1900
Tras el auge de la psicología científica a finales del siglo XIX, el 1900 comienza con la fragmentación de la psicología en diferentes escuelas de pensamiento, cada una con sus propios métodos, teorías y áreas de interés, a veces conflictivos entre sí. Tanto es así que Sprung y Sprung (1998)1 llaman a esta fase de la historia el estadio teórico-metodológico del disenso.
Curiosamente, estas corrientes teórico-metodológicas se localizan por países. En 1889, Binet2 escribía:
Con pocas excepciones, los psicólogos franceses han dejado las investigaciones sobre psicofísica a los alemanes y el estudio de la psicología comparada a los británicos. Los franceses, por el contrario, se han dedicado casi con exclusividad al estudio de la psicología patológica.
En el siglo XX, el psicoanálisis ganó popularidad, a pesar de ser un enfoque opuesto a la psicología científica en cuanto a su metodología experimental. La principal aportación del psicoanálisis fue la concepción de la mente como un constructo independiente de la consciencia.
En particular, el trabajo de Sigmund Freud3 fue fundamental, así como el posterior de Carl Jung, cuya obra se basaba en las teorías freudianas pero desarrolló un enfoque propio muy trascendental.