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Actividad 2. Tejer Barrio: programa comunitario para la prevención de la soledad no deseada en personas mayores que viven solas

Taig Mac Carthy

Universidad Internacional de Valencia (VIU)

Psicología de la Intervención Social y Comunitaria · Grado en Psicología

Prof. D. Luis Gutiérrez Morante

Mayo 2026

Actividad 2. Tejer Barrio: programa comunitario para la prevención de la soledad no deseada en personas mayores que viven solas

DATOS DE LA ACTIVIDAD
  • Asignatura: Psicología de la Intervención Social y Comunitaria (24GPSI)
  • Tipo de actividad: Diseño y presentación de un proyecto de intervención (50% del portafolio)
  • Curso académico: 2025-2026, segundo cuatrimestre
  • Profesor: D. Luis Gutiérrez Morante
  • Estudiante: Taig Mac Carthy

A. Contextualización y justificación de la propuesta

A.1. Magnitud y definición del problema

La soledad no deseada se define como la experiencia subjetiva, displacentera y persistente de una discrepancia entre las relaciones sociales que una persona desea mantener y las que efectivamente posee (De Jong Gierveld et al., 2006). Conviene distinguirla del aislamiento social objetivo —reducción cuantificable de contactos e integración en redes— y de la soledad elegida o solitud, dimensión funcional y voluntaria. Esta tríada conceptual es relevante para el diseño de la intervención: el aislamiento es factor de riesgo, pero el indicador clave de bienestar es la soledad percibida. Tal como recoge la introducción canónica a la disciplina de Hombrados-Mendieta (1996), la psicología comunitaria asume como objeto propio precisamente este tipo de problemas situados en la intersección entre lo individual y lo relacional, irreductibles a la psicopatología clásica.

En España, el Marco Estratégico Estatal de Soledades 2026-2030, aprobado por el Consejo de Ministros el 24 de febrero de 2026, reconoce por primera vez la soledad no deseada como problema de salud pública y de cohesión social (Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, 2026). Según el Barómetro de la Soledad No Deseada en España 2024 elaborado por el Observatorio Estatal de la Soledad No Deseada (Fundación ONCE y Fundación AXA, 2024), una de cada cinco personas residentes en España (20 %) experimenta soledad no deseada, con tasas que ascienden al 25-30 % en el grupo de mayores de 65 años que viven solos. Datos del Instituto Nacional de Estadística (INE, 2024) muestran que en España residen aproximadamente 2,2 millones de personas mayores de 65 años en hogares unipersonales, de las que el 71 % son mujeres, fenómeno conocido como feminización de la soledad en la vejez.

La evidencia epidemiológica sobre las consecuencias es contundente. El metaanálisis de Holt-Lunstad et al. (2015), sobre más de 3,4 millones de participantes, situó el efecto del aislamiento social sobre la mortalidad en un riesgo relativo equiparable al del tabaquismo, la obesidad o la inactividad física. La revisión de Cacioppo y Cacioppo (2018) documenta asociaciones consistentes con depresión, deterioro cognitivo, enfermedad cardiovascular, mayor riesgo de caídas y peor adherencia terapéutica. El estudio de McCormick et al. (2005) añade una pieza relevante para el diseño: la calidad afectiva del día a día en personas con dificultades de salud mental comunitaria depende de las características de las actividades —especialmente del componente social y del grado de significado—, no sólo de su cantidad, lo que justifica que el programa priorice formatos vinculares con sentido por encima del mero «llenado» del tiempo. En el contexto español, la pandemia de COVID-19 actuó como acelerador de estos procesos: la encuesta del IMSERSO (2022) mostró un incremento sostenido del sentimiento de soledad en personas mayores tras los confinamientos, con prevalencias que doblaron las cifras prepandémicas en algunas comunidades autónomas. La revisión sistemática y metaanálisis de Giebel et al. (2022) sobre intervenciones comunitarias de salud mental y bienestar en personas mayores aporta evidencia adicional de que los programas comunitarios bien estructurados producen mejoras significativas en el bienestar subjetivo, incluso en contextos con recursos limitados.

A.2. Análisis ecológico del problema

La articulación entre modelos analíticos (que explican por qué se produce el problema) y modelos operativos (que orientan la acción transformadora) constituye la columna vertebral del razonamiento aplicado en psicología comunitaria (Sánchez Vidal, 1991), y es la lógica que se sigue en este apartado. Montero (2006) refuerza este tránsito al subrayar que la psicología comunitaria es indisociable de la tensión productiva entre comunidad y sociedad, donde la persona mayor que vive sola no es objeto de tutela sino sujeto situado en un entramado relacional, institucional y simbólico que es necesario hacer visible. Caron (1996) y Bronfenbrenner (1979) ofrecen, conjuntamente, el marco ecológico que permite distribuir los determinantes en niveles concéntricos sin perder de vista el acceso desigual a recursos como variable crítica.

Siguiendo el modelo ecológico de Bronfenbrenner (1979), la soledad no deseada en personas mayores se configura por la interacción de determinantes situados en cuatro niveles:

  • Microsistema: pérdidas relacionales (viudedad, fallecimiento de iguales), reducción de la red familiar por movilidad laboral de los descendientes, limitaciones funcionales que dificultan la salida del domicilio (artrosis, déficits sensoriales, miedo a caer).
  • Mesosistema: debilitamiento de la conexión entre la persona mayor y los recursos comunitarios (centros de mayores, asociaciones vecinales, parroquias) por desuso o desconfianza; desconexión entre los servicios sanitarios y los servicios sociales que dificulta la detección precoz.
  • Exosistema: políticas urbanísticas que no contemplan la accesibilidad universal, hábitats verticales sin ascensor, ausencia de bancos y zonas de sombra en el espacio público, horarios y procedimientos administrativos diseñados para población activa, fractura digital que excluye de servicios cada vez más telemáticos.
  • Macrosistema: edadismo institucional y cultural (Ayalon y Tesch-Römer, 2018), modelo socioeconómico que delega los cuidados en la familia nuclear sin reconocer su transformación demográfica, narrativa cultural que asocia vejez con dependencia y carga. El capital social comunitario (Putnam, 1993) —densidad de redes cívicas, normas de reciprocidad y confianza generalizada— actúa en este nivel como recurso protector estructural: barrios con mayor capital social tienden a amortiguar el impacto subjetivo del aislamiento residencial. La resiliencia comunitaria descrita por Tapias (2011) opera como otro de los activos macrosistémicos sobre los que el programa pretende apoyarse y, simultáneamente, reforzar.

