • El lenguaje automático (contar, días de la semana) suele estar mejor preservado.

Disartrias

Las disartrias son trastornos de la ejecución motora del habla. A diferencia de la apraxia (donde el problema es la planificación), aquí el problema está en los músculos: su fuerza, tono, velocidad o coordinación están alterados.

La causa es una afectación del sistema nervioso central o periférico que controla la musculatura del habla (lengua, labios, paladar, laringe). El tipo y gravedad dependen de qué parte del sistema nervioso esté dañada.

Manifestaciones típicas:

  • Habla arrastrada, imprecisa o «pastosa».
  • Volumen anormalmente bajo o variable.
  • Ritmo alterado: demasiado lento, rápido o irregular.
  • Voz nasal, ronca o con cambios de tono involuntarios.
  • Movilidad limitada de lengua, labios o mandíbula.
CaracterísticaApraxiaDisartria
Nivel afectadoPlanificación motoraEjecución muscular
ErroresInconsistentes, variablesConsistentes, predecibles
Lenguaje automáticoMejor preservadoIgualmente afectado
CausaLesión corticalLesión en cualquier nivel del sistema motor

Enfermedades neurodegenerativas

Las enfermedades neurodegenerativas producen un deterioro progresivo del lenguaje, a diferencia de las lesiones agudas (como un ictus) donde el daño es súbito. El patrón de afectación depende de qué áreas cerebrales se deterioran primero:

  • Demencias (especialmente la enfermedad de Alzheimer): dificultades para encontrar palabras, pérdida de vocabulario, deterioro progresivo de la comprensión.
  • Enfermedad de Parkinson: disartria hipocinética (habla monótona, de bajo volumen).
  • Deterioro cognitivo leve: alteraciones sutiles que pueden preceder a una demencia.
  • Esclerosis múltiple: disartria variable según las lesiones.
  • ELA (esclerosis lateral amiotrófica): disartria progresiva por degeneración de las neuronas motoras.

Evaluación del lenguaje

Cuando un paciente presenta dificultades en el lenguaje, resulta fundamental realizar una evaluación exhaustiva para determinar el tipo y la gravedad del trastorno. Esta evaluación busca identificar las áreas específicas del lenguaje afectadas, determinar el grado de afectación y guiar el plan de tratamiento.

Es importante mencionar que la evaluación es solo uno de los pasos en el proceso de intervención. Otros pasos incluyen realizar una anamnesis adecuada, crear una historia clínica o establecer hipótesis de evaluación y de diagnóstico.

Para la infancia

La siguiente tabla resume algunas de las pruebas más utilizadas para evaluar el lenguaje en niños:

PruebaEdadTipoComponentes evaluados
CELF-55-15 añosDiagnóstico y seguimientoLéxico, morfosintaxis, semántica, pragmática (expresivo y receptivo)
RFIDesde 3 añosEspecífico (fonología)Articulación de fonemas, procesos de simplificación
PLON-R3-6 añosScreeningFonología, morfología, sintaxis, semántica, pragmática
BLOC5-14 añosDiagnóstico y seguimientoMorfología, sintaxis, semántica, pragmática
ITPA3-10 añosDiagnósticoProcesamiento auditivo/visual, expresión verbal/motora, memoria, integración
Reynell III1,5-7 añosDetección y guía terapéuticaLenguaje expresivo y receptivo

CELF-5

La Evaluación Clínica de los Fundamentos del Lenguaje (CELF-5), desarrollada por Wiig, Semel y Secord (2013)7, se aplica de forma individual a niños y adolescentes de 5 a 15 años. Su objetivo es identificar, diagnosticar y realizar el seguimiento de los trastornos del lenguaje y la comunicación. Evalúa tanto el lenguaje expresivo (léxico, morfosintaxis, semántica y pragmática) como el receptivo.

RFI

El Registro Fonológico Inducido (RFI), creado por Juárez y Monfort (2010)8, puede aplicarse a partir de los 3 años. Su objetivo es examinar la articulación del habla en producción inducida de palabras y, cuando sea necesario, en repetición. Evalúa los fonemas en diferentes posiciones dentro de la palabra y los procesos de simplificación del habla.

PLON-R

La Prueba de Lenguaje Oral de Navarra revisada (PLON-R), desarrollada por Aguinaga, Armentia, Fraile, Olangua y Uriz (2005)9, se administra a niños de 3 a 6 años. Funciona como herramienta de screening para la detección rápida de dificultades del lenguaje. Evalúa todos los componentes lingüísticos (fonología, morfología, sintaxis, semántica y pragmática) mediante tareas que varían según la edad, como articulación de fonemas, repetición de frases, comprensión léxica e identificación de colores.

BLOC

La Batería de Lenguaje Objetiva y Criterial (BLOC), creada por Puyuelo, Renom, Solanas y Wiig (1998)10, se aplica a niños de 5 a 14 años. Su objetivo es detectar alteraciones del lenguaje, identificar las necesidades lingüísticas del paciente y medir su evolución. Evalúa los componentes morfológico, sintáctico, semántico y pragmático, cada uno subdividido en bloques que miden habilidades específicas como la formación de plurales o los tiempos verbales.

ITPA

El Test de Illinois de Aptitudes Psicolingüísticas (ITPA), desarrollado por Kirk, McCarthy y Kirk (2011)11, se administra a niños de 3 a 10 años. Su objetivo es detectar dificultades en el proceso de comunicación e identificar habilidades que puedan apoyar un programa de intervención. Evalúa la comprensión y asociación auditiva y visual, la expresión verbal y motora, la memoria secuencial y visomotora, y la integración visual, auditiva y gramatical. También permite identificar el canal preferente del paciente (auditivo, verbal o visomotor).

