Historia de la disciplina
Antecedentes
Los antecedentes inmediatos de la psicología comunitaria proceden de tres tradiciones distintas que confluyen a lo largo del siglo XX.
- Escuela de Chicago (siglos XIX-XX): los estudios epidemiológicos realizados por sociólogos vinculados a esta tradición exploraron la relación entre el desorden mental y los factores sociales en una ciudad cosmopolita en transformación. Una obra emblemática es El campesino polaco en Europa y América (1918-1920) de Florian Znaniecki, considerada un clásico de la sociología de la época.
- Marie Jahoda y la salud mental ideal: en la década de 1930, Jahoda destacó la importancia de los factores comunitarios y socioeconómicos en el bienestar humano, subrayando que las personas no deben entenderse solo como individuos aislados, sino como miembros de un entorno social que influye significativamente en su salud y comportamiento (Fryer, 2008)1. En 1958 desarrolló su teoría de la salud mental ideal, en la que identificó cinco categorías vitales para el bienestar: estructura temporal, contacto social, esfuerzo o propósito colectivo, identidad o estado social, y actividad regular. Sostuvo que los desempleados se ven privados de las cinco, lo que explicaba gran parte de la enfermedad mental encontrada en esa población.
- Seedat y Lazarus: en Sudáfrica, durante el apartheid, la disciplina se consolidó como un movimiento que buscaba cerrar la brecha entre los servicios de salud mental tradicionales y las necesidades de la población general. Estos psicólogos promovieron el cambio social y la liberación, enfocándose en reducir las desigualdades y abordar las tensiones sociopolíticas (Seedat et al., 19882; Seedat y Lazarus, 20113).
La Conferencia de Swampscott (1965)
El nacimiento oficial de la disciplina se fecha en la Conferencia de Swampscott, celebrada en Boston en 1965, momento en el que se reconoció formalmente la psicología comunitaria como campo independiente (Fryer, 20081; Walsh, 19874). Los asistentes a la conferencia estaban insatisfechos con las limitaciones de la psicología clínica tradicional y, a su vez, preocupados por promover cambio social y político; decidieron ir más allá del énfasis en las terapias individuales y moverse hacia la prevención y la utilización de un modelo ecológico que considera el contexto del individuo como un factor determinante de la conducta, en lugar de su condición interna o su patología.
El cambio de paradigma fue explícito: se priorizó la prevención y la promoción del bienestar colectivo, considerando el entorno y los factores sociales que afectan a la salud mental. Se propuso, por ejemplo, crear programas comunitarios que fomentaran la participación activa de las personas en la toma de decisiones que impactaran en su bienestar, en lugar de tratar cada caso de manera aislada.
En Swampscott aparece por primera vez el término psicología comunitaria, asentándose las bases de la disciplina. Confluyeron en ello varios elementos:
- los movimientos sociales de los años 60 en Estados Unidos (derechos civiles, antiguerra, feminismo);
- la conciencia de las desigualdades en la población (económicas, de acceso a recursos sanitarios, asistenciales o educativos);
- un cambio en la concepción de salud, entendida como estado de bienestar físico-psicológico-social;
- la insatisfacción con el modelo tradicional, centrado en el diagnóstico y el tratamiento individual de las enfermedades mentales;
- la necesidad de analizar la formación de los psicólogos que trabajan en la comunidad.
En este contexto, John F. Kennedy había promulgado la Community Mental Health Act (Ley de Salud Mental Comunitaria), que abrió el camino institucional en 1963 al impulsar centros comunitarios de salud mental en sustitución de los grandes hospitales psiquiátricos.
Desarrollo en Estados Unidos
- Década 1970-1985: predominio de los estudios centrados en salud mental, con muy pocos trabajos relacionados con el ambiente, el desarrollo o el funcionamiento saludable de los individuos.
- 1984-1988: incremento del estudio de factores sociales. Proliferación científica sobre la influencia de los estresores sociales y el apoyo social en el ajuste psicosocial. Desarrollo de competencias individuales, del concepto de empowerment (Rappaport) y de hábitos saludables, aunque persiste un sesgo individualista en las intervenciones.
- Década de 1990: impulso de los programas de prevención. Reconocimiento por parte de instituciones de relevancia como el National Institute of Mental Health y el Institute of Medicine. Desarrollo de numerosos programas orientados a la prevención y creación de organizaciones y asociaciones comunitarias. La American Psychological Association (APA) consolida la División 27 (Society for Community Research and Action: Division of Community Psychology).