Este análisis multinivel justifica una intervención que opere simultáneamente en varios planos y no se limite al individuo aislado, en coherencia con uno de los rasgos óptimos de los programas preventivos: producir cambios en múltiples niveles (Oesterle et al., 2015).

A.3. Encuadre desde el modelo de estrés psicosocial

El modelo de estrés psicosocial de Dohrenwend y Dohrenwend (1984) permite comprender por qué algunas personas mayores que viven solas desarrollan soledad clínicamente significativa y otras no, pese a compartir condiciones objetivas similares. La pérdida del cónyuge, la jubilación o la limitación funcional constituyen eventos vitales estresantes cuyo impacto está modulado por: (a) la percepción del estresor (significado atribuido a la nueva situación); (b) los recursos personales (autoestima, sentido de coherencia, habilidades de afrontamiento); y (c) los recursos sociales disponibles (red de apoyo, accesibilidad de servicios). La intervención propuesta opera precisamente sobre los mediadores situacionales del modelo: incrementa el apoyo social percibido, fortalece estrategias activas de afrontamiento y reduce los costes ambientales del contacto social.

A.4. Carencias de las intervenciones actuales

Las respuestas existentes presentan limitaciones documentadas que justifican una propuesta complementaria:

  • Predominio de modelos asistenciales centrados en la institucionalización o la teleasistencia reactiva, que cubren la dimensión instrumental del apoyo pero descuidan las dimensiones emocional y de pertenencia (Cattan et al., 2005).
  • Lógica paternalista en muchos programas de acompañamiento, en los que la persona mayor es definida como receptora pasiva y no como agente. Esta lógica contradice el principio de empoderamiento (Rappaport, 1987) y produce efectos paradójicos: refuerza la identidad estigmatizada de persona sola en lugar de movilizar capacidades.
  • Fragmentación entre administraciones: los servicios sociales, sanitarios y comunitarios operan en silos, dificultando la detección precoz y el seguimiento. El Marco Estratégico Estatal 2026-2030 reconoce explícitamente esta carencia y propone criterios comunes de detección temprana (Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, 2026).
  • Escasa evaluación rigurosa de eficacia: la revisión sistemática de Masi et al. (2011) concluye que los programas con mayor efecto sobre la soledad son aquellos que combinan reestructuración cognitiva de pensamientos desadaptativos con incremento de oportunidades de contacto social significativo, una combinación poco frecuente en las intervenciones comunitarias españolas.
  • Indiferenciación entre participación e inclusión social. Como destacan Lloyd, Tse y Deane (2006), la participación comunitaria y la inclusión social son dos dimensiones diferenciadas que las prácticas profesionales pueden activar deliberadamente: estar presente en actividades no garantiza pertenencia, y la pertenencia exige diseñar dispositivos que actúen sobre actitudes, estigma y reciprocidad. Muchos programas para personas mayores miden lo primero y descuidan lo segundo.

A.5. Clasificación preventiva de la intervención

Conforme a la tipología de Caplan (1964), y en el marco de la psicología comunitaria de la salud que Cantera (2004) sistematiza para el contexto hispanohablante, la presente intervención es de prevención secundaria (detecta y actúa sobre signos tempranos de soledad antes de su consolidación en trastornos depresivos o deterioro cognitivo) y selectiva en términos de población destinataria (mayores de 65 años que viven solos en un distrito urbano concreto, grupo de riesgo elevado pero sin patología establecida).

En coherencia con el criterio metodológico de basarse en programas con eficacia ya probada en lugar de reinventar metodologías, este programa adopta componentes documentados por Masi et al. (2011) y Cattan et al. (2005), integrándolos en un dispositivo comunitario localmente adaptado. La decisión es deliberada: la mejora frente a las intervenciones existentes no proviene de un componente «nuevo», sino del ensamblaje —reestructuración cognitiva + grupo de ayuda mutua + activación de recursos vecinales + evaluación rigurosa— y de su contextualización al barrio.

B. Objetivo general de la intervención

Reducir de forma clínicamente significativa la soledad no deseada y fortalecer las redes de apoyo social percibido en personas mayores de 65 años que viven solas en el distrito de Carabanchel (Madrid), mediante un programa comunitario de doce semanas basado en el empoderamiento, el grupo de ayuda mutua y la activación de recursos vecinales, alcanzando al término del programa una disminución promedio igual o superior a 1,5 puntos en la De Jong Gierveld Loneliness Scale (versión abreviada de 6 ítems) respecto a la línea base.

Esta formulación cumple los cinco criterios SMART (Doran, 1981): es específica (qué población, qué fenómeno, qué territorio), medible (magnitud de cambio en un instrumento validado), alcanzable (parámetros derivados de la literatura previa), relevante (alineada con un problema sanitario y social prioritario) y temporal (plazo de doce semanas).

C. Población objetivo

C.1. Número de participantes

La intervención prevé un total de 48 participantes distribuidos en cuatro grupos de 12 personas, tamaño que permite la dinámica grupal cohesiva sin sacrificar la individualización del seguimiento (Yalom y Leszcz, 2020). Para hacer posible una evaluación cuasi-experimental, se reclutarán adicionalmente 24 personas en lista de espera que conformarán el grupo control activo (recibirán únicamente teleasistencia básica durante el periodo de estudio y posteriormente accederán al programa en la siguiente edición). Total reclutado: 72 personas.

