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Origen, definición y características

Conceptualización

La psicología comunitaria es un campo de la psicología que surge con el propósito de comprender y fortalecer el bienestar de las comunidades mediante la participación activa y el cambio social. A lo largo del tiempo, ha evolucionado como una disciplina que prioriza la colaboración entre los individuos y su entorno, promoviendo la justicia social, el empoderamiento colectivo y el fomento de la prevención.

La disciplina surge como respuesta a la necesidad de abordar los problemas sociales y de salud mental desde un enfoque más amplio que el de la psicología tradicional. A diferencia de otras áreas de la psicología, que se centraban en el tratamiento de individuos, la psicología comunitaria pone el foco en entender y cambiar las dinámicas de las comunidades enteras, asumiendo que muchas problemáticas individuales tienen raíces en desigualdades estructurales y condiciones sociales adversas.

Clave conceptual: del individuo al contexto

La idea vertebradora del tema —y a la que el profesor dedica buena parte de la sesión— es el desplazamiento del foco del individuo al binomio persona-ambiente. Un problema (la discapacidad, el desempleo, la marginación, la delincuencia) puede analizarse desde una atribución interna (el déficit reside en la persona) o desde una atribución externa (las condiciones sociales generan o sostienen el problema). La psicología comunitaria se sitúa en la segunda perspectiva: muchas dificultades dejan de ser tales cuando se modifican las barreras del entorno (físicas, cognitivas, actitudinales o estructurales). En consecuencia, la intervención no recae solo sobre el sujeto, sino sobre el sistema social que lo rodea.

Origen y evolución histórica

Antecedentes

Los antecedentes inmediatos de la psicología comunitaria proceden de tres tradiciones distintas que confluyen a lo largo del siglo XX.

  • Escuela de Chicago (siglos XIX-XX): los estudios epidemiológicos realizados por sociólogos vinculados a esta tradición exploraron la relación entre el desorden mental y los factores sociales en una ciudad cosmopolita en transformación. Una obra emblemática es El campesino polaco en Europa y América (1918-1920) de Florian Znaniecki, considerada un clásico de la sociología de la época.
  • Marie Jahoda y la salud mental ideal: en la década de 1930, Jahoda destacó la importancia de los factores comunitarios y socioeconómicos en el bienestar humano, subrayando que las personas no deben entenderse solo como individuos aislados, sino como miembros de un entorno social que influye significativamente en su salud y comportamiento (Fryer, 2008)1. En 1958 desarrolló su teoría de la salud mental ideal, en la que identificó cinco categorías vitales para el bienestar: estructura temporal, contacto social, esfuerzo o propósito colectivo, identidad o estado social, y actividad regular. Sostuvo que los desempleados se ven privados de las cinco, lo que explicaba gran parte de la enfermedad mental encontrada en esa población.
  • Seedat y Lazarus: en Sudáfrica, durante el apartheid, la disciplina se consolidó como un movimiento que buscaba cerrar la brecha entre los servicios de salud mental tradicionales y las necesidades de la población general. Estos psicólogos promovieron el cambio social y la liberación, enfocándose en reducir las desigualdades y abordar las tensiones sociopolíticas (Seedat et al., 19882; Seedat y Lazarus, 20113).

La Conferencia de Swampscott (1965)

El nacimiento oficial de la disciplina se fecha en la Conferencia de Swampscott, celebrada en Boston en 1965, momento en el que se reconoció formalmente la psicología comunitaria como campo independiente (Fryer, 20081; Walsh, 19874). Los asistentes a la conferencia estaban insatisfechos con las limitaciones de la psicología clínica tradicional y, a su vez, preocupados por promover cambio social y político; decidieron ir más allá del énfasis en las terapias individuales y moverse hacia la prevención y la utilización de un modelo ecológico que considera el contexto del individuo como un factor determinante de la conducta, en lugar de su condición interna o su patología.

El cambio de paradigma fue explícito: se priorizó la prevención y la promoción del bienestar colectivo, considerando el entorno y los factores sociales que afectan a la salud mental. Se propuso, por ejemplo, crear programas comunitarios que fomentaran la participación activa de las personas en la toma de decisiones que impactaran en su bienestar, en lugar de tratar cada caso de manera aislada.

