Saltar al contenido principal

Herramientas de la intervención social y comunitaria

Conceptualización

La intervención social y comunitaria se basa en un conjunto de herramientas y técnicas que permiten identificar, analizar y abordar problemáticas específicas en contextos comunitarios. Estas herramientas cumplen tres funciones interrelacionadas: facilitan el diseño y la implementación de estrategias efectivas, promueven la participación activa y el empoderamiento de las comunidades, y permiten conocer la situación directamente de las comunidades o grupos con los que se trabaja.

El repertorio metodológico del psicólogo/a comunitario se organiza en dos grandes familias: herramientas para la recogida de información significativa (diagnóstico cuantitativo y cualitativo) y herramientas para la intervención directa (dispositivos de acción sobre la comunidad).

Idea clave del profesor

Toda herramienta debe estar subordinada a un objetivo y a hipótesis falsables. El error más frecuente del psicólogo recién titulado es pasear los cuestionarios como si fuesen un perro: aplicarlos sin un porqué. Las herramientas se eligen en función de (1) la información que se busca, (2) la calidad exigida, (3) las características del contexto y (4) la pericia del evaluador. La elección debe basarse, además, en escuchar a la propia comunidad antes que en proyectar sobre ella las prioridades del investigador.

Herramientas para la recogida de información significativa

Estas herramientas permiten recopilar información valiosa, comprender las dinámicas sociales y contextuales, y fomentar la participación activa de las comunidades en el proceso de intervención.

Encuestas y autoencuestas comunitarias

Las encuestas son esenciales en la psicología comunitaria: facilitan la obtención de datos valiosos para evaluar necesidades, identificar problemáticas y planificar intervenciones efectivas en contextos comunitarios. Permiten recoger información tanto cuantitativa como cualitativa, y pueden adoptar un enfoque participativo que involucre a diversos actores en el proceso de investigación.

El método de autoencuesta comunitaria facilita que las personas aporten sus conocimientos y experiencias únicos, fomentando un sentido de propiedad sobre los datos recopilados (Torre y Fine, 2011)1.

Según Hinkle y King (1978)2, los principales formatos —entrevistas cara a cara, cuestionarios por correo o correo electrónico, entrevistas telefónicas y, más recientemente, plataformas digitales y redes sociales— ofrecen distintos niveles de muestreo, tasas de respuesta y costos:

  • Entrevistas cara a cara: muchos datos fiables y detallados, pero requieren mucho tiempo y son costosas.
  • Cuestionarios por correo: económicos, pero con menor tasa de respuesta.
  • Redes sociales y plataformas digitales: una vía emergente y ágil, aunque supone riesgos relacionados con la representatividad y la protección de datos.
  • Encuestas: aportan datos sobre prevalencia, comportamientos y rasgos.

Harvey y Dijkers (2020)3 insisten en la necesidad de aplicar técnicas de muestreo cuidadosas para garantizar que la muestra sea representativa de la población diana.

Limitaciones
  • Baja tasa de respuesta: cuando no existe un beneficio percibido para quien responde, la difusión de la responsabilidad (psicología social) lleva a pensar «ya lo harán otros».
  • Deseabilidad social: el sesgo aparece incluso en encuestas anónimas. La persona tiende a responder lo que considera socialmente aceptable, no lo que realmente piensa.
  • Información más limitada que la entrevista: las encuestas se utilizan cuando se necesita acceder a muchas personas; con grupos pequeños conviene optar por entrevista.

Entrevistas estructuradas y abiertas

Las entrevistas, sean estructuradas, semiestructuradas o abiertas, son esenciales en psicología comunitaria por varios motivos:

  • Permiten obtener información detallada sobre necesidades y experiencias.
  • Facilitan la comprensión de las narrativas personales.
  • Implican a la persona en el propio proceso.
  • Contribuyen a crear rapport, especialmente importante con colectivos marginados.
Entrevista vs. conversación

La entrevista se distingue de la conversación porque tiene guion, planificación, objetivo y asimetría: uno organiza y otro decide qué responde. La entrevista libre rara vez es útil en intervención comunitaria; lo habitual es la semiestructurada, que permite cubrir temas clave sin renunciar a la apertura. La estructurada, en cambio, funciona como un cuestionario administrado oralmente.