C.2. Criterios de inclusión

Pueden participar las personas que cumplen las siguientes condiciones:

  • Edad igual o superior a 65 años.
  • Residencia en hogar unipersonal en el distrito de Carabanchel desde hace al menos 12 meses.
  • Puntuación igual o superior a 2 en la versión abreviada de la De Jong Gierveld Loneliness Scale (umbral validado para soledad moderada o severa en población mayor española; De Jong Gierveld y Van Tilburg, 2006).
  • Funcionalidad preservada en actividades básicas de la vida diaria, definida como puntuación igual o superior a 80 en el Índice de Barthel.
  • Capacidad cognitiva preservada (puntuación igual o superior a 24 en el Mini-Mental State Examination o equivalente).
  • Consentimiento informado por escrito.

C.3. Criterios de exclusión

Se excluyen del programa las personas con:

  • Diagnóstico activo de trastorno depresivo mayor en fase moderada o grave, trastorno psicótico o trastorno por uso de sustancias (derivación a la red de salud mental del Servicio Madrileño de Salud).
  • Deterioro cognitivo moderado o grave (derivación a Centro de Día municipal y a la Asociación de Familiares de Personas con Alzhéimer).
  • Limitación funcional severa que impida la asistencia presencial (oferta alternativa: protocolo de acompañamiento domiciliario coordinado con Cruz Roja).
  • Participación simultánea en otro programa equivalente.

C.4. Datos descriptivos esperados

A partir del perfil demográfico del distrito (Ayuntamiento de Madrid, 2024) y de la literatura previa sobre soledad en personas mayores españolas (Pinazo, 2014; IMSERSO, 2022), se anticipa una muestra con las siguientes características:

VariableDistribución esperada
Edad media76,4 años (rango 65-89)
Sexo70 % mujeres, 30 % hombres
Estado civil62 % viudo/a, 18 % soltero/a, 14 % separado/divorciado, 6 % casado/a no conviviente
Tiempo viviendo solo/aMedia de 8,7 años
Nivel educativo48 % estudios primarios incompletos, 36 % primarios completos, 16 % secundarios o superiores
Pensión media mensual950 € (por debajo de la pensión media estatal)
Salida del domicilio41 % menos de tres veces por semana

Este perfil es congruente con el patrón nacional de feminización de la soledad en la vejez y orientará las decisiones de adaptación cultural y de género de los materiales y dinámicas.

D. Objetivos concretos del programa

Los seis objetivos específicos desarrollan operativamente el objetivo general y cumplen los criterios SMART. Cada uno se vincula con indicadores cuantificables que se describen en el apartado E. Diseño de la evaluación de la eficacia.

Cód.Objetivo específico
OE1Disminuir la soledad emocional y social percibida de los participantes en al menos 1,5 puntos en la De Jong Gierveld Loneliness Scale (rango 0-6) entre la medición basal y la postintervención, manteniendo el efecto a los seis meses.
OE2Incrementar el apoyo social percibido de los participantes en al menos 4 puntos en la Escala Multidimensional de Apoyo Social Percibido (MSPSS, rango 12-84) entre la medición basal y la postintervención.
OE3Aumentar el tamaño y la densidad de la red social personal de cada participante en al menos dos vínculos significativos nuevos sostenidos al menos durante cuatro semanas, evaluado mediante el mapa de red social de Tracy y Whittaker.
OE4Reforzar el sentimiento de empoderamiento individual y comunitario, alcanzando un incremento mínimo de 0,5 puntos en la Escala de Empoderamiento Psicológico de Rogers et al. (1997) en su adaptación española entre la medición basal y la postintervención.
OE5Reducir la sintomatología depresiva subclínica asociada al aislamiento, alcanzando una disminución de al menos 2 puntos en la Escala de Depresión Geriátrica de Yesavage (versión de 15 ítems) entre la medición basal y la postintervención.
OE6Consolidar al menos dos iniciativas vecinales autogestionadas (grupos de ayuda mutua, paseos vecinales, cafés intergeneracionales) lideradas por los propios participantes, en funcionamiento a los seis meses del cierre del programa.

OE1 a OE5 son de orientación individual, mientras que OE6 traduce el principio de empoderamiento comunitario en un indicador estructural: la intervención no termina cuando termina el programa, sino que deja en el barrio dispositivos sostenibles.

E. Diseño de la evaluación de la eficacia

E.1. Modelo de evaluación

La evaluación adopta un enfoque mixto (Creswell, 2013) que combina mediciones cuantitativas estandarizadas con técnicas cualitativas, y se articula en torno a tres momentos: línea base (pre), cierre (post inmediato) y seguimiento (seis meses postcierre). El diseño cuasi-experimental con grupo de comparación en lista de espera permite atribuir con mayor confianza las variaciones observadas a la intervención. Adicionalmente se incorpora una evaluación de proceso continua y una evaluación participativa (Cousins y Whitmore, 1998) en la que los propios participantes interpretan los resultados.