Aparece el término

En Swampscott aparece por primera vez el término psicología comunitaria, asentándose las bases de la disciplina. Confluyeron en ello varios elementos:

  • los movimientos sociales de los años 60 en Estados Unidos (derechos civiles, antiguerra, feminismo);
  • la conciencia de las desigualdades en la población (económicas, de acceso a recursos sanitarios, asistenciales o educativos);
  • un cambio en la concepción de salud, entendida como estado de bienestar físico-psicológico-social;
  • la insatisfacción con el modelo tradicional, centrado en el diagnóstico y el tratamiento individual de las enfermedades mentales;
  • la necesidad de analizar la formación de los psicólogos que trabajan en la comunidad.

En este contexto, John F. Kennedy había promulgado la Community Mental Health Act (Ley de Salud Mental Comunitaria), que abrió el camino institucional al impulsar centros comunitarios de salud mental en sustitución de los grandes hospitales psiquiátricos.

Fecha de la Community Mental Health Act

El material docente del tema (diapositiva) la sitúa en 1960, asociándola al impulso político de Kennedy. La fecha oficial de su promulgación es, no obstante, el 31 de octubre de 1963. En examen es prudente referirse simplemente a "la Community Mental Health Act impulsada por la Administración Kennedy a principios de los años 60", salvo que se exija reproducir literalmente la diapositiva.

Desarrollo en Estados Unidos

  • Década 1970-1985: predominio de los estudios centrados en salud mental, con muy pocos trabajos relacionados con el ambiente, el desarrollo o el funcionamiento saludable de los individuos.
  • 1984-1988: incremento del estudio de factores sociales. Proliferación científica sobre la influencia de los estresores sociales y el apoyo social en el ajuste psicosocial. Desarrollo de competencias individuales, del concepto de empowerment (Rappaport) y de hábitos saludables, aunque persiste un sesgo individualista en las intervenciones.
  • Década de 1990: impulso de los programas de prevención. Reconocimiento por parte de instituciones de relevancia como el National Institute of Mental Health y el Institute of Medicine. Desarrollo de numerosos programas orientados a la prevención y creación de organizaciones y asociaciones comunitarias. La American Psychological Association (APA) consolida la División 27 (Society for Community Research and Action: Division of Community Psychology).

Las ideas clave que cristalizan en este periodo son:

  • Crítica y rechazo al modelo médico: este se centra en el concepto de enfermedad-déficit y favorece una relación diádica, autoridad-activa / enfermo-pasivo, insuficiente para fomentar el desarrollo de una mejor calidad de vida.
  • Modelo de desarrollo: frente a lo anterior, se impulsa una visión positiva de la salud, centrada en el desarrollo de capacidades y competencias mediante la acción social planificada.
  • Conjugar teoría y praxis: ambas son indisolubles y deben analizarse desde una perspectiva ecológica que incorpore la interacción entre personas y ambientes.
  • Psicología de interés público: tratar cuestiones socialmente relevantes y promover el uso del conocimiento científico en pro del bienestar social.
  • Formación generalista e interdisciplinar del psicólogo/a comunitario, con entrenamiento en escenarios comunitarios como participante directo.

Evoluciones posteriores

A partir de los años noventa la disciplina ha integrado dos giros relevantes que el manual destaca:

  • Ciencia comunitaria (community science): la investigación deja de ser un fin académico en sí mismo para volverse útil en la resolución de problemas concretos y la promoción del bienestar comunitario, con la comunidad como protagonista del proceso de cambio (Kelly, 20035; Kloos, 20056). Se asocia al enfoque humanista que prioriza la justicia social y la equidad (Newbrough, 19927).
  • Psicología social de la liberación: desarrollada principalmente en América Latina, subraya los factores éticos y políticos en el diseño de intervenciones y promueve el empoderamiento de las comunidades para enfrentar las opresiones estructurales (Nepomuceno et al., 20098).

Orígenes en España

Figuras pioneras

Juan Luis Vives (1492-1540) publicó en Bélgica en 1526 (traducido al castellano en 1781) su Tratado del socorro de los pobres, en el que adelanta varios principios reconocibles para la disciplina contemporánea: la organización de centros para asistir a los pobres, la necesidad de un registro oficial de los necesitados y sus necesidades, la evaluación por un experto del estado de cada persona, la potenciación y el crecimiento personal de las personas con discapacidad (mediante actividades como las letras, la música o los oficios manuales) y la necesidad universal de sentirse útil.