Requisitos de una entrevista bien realizada

La entrevista en intervención comunitaria debe cumplir varias condiciones:

  • Estar planificada, con un guion de temas clave que incluya:
    • Mapeo de informantes clave: presidentes de asociaciones, líderes comunitarios y otras figuras con conocimiento privilegiado del entorno.
    • Contacto inicial protocolizado con cada informante.
    • Guía de preguntas preparada con antelación.
    • Registro y transcripción sistemáticos.
  • Selección cuidadosa de los participantes, frecuentemente iniciada con informantes de fácil acceso y ampliada por la técnica de bola de nieve.
  • Mantenida hasta alcanzar el punto de saturación, es decir, el momento en que las nuevas entrevistas dejan de aportar información significativamente novedosa.
  • Acompañada del consentimiento informado y de las garantías de protección de datos.
  • Atenta al impacto emocional que pueda producir el contenido tratado.

Historias de vida

Las historias de vida posibilitan examinar de manera exhaustiva las experiencias individuales en sus contextos socioculturales desde un punto de vista autobiográfico. Según Martha Llanos Zuloaga (2022)4, las historias de vida no solo permiten comprender mejor al ser humano, sino también fomentan el reconocimiento y la inclusión de las poblaciones marginadas, contribuyendo a la búsqueda de equidad y paz.

A través de ellas se identifican no solo los eventos significativos de la vida de cada persona, sino también las dinámicas sociales, culturales y estructurales que influyen en su trayectoria y en su vínculo con la comunidad. Se recopilan mediante entrevistas no estructuradas o semiestructuradas.

Las historias de vida cumplen una doble función:

  • Herramienta de empoderamiento: dan voz y validan las experiencias de los narradores, fortaleciendo su identidad y autoestima.
  • Base para el diseño de políticas y programas de intervención que respondan más eficazmente a las necesidades específicas de las comunidades.
Limitaciones

Requieren mucho tiempo, escucha activa y capacidad de análisis, lo que las hace costosas en términos de recursos humanos.

Análisis multinivel

El análisis de una historia de vida requiere un enfoque multinivel que considere:

  1. La cronología de eventos significativos.
  2. Los puntos de inflexión en la trayectoria vital.
  3. Los patrones relacionales recurrentes.
  4. Las estructuras sociales que influyen en las experiencias individuales.

Grupos focales

Los grupos focales son una técnica cualitativa que facilita la comprensión minuciosa del sentir, pensar y vivir de las personas mediante el diálogo colectivo, proporcionando una riqueza de datos difícilmente alcanzable por otros métodos.

Según Hamui-Sutton y Varela-Ruiz (2013), esta técnica consiste en un espacio de interacción grupal en el que las opiniones, experiencias y valores de los participantes son explorados a través de discusiones guiadas por un moderador. Son particularmente útiles para explorar actitudes y experiencias en contextos socioculturales específicos o temas considerados tabú.

Requisitos operativos

  • Composición: 6 a 10 personas con características compartidas clave.
  • Moderador experto, formado en dinámica grupal y gestión de conflictos; se recomienda además contar con un comoderador que registre las interacciones no verbales.
  • Transcripción sistemática de las sesiones.
  • Triangulación de la información con otras fuentes para garantizar validez y fiabilidad.
  • Planificación previa y adaptación de las preguntas al entorno específico, considerando aspectos culturales, socioeconómicos y políticos que puedan facilitar o limitar la aplicación de las propuestas.

Homogeneidad vs. heterogeneidad

La composición se decide ponderando dos criterios:

CriterioVentaja
Homogeneidad (características compartidas)Facilita el diálogo, la confianza y la autoexpresión, especialmente en temas tabú.
Heterogeneidad (diversidad de experiencias y roles)Enriquece las perspectivas y permite contrastar visiones distintas sobre el mismo problema.