E.2. Instrumentos y vinculación con los objetivos

ObjetivoInstrumentoTipoMomentos de aplicación
OE1De Jong Gierveld Loneliness Scale abreviada de 6 ítems, versión española validada (De Jong Gierveld y Van Tilburg, 2006; Iglesias de Ussel et al., 2014)CuantitativoPre, post, seguimiento 6 meses
OE2Multidimensional Scale of Perceived Social Support (MSPSS) adaptada al español (Zimet et al., 1988; Landeta y Calvete, 2002)CuantitativoPre, post, seguimiento 6 meses
OE3Mapa de red social de Tracy y Whittaker (1990) y registro de contactos significativos (libreta personal con periodicidad semanal)MixtoPre, post, seguimiento 6 meses
OE4Escala de Empoderamiento Psicológico de Rogers et al. (1997), adaptación española de Vázquez Morejón et al. (2018)CuantitativoPre, post
OE5Escala de Depresión Geriátrica de Yesavage (GDS-15), versión española de Martínez de la Iglesia et al. (2002)CuantitativoPre, post, seguimiento 6 meses
OE6Registro de iniciativas vecinales activas (ficha estandarizada), entrevista semiestructurada al facilitador comunitarioCualitativoSeguimiento 3 meses y 6 meses
Evaluación de procesoHoja de asistencia, escala breve de satisfacción (Likert 1-5) al final de cada sesión, grupo focal en sesiones 6 y 12MixtoContinuo

Todos los instrumentos cuantitativos disponen de validación en población española y, en su mayoría, en muestras de personas mayores. La elección de la GDS-15 frente a otras escalas de depresión obedece a su validación específica en geriatría y a su brevedad, factor importante para no generar sobrecarga evaluativa.

E.3. Análisis estadístico previsto

Para las variables continuas se realizarán análisis de varianza de medidas repetidas (ANOVA-MR) con factor intra-sujeto momento (pre, post, seguimiento) y factor entre-sujetos grupo (intervención vs. control en lista de espera). Se calcularán tamaños del efecto (d de Cohen para comparaciones por pares y η²p para los efectos principales). El umbral de relevancia clínica se establecerá a priori en d ≥ 0,50 (efecto medio) y en cambios iguales o superiores a la minimal clinically important difference descrita en la literatura para cada instrumento.

Para datos cualitativos se aplicará análisis temático (Braun y Clarke, 2006) sobre las transcripciones de los grupos focales y las entrevistas finales, con codificación independiente por dos investigadores y resolución de discrepancias por consenso. La triangulación entre datos cuantitativos y cualitativos guiará la interpretación final.

E.4. Indicadores de evaluación de proceso

  • Tasa de asistencia (objetivo: ≥ 80 % de las sesiones por participante).
  • Tasa de retención (objetivo: ≥ 75 % completan el programa).
  • Satisfacción media por sesión (objetivo: ≥ 4 sobre 5).
  • Cumplimiento de fidelidad del manual por parte de los facilitadores (auditoría por supervisión externa de al menos dos sesiones por grupo, lista de verificación de componentes nucleares).

E. Recursos

Nota: corresponde al segundo apartado «E)» del enunciado oficial — errata del documento original de la rúbrica, que numera dos apartados consecutivos como «E)».

E.1. Entidades implementadoras y red de colaboración

La intervención se desarrollará en alianza interinstitucional siguiendo el modelo de gobernanza promovido por el Marco Estratégico Estatal de Soledades 2026-2030.

EntidadRol
Centro Municipal de Servicios Sociales del distrito de Carabanchel (Ayuntamiento de Madrid)Coordinación general, captación a través de trabajadores sociales de zona, cesión del espacio principal
Centro de Salud Comunitaria (Atención Primaria del SERMAS)Detección y derivación de personas elegibles por parte de los profesionales de enfermería comunitaria y medicina de familia, soporte clínico para criterios de exclusión
Asamblea local de Cruz Roja EspañolaAcompañamiento domiciliario voluntario, transporte adaptado para personas con dificultades de movilidad
Fundación Amigos de los MayoresCesión de la metodología de visita voluntaria de larga duración para el módulo de apadrinamiento intergeneracional
Asociación de Vecinos de Carabanchel AltoDifusión, cesión de la sede social para reuniones autogestionadas postintervención, conexión con dinámicas barriales preexistentes
Centro de Mayores municipalSede secundaria para sesiones grupales y para los grupos de ayuda mutua resultantes
Universidad Internacional de Valencia y Universidad Complutense de MadridSupervisión técnica, evaluación científica, prácticas de estudiantes de Grado y Máster en Psicología

Esta arquitectura de colaboración mitiga la fragmentación entre administraciones, dispersa el riesgo financiero y permite la sostenibilidad postprograma al apoyarse en estructuras vecinales preexistentes. El marco de Provan y Milward (2001) para evaluar redes organizacionales del sector público —centrado en la efectividad de la red en sí, no sólo en la de las organizaciones que la componen— orienta el modo en que se monitorizará la calidad de esta alianza interinstitucional, atendiendo a indicadores como la centralidad de las entidades coordinadoras, la densidad de los vínculos colaborativos y la integración de los servicios para el participante final. El voluntariado, pieza central del modelo, se gestiona conforme a la experiencia documentada por Chacón y Vecina (2011): atención a la motivación inicial, formación adecuada, acompañamiento sostenido y reconocimiento explícito, condiciones sin las cuales las tasas de abandono se disparan y la promesa de continuidad comunitaria se desvanece.

E.2. Recursos humanos

PerfilDedicaciónFunción
Coordinador/a del programa (psicólogo/a comunitario, jornada parcial)20 h/semana durante 18 mesesDiseño, supervisión, coordinación interinstitucional, evaluación
Psicólogo/a facilitador/a de grupo4 facilitadores, 8 h/semana cada uno durante 16 semanas (12 sesiones + preparación)Conducción de las sesiones grupales
Trabajador/a social municipalTiempo asignado dentro de su jornada habitualCaptación, valoración inicial, derivaciones
Enfermera de Atención Primaria (referente comunitaria)4 h/semanaDetección, valoración funcional y cognitiva, conexión sanitaria
Voluntariado de Cruz Roja y Amigos de los Mayores25-30 voluntariosAcompañamiento intergeneracional, apoyo logístico, transporte
Supervisor/a externo/a (psicólogo/a sénior con experiencia comunitaria)2 h/mesSupervisión clínica de los facilitadores, auditoría de fidelidad
Estudiantes en prácticas (Grado/Máster en Psicología)6-8 estudiantes, 100 h/semestreApoyo en evaluación, observación, transcripciones

