Razonamiento informal
Conceptualización
El razonamiento informal, también llamado cotidiano, es aquel que se basa en la experiencia, el juicio y la intuición para llegar a conclusiones. A diferencia del razonamiento formal, no sigue reglas estrictas de lógica, sino que utiliza argumentos basados en evidencia empírica, analogías y conocimiento previo. Es común en situaciones cotidianas donde no se dispone de información completa o precisa.
Las principales características del razonamiento informal son (Gabucio et al., 2008)1:
- No hay información necesaria a priori para generar la conclusión (por ejemplo, comprar un coche).
- Se desarrolla en contextos no formales que abarcan todas las facetas de la vida cotidiana y profesional.
- Depende del contexto de la situación concreta (por ejemplo, el presupuesto para comprar el coche).
- Se aplica a situaciones importantes para las personas. Sería la llamada motivación intrínseca (por ejemplo, el coche me hace falta).
- Se relaciona con la capacidad para elaborar y defender argumentos frente a otros (por ejemplo, quiero este coche y no otro).
- Se aplica a tareas abiertas o mal definidas (el sujeto debe buscar más información para llegar a una solución).
- No utiliza un lenguaje formal o lógico, sino el de la vida cotidiana.
- Es difícil que existan dos tareas exactamente iguales y, por lo tanto, no existen procedimientos definidos que permitan al sujeto llegar a la solución correcta, ya que ni siquiera existe esta. La mejor o peor solución es un criterio de elección (opinión).
- Se utiliza en cualquier dominio de conocimiento, en cualquier ámbito, incluido el científico.