En la práctica, los grupos focales suelen ser homogéneos en variables estructurales (edad, situación, rol comunitario) pero heterogéneos en experiencia o trayectoria.

No confundir

Grupos focales son una herramienta de evaluación/diagnóstico (recogida de información). Grupos de apoyo y grupos de ayuda mutua son herramientas de intervención. Aunque su formato sea similar (grupo reducido y homogéneo), su finalidad es radicalmente distinta.

Caso ilustrativo: la Cañada Real

El profesor utiliza la Cañada Real (sector 6, Madrid) como caso para ilustrar los errores más comunes al aplicar herramientas. Un equipo de tres psicólogos clínicos lanza el proyecto Galiana con el objetivo de rehabilitar a los consumidores de sustancias. Sin evaluar la situación, decide:

  1. Pasar el PIE y una escala de impulsividad a personas por la calle, a cambio de un kit de higiene.
  2. Realizar entrevistas cerradas con presencia policial para conocer la psicopatología del consumidor.
  3. Implementar talleres de gestión de ansiedad con realidad virtual y grupos de ayuda mutua para madres en duelo.

Los errores son varios:

  • Se ignora a la comunidad: las entrevistas revelan que la preocupación principal del vecindario es la falta de luz y el derribo de las viviendas, no la psicopatología. El equipo descarta esta información por «no ser psicológica».
  • Falta de contraste de hipótesis: se da por hecho que el consumo es la causa directa de un problema que ni siquiera se ha definido.
  • Herramientas inadecuadamente aplicadas: el PIE no se puede administrar en la calle sin criterio; la presencia policial contamina la entrevista; las gafas de realidad virtual no se justifican desde la evaluación, sino desde el sesgo del equipo.

«Las herramientas tienen que tener un fin. Si no, de nada sirve. Para evaluar el CI no voy a hacer una entrevista, aunque os prometo que lo he visto.» — Profesor Luis Gutiérrez Morante.

Herramientas para la intervención directa

Frente a las herramientas de diagnóstico, las de intervención directa están orientadas a actuar sobre la comunidad y a movilizar sus recursos. Conviene recordar que la mínima intervención posible suele ser la mejor: el psicólogo solo debe intervenir cuando hay un objetivo justificado a partir de la evaluación.

Apoyo social y redes comunitarias

El apoyo social tiene una importancia decisiva para el bienestar de las personas a lo largo de la vida: las personas se sienten más satisfechas con su vida y se autoperciben como más sanas en la medida en que están satisfechas con sus relaciones sociales. Hace referencia a los recursos emocionales, materiales e informativos que se generan en las relaciones humanas, ya sea entre familiares, vecinos, amistades u organizaciones formales. Fortalecer estas redes se convierte en un pilar para la resiliencia grupal y la prevención de diversos riesgos psicosociales.

Concepto

Una definición muy básica caracteriza el apoyo social como un intercambio de recursos entre al menos dos personas, percibido por el proveedor o por el receptor y dirigido a incrementar el bienestar del receptor. Tres condiciones son esenciales:

  1. Se trata de un intercambio entre al menos dos individuos, lo que implica necesariamente reciprocidad.
  2. Debe ser percibido como tal.
  3. Debe ir dirigido a incrementar el bienestar del receptor.

A pesar de ser uno de los temas más estudiados en distintas disciplinas relacionadas con la salud, no existe una definición consensuada. Conviven varias formulaciones canónicas:

  • Caplan (1974): lazos entre los individuos o entre individuos y grupos que permiten promover el dominio emocional, ofrecer consejo y proporcionar feedback sobre la propia identidad y el desempeño.
  • Cassel (1976): la principal función del apoyo social es favorecer en el individuo el sentimiento de ser cuidado, amado y valorado, y de pertenecer a una red de obligaciones mutuas.
  • Gottlieb (1981): el proceso de interacción en las relaciones que aumenta el afrontamiento, la estima, el sentido de pertenencia y de competencia a través de los intercambios reales o percibidos de recursos físicos o psicosociales.
  • Shumaker y Brownell (1984): intercambio de recursos entre al menos dos individuos, percibido por el donante o el receptor como dirigido a fomentar el bienestar del receptor.
  • Sarason, Sarason y Pierce (1990): la verdadera naturaleza del apoyo social se encuentra en los procesos perceptivos de los sujetos implicados (lo que se ha denominado apoyo social percibido).
  • Lin, Dean y Ensel (1996): provisiones instrumentales o expresivas, reales y percibidas, aportadas por la comunidad, redes sociales y amigos íntimos, relacionadas con la calidad de vida.