E.3. Recursos materiales y presupuesto orientativo

ConceptoCoste anual estimado
Personal técnico (coordinación + facilitadores)38.000 €
Materiales fungibles (cuadernos, ficheros, cartelería, kits sensoriales)1.500 €
Material audiovisual (proyector, altavoces, grabadora para entrevistas)1.200 €
Licencias y manuales (instrumentos psicométricos, manuales formativos)600 €
Catering ligero para sesiones (café, merienda)1.800 €
Transporte adaptado puntual y desplazamientos del personal1.500 €
Formación inicial y supervisión externa2.500 €
Evaluación externa y publicación de resultados3.000 €
Imprevistos (10 %)5.000 €
Total estimado55.100 €

La financiación se solicitará a través de la convocatoria del 0,7 % del IRPF (Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030), de la Obra Social de la Fundación La Caixa (programas Personas Mayores y De vecino a vecino) y del propio Ayuntamiento de Madrid en el marco del Plan Madrid Te Acompaña.

F. Características generales del programa

F.1. Estructura modular

El programa se organiza en 12 sesiones semanales presenciales de 90 minutos, con grupos cerrados de 12 personas. Se complementa con 2 sesiones individuales (acogida inicial y entrevista de cierre) y con un acompañamiento intergeneracional opcional de visitas o llamadas semanales con voluntariado durante todo el programa. La intervención se vertebra en cuatro módulos progresivos, alineados con los objetivos específicos:

  • Módulo 1 — Acogida y vínculo inicial (sesiones 1-2). Establecimiento del encuadre, presentación de los participantes, contrato grupal, primer mapeo individual de red. Objetivos prioritarios: confianza, sentido de pertenencia inicial, alianza con los facilitadores. Vinculado principalmente a OE3.
  • Módulo 2 — Reestructuración cognitiva de la soledad (sesiones 3-5). Identificación de pensamientos desadaptativos asociados a la soledad (estigma de la vejez, autoinculpación, anticipación de rechazo), técnicas de reestructuración con apoyo gráfico, narrativas alternativas. Sustento técnico en Masi et al. (2011), que identifica este componente como el de mayor efecto en metaanálisis. Vinculado a OE1 y OE5.
  • Módulo 3 — Habilidades sociales, apoyo mutuo y red (sesiones 6-9). Entrenamiento en escucha activa, asertividad para pedir ayuda, transición progresiva hacia el formato de grupo de ayuda mutua (GAM) con rotación del liderazgo; mapeo colectivo del barrio y sus recursos; role-playing de situaciones cotidianas. El estudio de Yu, Wang y Qiao (2024) sobre el tiempo y la escala del cuidado mutuo en el envejecimiento activo aporta evidencia favorable al GAM como dispositivo intermedio entre el cuidado familiar y el institucional, particularmente útil cuando la red familiar se ha debilitado. Vinculado a OE2, OE3, OE4.
  • Módulo 4 — Empoderamiento, acción comunitaria y cierre (sesiones 10-12). Diseño participativo de iniciativas vecinales (paseos, cafés, telefonema de barrio, intercambio intergeneracional), planificación de su sostenibilidad, ritual de cierre. Vinculado a OE4 y OE6.

F.2. Cronograma

El cronograma se concibe como una herramienta de aprendizaje estratégico bajo condiciones de incertidumbre (Patrizi et al., 2013): hitos predefinidos pero revisables, con espacios formales de reajuste tras la postevaluación y tras los seis meses de seguimiento, en línea con la lógica de la teoría del cambio de Connell y Kubisch (1998).

MesSemanaHito
Septiembre 20261-2Captación inicial, presentación a profesionales sanitarios y vecinales
Septiembre-Octubre 20263-4Cribado, valoración basal (pre), consentimientos informados
Octubre 20261Sesión 1: Acogida y encuadre
Octubre 20262Sesión 2: Mapas de red personal
Octubre 20263Sesión 3: Soledad y estigma — psicoeducación
Octubre 20264Sesión 4: Reestructuración cognitiva I
Noviembre 20261Sesión 5: Reestructuración cognitiva II
Noviembre 20262Sesión 6: Habilidades sociales — escucha activa
Noviembre 20263Sesión 7: Asertividad y pedir ayuda
Noviembre 20264Sesión 8: Recursos del barrio (caminata grupal)
Diciembre 20261Sesión 9: Transición a GAM
Diciembre 20262Sesión 10: Diseño de iniciativas vecinales
Diciembre 20263Sesión 11: Plan de sostenibilidad
Diciembre 20264Sesión 12: Cierre y celebración
Enero 20272-3Postevaluación, devolución individual
Enero-Junio 2027Acompañamiento ligero a las iniciativas vecinales
Junio 20274Evaluación de seguimiento a los 6 meses
Julio 20271-2Informe final y devolución comunitaria

G. Descripción detallada de las sesiones

Se describen a continuación cuatro sesiones representativas de cada uno de los módulos del programa, con el detalle exigido por la rúbrica. Las ocho sesiones restantes siguen la misma estructura formal y un guion equivalente.

G.1. Sesión 1 — Acogida, encuadre y construcción del nosotros (Módulo 1)

Objetivos específicos abordados: OE3 (red social inicial), bases para OE4 (empoderamiento).

Espacio: sala polivalente del Centro Municipal de Servicios Sociales de Carabanchel, dispuesta en círculo con sillas cómodas, iluminación cálida, sin barreras arquitectónicas. Se evita el formato aula porque refuerza una jerarquía profesional-paciente incompatible con el enfoque de empoderamiento.

Técnicas: dinámica de presentación Objeto biográfico (Sánchez Vidal, 2007), contrato grupal participativo, escucha activa modelada por el facilitador.