Reynell III

La Escala de Desarrollo de Lenguaje Expresivo y Receptivo de Reynell (Reynell III), creada por Edwards, Fletcher, Garman, Hughes, Letts y Sinka (1997)12, se aplica a niños de 1,5 a 7 años. Su objetivo es detectar problemas de lenguaje y proporcionar guías básicas para la terapia y estimulación. Evalúa el lenguaje receptivo y el expresivo.

Para la adultez

La siguiente tabla resume algunas de las pruebas más utilizadas para evaluar el lenguaje en adultos con daño cerebral adquirido:

PruebaTipoEnfoqueDominios evaluados
TBDAEspecífico de afasiasClínico-sindrómicoConversación, descripción de láminas, discurso narrativo
TDBBatería neuropsicológica generalNeuropsicológico integralLenguaje y otras funciones cognitivas (con perfil de afasias)
BETAEspecífico de trastornos afásicosNeuropsicología cognitivaComprensión oral, producción oral, lectura, escritura, semántica y oraciones

TBDA

El Test de Boston para el Diagnóstico de Afasias (TBDA), creado por Goodglass y Kaplan (1996)13, es el instrumento de referencia para la evaluación de afasias. Su objetivo es obtener un perfil exhaustivo del paciente y una escala de severidad que permita el diagnóstico sindrómico. Evalúa el lenguaje mediante subtests de conversación, descripción de láminas y discurso narrativo. Dispone de una versión abreviada.

TDB

El Test de Diagnóstico de Barcelona (TDB), desarrollado por Peña-Casanova, Gramunt-Fombuena y Gich-Fullà (2004)14, es una batería neuropsicológica general que incluye subtests específicos de lenguaje. Su objetivo es evaluar múltiples funciones cognitivas y establecer un «perfil de afasias» a partir de una selección de subtests. Evalúa el lenguaje junto con otras funciones como memoria, atención y funciones ejecutivas. Dispone de una versión abreviada y una versión en línea con herramientas de gestión del tratamiento.

BETA

La Batería de Evaluación de Trastornos Afásicos (BETA), creada por Cuetos Vega y González-Nosti (2009)15, adopta el marco teórico de la neuropsicología cognitiva. Su objetivo es identificar los procesos lingüísticos alterados y establecer un diagnóstico sindrómico preciso, incluyendo anomia, alexia y disgrafía. Evalúa seis dominios (comprensión oral, producción oral, lectura, escritura, semántica y oraciones), utilizando tanto léxico frecuente como infrecuente, y elementos que representan seres vivos e inanimados.

Referencias

Footnotes

  1. American Psychiatric Association. (1994). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (4.ª ed.). American Psychiatric Association.

  2. American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5.ª ed.). American Psychiatric Association. https://doi.org/10.1176/appi.books.9780890425596

  3. Leonard, L. B. (1972). What is deviant language? Journal of Speech and Hearing Disorders, 37(4), 427-446. https://doi.org/10.1044/jshd.3704.427

  4. Rees, N. S. (1973). Auditory processing factors in language disorders: The view from Procrustes' bed. Journal of Speech and Hearing Disorders, 38(3), 304-315.

  5. Weiner, P. S. (1974). A language-delayed child at adolescence. Journal of Speech and Hearing Disorders, 39(2), 202-212.

  6. Leonard, L. B. (1981). Facilitating linguistic skills in children with specific language impairment. Applied Psycholinguistics, 2(2), 89-118. https://doi.org/10.1017/S0142716400000709

  7. Wiig, E. H., Semel, E. y Secord, W. A. (2013). Clinical Evaluation of Language Fundamentals – Fifth Edition (CELF-5). NCS Pearson.

  8. Juárez, A. y Monfort, M. (2010). Registro Fonológico Inducido. Editorial CEPE.

  9. Aguinaga, G., Armentia, M. L., Fraile, A., Olangua, P. y Uriz, N. (2005). PLON-R. Prueba de Lenguaje Oral Navarra-Revisada. TEA Ediciones.

  10. Puyuelo, M., Renom, J., Solanas, A. y Wiig, E. H. (1998). Batería de Lenguaje Objetiva y Criterial (BLOC). Masson.

  11. Kirk, S. A., McCarthy, J. J. y Kirk, W. D. (2011). Test Illinois de Aptitudes Psicolingüísticas (ITPA) (S. Ballesteros y A. Cordero, adaptadores). TEA Ediciones.

  12. Edwards, S., Fletcher, P., Garman, M., Hughes, A., Letts, C. y Sinka, I. (1997). Reynell Developmental Language Scales III: The University of Reading Edition. GL Assessments.

  13. Goodglass, H. y Kaplan, E. (1996). Evaluación de la afasia y de trastornos relacionados (J. García-Albea, M. Sánchez Bernardos y S. del Viso, adaptadores). Editorial Médica Panamericana.

  14. Peña-Casanova, J., Gramunt-Fombuena, N. y Gich-Fullà, J. (2004). Test neuropsicológicos: Fundamentos de una neuropsicología clínica basada en evidencias. Elsevier Masson.

  15. Cuetos, F. y González-Nosti, M. (2009). BETA. Batería para la Evaluación de los Trastornos Afásicos. Instituto de Orientación Psicológica EOS.