Fuentes del apoyo social

Lin, Dean y Ensel (1996) identifican tres fuentes que se corresponden con tres tipos de vínculo:

FuenteEjemplosTipo de apoyoSentimiento asociado
ComunidadRecursos comunitarios, asociaciones, barrioFormalPertenencia
Redes socialesCompañeros de trabajo, amistades extensasFormal e informalVinculación
Relaciones íntimas o interpersonalesFamilia, pareja, amistades íntimasInformalCompromiso

Integración social y redes

El concepto de integración social (Sánchez, 1999)5 alude a los «estados normativos, simbólicos y materiales en los cuales se ve inmerso el sujeto y que le vinculan con un proyecto colectivo y reglamentan su conducta, haciendo por tanto comprensible, predecible y controlable el mundo cotidiano».

Para evaluar una red social no basta con medir su extensión (número de personas con las que se relaciona el sujeto); es necesario considerar:

  • Densidad de la red: grado de conexión entre sus miembros.
  • Reciprocidad: equilibrio en el intercambio de recursos.
  • Vínculos relacionales existentes entre los miembros.

Difusión y efecto de contagio en redes

Dos estudios clásicos enmarcan el funcionamiento de las redes:

  • Travers y Milgram (1969)6 (seis grados de separación): la información puede difundirse a través de cadenas relativamente cortas de conocidos.
  • Christakis y Fowler (2009)7 (tres grados de separación): no solo nos influyen las personas con las que nos relacionamos directamente, sino también las que están a dos o tres pasos en la red. Este efecto de contagio afecta a conductas como el tabaquismo, la obesidad, la felicidad o la cooperación.

Tipos de apoyo social

TipoContenidoRiesgos y matices
Emocional, afectivo o expresivoCompartir sentimientos, disponibilidad de alguien con quien hablar, confianza, intimidad, sentirse querido y valorado.Aumenta la autoestima. Es el más decisivo para la salud y el bienestar.
Informacional o estratégicoConsejo o información para afrontar situaciones estresantes.Difícil de separar del emocional: recibir consejo puede vivirse como expresión de cariño.
Material, tangible o instrumentalAyuda material directa o servicios (acompañar al médico, ayudar en el hogar).Eficaz si se percibe como adecuado; contraproducente si amenaza la libertad del receptor o genera sentimientos de estar en deuda.

Apoyo real vs. apoyo percibido

Apoyo realApoyo percibido
Transacciones reales de ayuda producidas entre los miembros de una relaciónPercepción individual de la disponibilidad de apoyo

La percepción de apoyo —la previsión de que se obtendrá ayuda llegado el momento— ayuda a enfrentar de forma ventajosa las situaciones difíciles, independientemente de que se acceda o no a los recursos que se creían disponibles. Simplemente el sentirse rodeado de personas que comprenden y a las que podría contarse los problemas ayuda a superar crisis personales, en ocasiones sin recabar siquiera la ayuda de esas personas.

Beneficios del apoyo social

El apoyo social no solo ayuda a afrontar los cambios, sino que también proporciona salud física, salud psicológica y bienestar general (Cobb, 1976; Schaefer, Coyne y Lazarus, 1981). Entre sus beneficios documentados destacan la reducción de la mortalidad, la ayuda en la recuperación de enfermedades y la mejora del ajuste psicológico.