Concepción Arenal (1820-1893), de las primeras mujeres en estudiar derecho en España y pionera del feminismo español, además de periodista y poeta, se considera precursora del Trabajo Social en España. En sus obras y artículos defendió la necesidad de una atención pública a los problemas sociales, en una formulación que anticipa el lenguaje contemporáneo del derecho a la asistencia.

Desarrollo institucional

El crecimiento inicial de la psicología comunitaria en España se produce sin una base académica consolidada, lo que contrasta con países anglosajones y europeos como Italia o Portugal, donde la disciplina emerge vinculada a los departamentos de personalidad y clínica. Esta peculiaridad supuso un desafío, pero también una oportunidad: permitió que la disciplina se moldease a las necesidades y características específicas de la península (Musitu et al., 20159).

Su desarrollo va ligado a los cambios sociales y políticos del país, especialmente la transición democrática y la posterior consolidación del estado del bienestar. La descentralización de competencias hacia las comunidades autónomas facilitó políticas sociales adaptadas a las necesidades locales y la incorporación de metodologías propias de la intervención comunitaria.

  • Constitución española de 1978: promulga un nuevo Estado social, democrático y de derecho que conduce a la construcción de sistemas de servicio que atienden las necesidades y derechos sociales. Son particularmente relevantes los artículos 39 (papel de los organismos públicos en la asistencia y defensa de los menores), 49 (derechos de las personas con discapacidad) y 35 (derecho al trabajo).
  • Años ochenta: ayuntamientos y diputaciones crean gabinetes psicopedagógicos, centros de salud mental y servicios sociales comunitarios, con equipos interdisciplinares de orientación comunitaria. Hitos relevantes:
    • I Congreso del Colegio Oficial de Psicólogos (1984).
    • I Jornadas de Psicología de la Intervención Psicosocial (1987).
    • Publicación de los primeros manuales específicos: Intervención psicosocial (Barriga, León y Martínez, 1987); Psicología comunitaria (Martín, Chacón y Martínez, 1988); Psicología comunitaria. Bases conceptuales y métodos de intervención (Sánchez Vidal, 1988/1991).
  • Años noventa: los servicios sociales comunitarios se convierten en el escenario más frecuente de las intervenciones comunitarias. Proliferan los libros especializados, se reforman los planes de estudio para incorporar la asignatura Psicología Comunitaria y, en 1998, el COP crea el Área de Psicología de la Intervención Social.
  • Actualidad: la psicología comunitaria en España sigue creciendo en torno a programas para colectivos vulnerables, promoción de la salud comunitaria y evaluación de políticas públicas orientadas a reducir las desigualdades sociales.

Definición y características principales

Definición

La psicología social y comunitaria es un subcampo de la psicología que se centra en el bienestar de las personas al examinar sus interacciones con sistemas sociales más amplios, como organizaciones y comunidades (Neal, 2020)10, con el objetivo de promover el bienestar colectivo y fortalecer la capacidad de las comunidades para afrontar sus problemas. Su foco está en las intervenciones sistémicas orientadas a promover el cambio social y a satisfacer las necesidades de las comunidades, especialmente de las poblaciones vulnerables y desatendidas (Lorion, 202111; McMillan y Lorion, 202012).

Varias formulaciones canónicas conviven en la literatura:

  • Rappaport (1977)13: la psicología comunitaria busca equilibrar la relación entre los recursos personales y las demandas ambientales, promoviendo el empoderamiento y la participación activa de los individuos dentro de sus comunidades.
  • Dalton et al. (2001)14: la psicología comunitaria se caracteriza por su énfasis en la prevención y la promoción de la salud, integrando conocimientos y prácticas que permiten abordar los problemas sociales desde una perspectiva ecológica, considerando múltiples niveles de análisis (individuo, redes sociales, políticas públicas).
  • Corvalán (1996): acción intencional y organizada para abordar ciertos problemas no resueltos por las dinámicas de la sociedad y que se inscriben en alguna posición paradigmática específica acerca de lo social.
  • Sánchez Vidal (1996)15: tipo de intervención que, partiendo de un estado inicial (presencia de problemas sociales), intenta alcanzar un estado o estructura final definido por objetivos determinados que incluyen la resolución de problemas o el desarrollo del sistema social, aplicando para ello estrategias y técnicas múltiples y a varios niveles.
  • Sánchez Vidal y Morales (2002)16: una acción intencionada para cambiar una situación que, según ciertos criterios (necesidad, riesgo de conflicto o daño, entre otros), se considera intolerable o suficientemente alejada de unas pautas ideales de funcionamiento y relación social (libertad, justicia social, sostenibilidad) como para necesitar corrección.
  • Blanco y Rodríguez (2007)17: intervenir es planificar con los participantes acciones para prevenir o reducir el impacto de algo que entendemos perjudicial para su bienestar; intervenir es buscar el impacto de un determinado programa sobre personas, grupos o comunidades; intervenir es buscar el compromiso activo y convencido de las personas; intervenir es alterar un determinado orden de cosas a fin de que ocurra aquello que pretendemos.