Qué hacen los participantes: cada persona trae un objeto significativo de su vida y lo presenta al grupo en 3-4 minutos. Tras la ronda, participan en la elaboración colectiva del contrato del grupo: confidencialidad, respeto, voluntariedad para hablar, puntualidad. Firman simbólicamente el contrato en un panel común.

Qué hace el psicólogo facilitador: presenta el programa con un lenguaje no clínico, modela la escucha activa durante las presentaciones, devuelve al grupo los temas comunes que emergen (pérdidas, oficios, raíces), gestiona la regulación emocional, asegura que ninguna persona quede en silencio sin que se le ofrezca espacio. Toma notas para la evaluación de proceso.

Materiales: sillas, panel del contrato, rotuladores, dossier de bienvenida con el calendario y los datos de contacto, hoja de registro de asistencia, escala breve de satisfacción.

Conexión con los modelos teóricos: la dinámica del objeto biográfico activa una de las funciones de las historias de vida como herramienta de empoderamiento (Zuloaga, 2022): valida la experiencia vivida y fortalece la identidad antes de proponer cualquier cambio. La construcción participativa del contrato encarna el principio rappaportiano de autodeterminación. La elección de un formato que combina rito, narración y vínculo recoge además la lectura que Kleiber (2022) hace del ocio comunitario en la vejez como espacio privilegiado de experiencia óptima y de construcción de sentido.

G.2. Sesión 4 — Reestructuración cognitiva I: las tres voces de la soledad (Módulo 2)

Objetivos específicos abordados: OE1 (reducción de la soledad percibida), OE5 (sintomatología depresiva).

Espacio: la misma sala, con un panel en pared para apuntar pensamientos.

Técnicas: psicoeducación breve sobre el modelo A-B-C de Ellis adaptado a la soledad, identificación de pensamientos automáticos, ejercicio de las tres voces (la voz crítica que estigmatiza, la voz resignada que justifica el aislamiento, la voz compasiva que abre alternativas), trabajo en parejas.

Qué hacen los participantes: durante los primeros 20 minutos, ronda compartida sobre situaciones concretas de soledad de la última semana (un domingo por la tarde, una llamada que no llegó, un cumpleaños sin compañía). En parejas, identifican el pensamiento automático asociado (nadie se acuerda de mí, ya soy mayor para esto, todos están ocupados con sus vidas) y exploran alternativas más matizadas. Al final, cada pareja comparte un hallazgo con el grupo.

Qué hace el psicólogo facilitador: ofrece la psicoeducación con ejemplos accesibles y libres de jerga, supervisa el trabajo en parejas circulando por la sala, ayuda a verbalizar pensamientos a quienes les cuesta, modela alternativas sin imponerlas, integra al cierre los hallazgos en una pizarra compartida. Recoge pensamientos recurrentes para trabajarlos en la siguiente sesión.

Materiales: hoja-resumen del modelo A-B-C en letra grande (cuerpo 16, fuente sin serifa), tarjetas de pensamientos prototípicos, pizarra blanca, cuaderno personal del participante para anotar entre sesiones.

Conexión con los modelos teóricos: este módulo opera sobre dos mediadores del modelo de estrés psicosocial de Dohrenwend: la percepción del estresor y la preparación para afrontarlo. Al mismo tiempo, evita el riesgo paternalista al construir las alternativas con la propia voz del participante, en lugar de imponer guiones cognitivos externos.

G.3. Sesión 8 — Recursos del barrio: caminata participativa de mapeo (Módulo 3)

Objetivos específicos abordados: OE2 (apoyo social percibido), OE3 (red social), OE4 (empoderamiento comunitario).

Espacio: ruta urbana de 1,5 km por el distrito, con paradas en puntos clave (centro de salud, biblioteca municipal, mercado, parque, iglesia, asociación de vecinos, centro de mayores). En caso de lluvia o temperatura extrema, se sustituye por mapeo cartográfico en sala.

Técnicas: derivada de la metodología de mapeo participativo y de la deriva urbana aplicada a psicología comunitaria (Geilfus, 2005). Cada parada incluye una breve presentación de un agente local (bibliotecaria, trabajadora social, presidente de la asociación de vecinos) y un espacio de preguntas.

Qué hacen los participantes: caminan en grupo, registran en un mapa impreso los recursos identificados y los marcan con códigos (ya lo conozco y lo uso / lo conozco y no lo uso / no lo conocía). Formulan preguntas a los agentes locales y comparten anécdotas vinculadas a cada lugar. Al regreso, en sala, se elabora colectivamente el mapa de recursos vivos del barrio que cada uno se lleva a casa.

Qué hace el psicólogo facilitador: coordina con los agentes locales semanas antes, modera las paradas, garantiza el ritmo accesible para todos, presta atención a posibles activaciones emocionales (lugares cargados de memoria), facilita la conversación grupal posterior. Un voluntario y un estudiante en prácticas acompañan para reforzar la seguridad y la atención individualizada.

Materiales: mapa impreso del distrito en A3, rotuladores, pegatinas codificadas, agua, asientos plegables para descansos, chalecos identificativos.

Conexión con los modelos teóricos: la sesión opera explícitamente en el mesosistema de Bronfenbrenner, reforzando las conexiones entre la persona y otros microsistemas del barrio. Es paradigmática del enfoque rappaportiano: los participantes no son destinatarios de información, sino exploradores activos de su propio territorio. La incorporación de paradas en zonas verdes y espacios de sombra del distrito recoge la evidencia de Gong, Wang y Yin (2024) sobre el efecto del entorno natural en el bienestar subjetivo y psicológico de las personas mayores en China, transferible a entornos urbanos densos como el de Carabanchel. La caminata, además, encarna lo que Iwasaki et al. (2015) describen como construcción de significado a través de la actividad comunitaria: el lugar deja de ser fondo para convertirse en material narrativo del propio relato vital.