Dos hipótesis canónicas (Cohen y Wills, 1985)8 explican cómo opera el apoyo social:

  • Hipótesis de los efectos directos: el apoyo social tiene efectos sobre la salud y el bienestar per se, independientemente del nivel de estrés (Schaefer, Coyne y Lazarus, 1981; Loscocco y Spitze, 1990; Garrido y Álvaro, 1993).
  • Efecto buffer o de amortiguación: el apoyo social protege de los efectos negativos del estrés ayudando a interpretar los acontecimientos de un modo más positivo, sobre todo en momentos de crisis. Actúa como moderador de los acontecimientos vitales estresantes (Lin, Woelfel y Light, 1985; Cutrona, 1986; Lakey y Heller, 1988; Gore y Aseltine, 1995).

El modelo del convoy

El modelo del convoy (Robert Kahn y Toni Antonucci) enfatiza el desarrollo de las relaciones sociales informales a lo largo del ciclo vital y su papel en la provisión de apoyo social. Plantea que a lo largo de la vida las personas experimentan tensiones, transiciones y momentos de crisis y cambio en los que están presentes un número pequeño y seleccionado de personas (el convoy) de las que se recibe el apoyo emocional e instrumental y a partir de las que se conforma la identidad. El convoy puede cambiar en algunos casos (amistades, vecindario) o permanecer estable en otros (relación con progenitores e hijos).

Grupos de apoyo

Estrechamente vinculados al concepto de apoyo social se encuentran los grupos de apoyo: conjuntos de individuos que comparten un mismo estresor y buscan juntos proporcionarse apoyo mutuo e información (Miller, 1998)9. Los estresores pueden ser muy diversos: una misma enfermedad, una crisis personal, pérdidas similares, ser cuidador, ser exadicto, etc.

Regla operativa: cuanto más homogéneas sean las situaciones vitales de los miembros, más eficaz será el apoyo.

Caso ATR networks

Un ejemplo concreto de fortalecimiento de redes comunitarias son las ATR Networks (Adverse Childhood Experiences, Trauma and Resilience Networks; Rog et al., 2021)10. Son redes multisectoriales formadas por psicólogos, profesionales de distintas disciplinas y líderes comunitarios que colaboran para prevenir y mitigar los efectos de las experiencias adversas en la infancia desde un enfoque colectivo. Promueven la coordinación de recursos, ofrecen apoyo emocional y asesoramiento, y reconocen a la comunidad como protagonista en la toma de decisiones.

Grupos de ayuda mutua

Los grupos de ayuda mutua (GAM) representan un dispositivo colectivo en el que personas que comparten una problemática específica —adicciones (Alcohólicos Anónimos, ludopatía), violencia intrafamiliar, duelo por la pérdida de un hijo, enfermedades crónicas, salud mental, entre otras— se reúnen para compartir vivencias, buscar soluciones conjuntas y proporcionar apoyo emocional (Sánchez Vidal, 2007)11.

Estos grupos no son solo lugares de catarsis, sino también escenarios de aprendizaje donde los participantes construyen estrategias para superar dificultades cotidianas. Su carácter horizontal y participativo convierte a los propios integrantes en agentes de cambio: su experiencia les permite empatizar y ofrecer alternativas de afrontamiento basadas en la realidad que comparten. Esta lógica conecta con el principio del ayudador-terapeuta (helper-therapy principle, Riessman, 1965)12, según el cual quien ayuda obtiene tanto beneficio terapéutico como quien recibe la ayuda.

Beneficios

  • Validación por parte de los otros miembros o confirmación de que las experiencias y sentimientos son similares y reconocidos.
  • Reducción del aislamiento: desaparece la sensación de estar solo frente al problema.
  • Sentido de pertenencia al integrarse en un grupo con el que la persona se identifica.
  • Aumento de la autoestima fruto de la valoración que hacen los demás del esfuerzo por afrontar el problema.
  • Normalización de la experiencia: lo que era percibido como un problema personal pasa a considerarse como experiencia social compartida.
  • Fuente potencial de apoyo emocional.