Las ideas clave que cristalizan en este periodo son:
- Crítica y rechazo al modelo médico: este se centra en el concepto de enfermedad-déficit y favorece una relación diádica, autoridad-activa / enfermo-pasivo, insuficiente para fomentar el desarrollo de una mejor calidad de vida.
- Modelo de desarrollo: frente a lo anterior, se impulsa una visión positiva de la salud, centrada en el desarrollo de capacidades y competencias mediante la acción social planificada.
- Conjugar teoría y praxis: ambas son indisolubles y deben analizarse desde una perspectiva ecológica que incorpore la interacción entre personas y ambientes.
- Psicología de interés público: tratar cuestiones socialmente relevantes y promover el uso del conocimiento científico en pro del bienestar social.
- Formación generalista e interdisciplinar del psicólogo/a comunitario, con entrenamiento en escenarios comunitarios como participante directo.
Evoluciones posteriores
A partir de los años 90 la disciplina ha integrado dos giros relevantes:
- Ciencia comunitaria (community science): la investigación deja de ser un fin académico en sí mismo para volverse útil en la resolución de problemas concretos y la promoción del bienestar comunitario, con la comunidad como protagonista del proceso de cambio (Kelly, 20035; Kloos, 20056). Se asocia al enfoque humanista que prioriza la justicia social y la equidad (Newbrough, 19927).
- Psicología social de la liberación: desarrollada principalmente en América Latina, subraya los factores éticos y políticos en el diseño de intervenciones y promueve el empoderamiento de las comunidades para enfrentar las opresiones estructurales (Nepomuceno et al., 20098).
Orígenes en España
Figuras pioneras
Juan Luis Vives (1492-1540) publicó en Bélgica en 1526 (traducido al castellano en 1781) su Tratado del socorro de los pobres, en el que adelanta varios principios reconocibles para la disciplina contemporánea: la organización de centros para asistir a los pobres, la necesidad de un registro oficial de los necesitados y sus necesidades, la evaluación por un experto del estado de cada persona, la potenciación y el crecimiento personal de las personas con discapacidad (mediante actividades como las letras, la música o los oficios manuales) y la necesidad universal de sentirse útil.
Concepción Arenal (1820-1893), de las primeras mujeres en estudiar derecho en España y pionera del feminismo español, además de periodista y poeta, se considera precursora del Trabajo Social en España. En sus obras y artículos defendió la necesidad de una atención pública a los problemas sociales, en una formulación que anticipa el lenguaje contemporáneo del derecho a la asistencia.
Desarrollo institucional
El crecimiento inicial de la psicología comunitaria en España se produce sin una base académica consolidada, lo que contrasta con países anglosajones y europeos como Italia o Portugal, donde la disciplina emerge vinculada a los departamentos de personalidad y clínica. Esta peculiaridad supuso un desafío, pero también una oportunidad: permitió que la disciplina se moldease a las necesidades y características específicas de la península (Musitu et al., 20159).
Su desarrollo va ligado a los cambios sociales y políticos del país, especialmente la transición democrática y la posterior consolidación del estado del bienestar. La descentralización de competencias hacia las comunidades autónomas facilitó políticas sociales adaptadas a las necesidades locales y la incorporación de metodologías propias de la intervención comunitaria.
- Constitución española de 1978: promulga un nuevo Estado social, democrático y de derecho que conduce a la construcción de sistemas de servicio que atienden las necesidades y derechos sociales. Son particularmente relevantes los artículos 39 (papel de los organismos públicos en la asistencia y defensa de los menores), 49 (derechos de las personas con discapacidad) y 35 (derecho al trabajo).
- Años 80: ayuntamientos y diputaciones crean gabinetes psicopedagógicos, centros de salud mental y servicios sociales comunitarios, con equipos interdisciplinares de orientación comunitaria. Hitos relevantes:
- I Congreso del Colegio Oficial de Psicólogos (1984).
- I Jornadas de Psicología de la Intervención Psicosocial (1987).
- Publicación de los primeros manuales específicos: Intervención psicosocial (Barriga, León y Martínez, 1987); Psicología comunitaria (Martín, Chacón y Martínez, 1988); Psicología comunitaria. Bases conceptuales y métodos de intervención (Sánchez Vidal, 1988/1991).
- Años 90: los servicios sociales comunitarios se convierten en el escenario más frecuente de las intervenciones comunitarias. Proliferan los libros especializados, se reforman los planes de estudio para incorporar la asignatura Psicología Comunitaria y, en 1998, el COP crea el Área de Psicología de la Intervención Social.
- Actualidad: la psicología comunitaria en España sigue creciendo en torno a programas para colectivos vulnerables, promoción de la salud comunitaria y evaluación de políticas públicas orientadas a reducir las desigualdades sociales.