G.4. Sesión 10 — Diseño participativo de iniciativas vecinales (Módulo 4)

Objetivos específicos abordados: OE4 (empoderamiento), OE6 (sostenibilidad postprograma).

Espacio: sede de la Asociación de Vecinos de Carabanchel Alto, con disposición en mesas redondas. La elección del espacio es deliberada: traslada simbólicamente al grupo desde el lugar institucional inicial hacia un espacio vecinal autogestionado, anticipando la transición.

Técnicas: café del mundo (World Café) adaptado, lluvia de ideas estructurada, matriz de priorización adaptada de Geilfus (2005), planificación con el formato lógico de Connell y Kubisch (1998).

Qué hacen los participantes: en cuatro mesas simultáneas, debaten durante 20 minutos sobre cuatro preguntas distintas (¿qué nos gustaría seguir haciendo juntos cuando termine el programa?, ¿quién más del barrio podría sumarse?, ¿qué obstáculos prevemos y cómo los superamos?, ¿qué necesitaríamos para que esto dure un año?). Rotan entre mesas. Al final, se priorizan las ideas con votación visible y se constituyen comisiones para las dos o tres iniciativas con más apoyo.

Qué hace el psicólogo facilitador: facilita el método, devuelve al grupo las contradicciones sin resolverlas, anota la composición de las comisiones, asegura que el liderazgo no se concentre en una o dos personas, conecta con el coordinador del programa para vincular las iniciativas a entidades del barrio que puedan ofrecer espacio o pequeñas ayudas.

Materiales: papel continuo en cada mesa, rotuladores, plantillas de planificación, pegatinas de votación, cámara fotográfica para documentar los paneles, ficha de acta para cada iniciativa naciente.

Conexión con los modelos teóricos: esta sesión es el ejercicio más puro del modelo de empoderamiento de Rappaport (1987) en sus tres niveles: individual (cada participante asume un rol), grupal (las comisiones cohesionan subgrupos) y comunitario (las iniciativas se conectan con el tejido vecinal). Operacionaliza también la investigación-acción participativa tal como la formula Fals (1999): el grupo deja de ser objeto de intervención para convertirse en sujeto que produce conocimiento sobre su propia realidad. Esta orientación enlaza con la propuesta de Kelly (2003) y Kloos (2005) de articular la psicología comunitaria como community science —una ciencia pluralista cuya legitimidad descansa en normas de indagación compartidas con la comunidad— y por eso los hallazgos del programa se devolverán en formato accesible a los propios participantes antes de cualquier publicación científica.

H. Limitaciones y propuesta de mejora

H.1. Análisis crítico

A continuación se identifican honestamente las debilidades, fortalezas y oportunidades del programa, conscientes de que el reconocimiento de las limitaciones es condición de posibilidad para la mejora continua (Chen, 2015).

Debilidades

  • Sesgo de autoselección: las personas mayores que aceptan participar en un programa grupal probablemente difieren sistemáticamente de quienes lo rechazan, en variables como personalidad, estado de ánimo basal o motivación. Esto compromete la validez externa de las conclusiones: las personas más aisladas y con mayor inhibición social pueden quedar fuera precisamente por su condición. La paradoja de la prevención de la soledad es que requiere de la propia capacidad social que pretende fortalecer.
  • Ausencia de aleatorización pura: el diseño cuasi-experimental con lista de espera mitiga, pero no elimina, las amenazas a la validez interna. Posibles factores de confusión (estación del año en que cada cohorte recibe la intervención, eventos sociales del barrio, climatología) pueden contaminar las estimaciones.
  • Brecha digital: aunque el programa es esencialmente presencial, los procedimientos de evaluación y de seguimiento pueden requerir uso de tecnologías que excluyen a una parte de la población más mayor. La estrategia tecnológica complementaria debe ir necesariamente acompañada de alternativas offline (Díez, 2018).
  • Sostenibilidad financiera: la dependencia de subvenciones anuales hace al programa vulnerable a cambios políticos o presupuestarios. Si la fase de empoderamiento no logra activar dispositivos vecinales autogestionados, el cierre del programa puede precipitar una recaída en la soledad, agravada por la pérdida de los vínculos creados (efecto rebote por terminación).
  • Heterogeneidad intragrupal: la franja de 65 a 89 años abarca generaciones, niveles educativos y trayectorias vitales muy diversos. Una persona de 65 años recién jubilada y otra de 88 años con limitaciones funcionales tienen necesidades distintas que el formato grupal único puede no atender adecuadamente.
  • Riesgo de captura institucional: pese al énfasis en empoderamiento, el origen municipal del programa puede inducir a los participantes a posturas complacientes o a una relación de dependencia con las instituciones promotoras, contradiciendo el principio rappaportiano de autonomía.

Fortalezas

  • Fundamentación teórica triangulada: integra coherentemente los tres grandes modelos del curso (ecológico, estrés psicosocial, empoderamiento) y se apoya en la mejor evidencia disponible (Masi et al., 2011).
  • Diseño multinivel: opera simultáneamente sobre el individuo (módulos cognitivos), el grupo (GAM y dinámicas) y la comunidad (mapeo y iniciativas vecinales), cumpliendo el criterio de cambios multinivel que Oesterle et al. (2015) identifican como predictor de eficacia.
  • Evaluación rigurosa: combina instrumentos validados en español con técnicas cualitativas y un diseño cuasi-experimental, en una disciplina en la que la evaluación rigurosa es habitualmente escasa.
  • Alineación con la política pública: se inscribe de forma natural en el Marco Estratégico Estatal de Soledades 2026-2030, lo que facilita la búsqueda de financiación y la replicabilidad.
  • Arquitectura de colaboración: la implicación de servicios sociales municipales, atención primaria, tercer sector y movimiento vecinal anticipa la sostenibilidad y mitiga el riesgo del silo institucional.