Funciones

  • Informativa: aportan información y conocimientos; son una fuente de aprendizaje y el primer paso para que el individuo tome conciencia de su propia situación.
  • Red social y apoyo social: aportan nuevas redes de relaciones y solidaridad grupal.
  • Autorrevelación: se fomenta hablar de los propios problemas, lo que reduce sentimientos de desviación, autoevaluaciones negativas y percepciones de fracaso.
  • Aprendizaje de estrategias de afrontamiento: oportunidad para aprender técnicas de gestión de crisis y de solución de problemas.
  • Aprendizaje por modelado.
  • Empowerment: la unión permite ejercer mayor presión a la hora de defender derechos y pedir cambios sociales.

Requisitos de implementación

  • Existencia de facilitadores bien formados en técnicas de comunicación y gestión de conflictos.
  • Establecimiento de redes con otros servicios (sanitarios, sociales o educativos), de modo que el grupo no opere de forma aislada.
  • Homogeneidad del estresor compartido y un contexto seguro, libre de juicios, que favorezca la resignificación de la experiencia.
  • Confidencialidad explícita dentro del grupo.
Riesgos del GAM

El profesor advierte que un GAM mal dirigido puede generar dependencia y cronificar el rol de víctima. El caso típico: una persona en duelo por la pérdida de un hijo que, en lugar de elaborar el duelo, ve aumentar su depresión, ansiedad e irritabilidad cada vez que acude al grupo. La supervisión profesional y el establecimiento de objetivos terapéuticos son imprescindibles para evitar este efecto.

Ejemplo intergeneracional

Yu et al. (2024)13, en un estudio realizado en China sobre el envejecimiento, demuestran que organizar GAM intergeneracionales para el cuidado de personas mayores permite distribuir el tiempo y la responsabilidad del cuidado entre varias personas. El tiempo óptimo de dedicación a tareas de cuidado se sitúa en torno al 9,31 % del tiempo disponible: a partir de ese umbral, ampliar el grupo de cuidadores reduce la carga sin afectar a la calidad del servicio.

Participación y voluntariado social

La participación ciudadana y el voluntariado social constituyen un factor clave para el éxito de cualquier proceso de transformación comunitaria (Chacón y Vecina, 2011)14. La implicación directa de las personas en la planificación, ejecución y evaluación de los proyectos potencia la sensación de pertenencia y la responsabilidad compartida sobre los resultados. La promoción del voluntariado social se presenta como una táctica eficaz para que la ciudadanía asuma un papel protagonista.

Los proyectos pueden adoptar formas muy diversas:

  • Campañas de limpieza y embellecimiento de espacios públicos.
  • Talleres de formación y apoyo escolar.
  • Comisiones vecinales y consejos barriales.
  • Acciones de orientación legal, lingüística o cultural dirigidas a personas migrantes o vulnerables.

La participación activa favorece, además, la adquisición de competencias —liderazgo, resolución de conflictos, trabajo en equipo— que repercuten positivamente en la cohesión social. Para consolidar una cultura de participación, son necesarios mecanismos formales de representación, capacitaciones permanentes y transparencia en la gestión de recursos.

Herramientas tecnológicas y comunicativas

Las nuevas tecnologías están permitiendo visibilizar iniciativas, coordinar esfuerzos y ampliar el alcance de las acciones. Ofrecen una vía rápida y efectiva para difundir información relevante, promover la movilización ciudadana y establecer redes de solidaridad frente a problemas concretos.

Aplicaciones concretas

  • Grupos en redes sociales o aplicaciones de mensajería que facilitan la comunicación constante entre los participantes de un proyecto.
  • Campañas de sensibilización en línea (vídeos, infografías, pódcast) para concienciar sobre temáticas específicas como salud mental, discriminación o medio ambiente.
  • Plataformas de e-salud y aplicaciones comunitarias para el seguimiento de poblaciones vulnerables.
  • Difusión de encuestas y captación de participantes en estudios comunitarios.
  • Adaptación al perfil generacional: las tecnologías son especialmente eficaces con adolescentes y jóvenes, mientras que su utilidad disminuye con personas mayores.
Brecha digital y desinformación

Toda estrategia tecnológica debe ir acompañada de estrategias offline (reuniones presenciales, cartelería, difusión por radio local) que mitiguen la brecha digital y garanticen que las personas con menor acceso a las tecnologías no queden excluidas de las intervenciones.

Además, la sobreinformación y la proliferación de influencers sin formación pueden generar el efecto contrario al deseado. El profesor recuerda que «hoy todos los influencers son psicólogos y tienen consejos que dar, desde la más absoluta ignorancia»: lo que distingue al profesional es el método científico y el conocimiento contrastado, no la opinión.

Ejemplo: voluntariado y tecnología en Zagreb

Un estudio etnográfico (Krnić y Vukušić, 2022)15 describe cómo el Centro para Estudios de la Paz (CPS) de Zagreb articula voluntariado juvenil orientado a poblaciones migrantes mediante observación participante y entrevistas semiestructuradas. La participación voluntaria combina herramientas presenciales (talleres, eventos culturales) con difusión digital, fomentando la solidaridad, la integración y el empoderamiento de los propios voluntarios.

Referencias

Footnotes

  1. Torre, M. E. y Fine, M. (2011). A wrinkle in time: Tracing a legacy of public science through community self-surveys and participatory action research. Journal of Social Issues, 67(1), 106-121. https://doi.org/10.1111/j.1540-4560.2010.01686.x

  2. Hinkle, A. L. y King, G. D. (1978). A comparison of three survey methods to obtain data for community mental health program planning. American Journal of Community Psychology, 6(4), 389-397. https://doi.org/10.1007/BF00885530

  3. Harvey, L. A. y Dijkers, M. P. (2020). Surveys can provide valuable data but careful consideration needs to be given to the methods used to sample the population of interest. Spinal Cord, 58(3), 257-258. https://doi.org/10.1038/s41393-020-0433-7

  4. Zuloaga, M. L. (2022). Las historias de vida. Perspectivas actuales. Avances en Psicología, 30(1), 1-16. https://doi.org/10.33539/avpsicol.2022.v30n1.2529

  5. Sánchez Vidal, A. (1999). Ética de la intervención social. Paidós Ibérica.

  6. Travers, J. y Milgram, S. (1969). An experimental study of the small world problem. Sociometry, 32(4), 425-443. https://doi.org/10.2307/2786545

  7. Christakis, N. A. y Fowler, J. H. (2009). Connected: The surprising power of our social networks and how they shape our lives. Little, Brown and Company.

  8. Cohen, S. y Wills, T. A. (1985). Stress, social support, and the buffering hypothesis. Psychological Bulletin, 98(2), 310-357. https://doi.org/10.1037/0033-2909.98.2.310

  9. Miller, J. K. (1998). Support groups. En H. S. Friedman (ed.), Encyclopedia of Mental Health (Vol. 3, pp. 633-642). Academic Press.

  10. Rog, D. J., Reidy, M. C., Manian, N., Daley, T. C. y Lieberman, L. (2021). Opportunities for psychologists to enact community change through adverse childhood experiences, trauma, and resilience networks. American Psychologist, 76(2), 379-390. https://doi.org/10.1037/amp0000778

  11. Sánchez Vidal, A. (2007). Manual de psicología comunitaria: un enfoque integrado. Editorial Pirámide.

  12. Riessman, F. (1965). The "helper" therapy principle. Social Work, 10(2), 27-32. https://doi.org/10.1093/sw/10.2.27

  13. Yu, W., Wang, Q. y Qiao, Z. (2024). Study on the time and scale of mutual aid for aging care under the background of active aging. Frontiers In Public Health, 11. https://doi.org/10.3389/fpubh.2023.1196411

  14. Chacón, F. y Vecina, M. L. (2011). El voluntariado y el 11-M como ejemplo de intervención. En I. Fernández, J. F. Morales y F. Molero (eds.), Psicología de la intervención comunitaria (pp. 355-403). Desclée de Brouwer.

  15. Krnić, R. y Vukušić, D. (2022). Social participation of youth through volunteering: Case study of Centre for Peace Studies in Zagreb. Ethnography. https://doi.org/10.1177/14661381221076277