Oportunidades

  • Replicabilidad: el formato modular permite adaptar el programa a otros distritos con minimos ajustes culturales.
  • Investigación: el diseño evaluativo genera datos de calidad para publicación científica y para la mejora continua, en una temática prioritaria a nivel nacional.
  • Visibilización del problema: la propia ejecución del programa contribuye a la deconstrucción del edadismo en el barrio.
  • Aprovechamiento del talento de mayores activos: muchos participantes mayores que terminan el programa pueden convertirse en facilitadores naturales de futuras ediciones, en un modelo de liderazgo por pares coherente con el empoderamiento.

Amenazas

  • Posible estigmatización de los espacios donde se desarrolla el programa (los que van con los solos), que paradójicamente reforzaría el problema.
  • Conflictos vecinales preexistentes que puedan irrumpir en las dinámicas grupales.
  • Eventos sanitarios públicos (nuevas crisis epidémicas, olas de calor) que obliguen a interrumpir la presencialidad.

H.2. Propuestas concretas de mejora

Alineación con criterios metodológicos del profesor

El diseño del programa Tejer Barrio y las propuestas de mejora que siguen responden de forma explícita a los cinco criterios de coherencia metodológica subrayados por el profesor en las sesiones de tutoría:

  1. Fundamentación empírica con citas. Cada componente nuclear se respalda con literatura específica: Masi et al. (2011) para el módulo cognitivo, Cattan et al. (2005) como revisión sistemática que fundamenta el formato grupal preventivo, Caplan (1964) para la clasificación preventiva, Connell y Kubisch (1998) y Patrizi et al. (2013) para la lógica evaluativa. Las decisiones de diseño no se apoyan en intuición clínica, sino en evidencia trazable.
  2. Intensidad y frecuencia adecuadas. Los 90 minutos × 12 semanas están calibrados para evitar la saturación cognitiva y emocional de los participantes y, simultáneamente, para permitir la consolidación de aprendizajes entre sesiones. Cantidades mayores incrementan el abandono; cantidades menores no producen cambios sostenidos en variables actitudinales y relacionales.
  3. Coherencia entre formato y problema. El grupo presencial es el formato consistente con un problema de naturaleza relacional como la soledad: el dispositivo es, en sí mismo, una réplica controlada de aquello que se pretende reconstruir fuera. Por la misma razón, no se proponen formatos individuales-técnicos para un problema cuya naturaleza no lo requiere.
  4. Recursos viables. El presupuesto detallado en el segundo apartado E (Recursos), punto E.3 (55.100 € anuales), está construido con líneas concretas y fuentes de financiación realistas (0,7 % del IRPF, Fundación La Caixa, Ayuntamiento de Madrid), no con cifras agregadas. La viabilidad financiera es condición necesaria de la coherencia metodológica.
  5. Cuidado y formación del equipo facilitador. Se contempla supervisión externa mensual, auditoría de fidelidad sobre al menos dos sesiones por grupo y formación inicial del equipo facilitador como línea presupuestaria explícita. La intervención cuida al equipo que cuida.

A continuación se proponen acciones específicas orientadas a superar las debilidades identificadas, en orden de prioridad:

  1. Captación activa puerta a puerta y mediante prescripción sanitaria para mitigar el sesgo de autoselección. Las enfermeras comunitarias del centro de salud detectarían en consulta personas mayores con indicios de aislamiento y propondrían explícitamente la incorporación al programa, normalizando la oferta como prescripción social análoga a una recomendación de ejercicio físico.
  2. Aleatorización con bloques estratificados en la fase II del programa, una vez probada la viabilidad y demostrada la equivalencia ética de la lista de espera, lo que permitiría avanzar hacia un diseño plenamente experimental y publicable.
  3. Programa puente postcierre de 12 meses con encuentros mensuales facilitados por un profesional con dedicación reducida, evitando el corte abrupto entre intervención intensiva y autonomía total. Esto reduce el riesgo de recaída y fortalece la sostenibilidad de las iniciativas vecinales.
  4. Estratificación por subgrupos etarios y funcionales dentro de cada cohorte (un grupo predominantemente 65-74 años activos y otro 75+ con apoyo logístico reforzado), preservando la mezcla solo en sesiones puntuales con valor intergeneracional.
  5. Acompañamiento digital diferenciado: kit básico de tableta cedida con conexión y formación de cinco horas para quienes lo deseen, sin que la participación en el programa quede condicionada al uso digital. Se asegura así la inclusión de los no digitalizados sin renunciar a las posibilidades de las nuevas tecnologías.
  6. Convenio de financiación plurianual con el Ayuntamiento de Madrid y Fundación La Caixa, complementado con una pequeña cuota simbólica voluntaria de los participantes (en quien tenga capacidad económica), siguiendo el modelo de los programas de envejecimiento activo del IMSERSO. La cuota tiene función simbólica más que financiera: refuerza la lógica de protagonismo y no de receptividad pasiva.
  7. Comité asesor con tres personas mayores graduadas del programa que participe en el rediseño de cada nueva edición, encarnando metodológicamente la investigación-acción participativa de Fals (1999) y reduciendo el riesgo de captura institucional.
  8. Protocolo de continuidad ante emergencias (sanitarias, meteorológicas) que active modalidades híbridas o telefónicas estructuradas (Fields et al., 2022), preservando el vínculo grupal incluso en condiciones de imposibilidad de encuentro presencial.

H.3. Cierre

El programa Tejer Barrio aspira a ser una contribución técnicamente sólida y éticamente coherente a la respuesta colectiva frente a la soledad no deseada de las personas mayores, un fenómeno reconocido por la política pública española como prioridad de la próxima década. Su valor último no se mide solo en las puntuaciones que cambien en las escalas, sino en la capacidad real del barrio para seguir tejiendo lazos cuando los profesionales hayan terminado su trabajo. Esa es, en última instancia, la prueba más exigente del empoderamiento: que la intervención se vuelva innecesaria.

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