Principios clave

El manual del tema (capítulo 1, p. 10) enumera seis principios que vertebran la disciplina:

  • Empoderamiento: fortalecer la capacidad de las personas y comunidades para tomar decisiones que mejoren su calidad de vida (Zimmerman, 199518). Ejemplo: un programa comunitario para reducir la violencia de género puede capacitar a líderes locales para identificar casos y ofrecer apoyo directo a las víctimas.
  • Participación activa: promover el involucramiento directo de los miembros de la comunidad en la identificación de problemas y en la construcción de soluciones colectivas, respetando su autonomía y conocimiento.
  • Enfoque preventivo: abordar los factores de riesgo y reforzar los factores de protección antes de que el problema aparezca, en lugar de centrarse exclusivamente en la intervención una vez surgido (Kloos et al., 201219). Ejemplo: talleres educativos en escuelas para prevenir el acoso escolar.
  • Justicia social: reducir las desigualdades y garantizar que todas las personas tengan acceso a los recursos necesarios para su bienestar. Ejemplo: un proyecto comunitario en un barrio marginado que mejore el acceso a servicios de salud mental y a actividades recreativas para jóvenes.
  • Perspectiva ecológica: inspirada en el modelo de Bronfenbrenner (1979)20, entiende que el comportamiento humano está influido por múltiples niveles de interacción (microsistema, mesosistema, exosistema, macrosistema), desde las relaciones familiares hasta las políticas públicas. Garantiza que las intervenciones sean integrales y consideren el contexto social y cultural.
  • Fortalecimiento de recursos: más que centrarse en los déficits, la psicología comunitaria pone el foco en las fortalezas y recursos existentes en las comunidades. Ejemplo: ante un desastre natural, el profesional coordina con los líderes locales redes de apoyo y resiliencia.
Memoriza la regla mnemotécnica

EPP-JEF: Empoderamiento, Participación activa, Prevención, Justicia social, Ecológica y Fortalecimiento de recursos.

Aspectos clave de la intervención psicosocial

La intervención psicosocial se distingue, además, por seis rasgos:

  1. Intencionalidad: es planificada, deliberada y programada, nunca fruto del azar.
  2. Externalidad: es una acción externa al sistema social, que se justifica porque este ha perdido su capacidad de autorregularse y resolver eficazmente sus problemas.
  3. Autorizada: el profesional interviene representando los intereses de la comunidad, que lo reconoce gracias a su conocimiento experto.
  4. Objetivos marcados: la acción se orienta a metas definidas y operacionalizables.
  5. Responde a problemas: bien de modo responsivo (atendiendo a una demanda formulada) bien de modo impositivo (ante la evidencia de una necesidad social).
  6. Compromiso ético: la intervención se atiene a un código deontológico y a los valores de la profesión.
Ética y deontología

La intervención plantea de forma recurrente preguntas éticas: ¿debo intervenir aun cuando las personas no lo han solicitado? ¿Estoy legitimado para hacerlo? ¿Hasta dónde llega mi responsabilidad como profesional? El principio de beneficencia exige que el psicólogo/a persiga el beneficio de los destinatarios y no el propio; la finalidad de la intervención psicosocial es siempre el cambio social, y los valores éticos imprescindibles son la objetividad, la neutralidad, la validez y la confiabilidad, traducidos en una praxis útil, viable, honrada, apolítica y exacta.

Diferencias con otras ramas de la psicología

La psicología comunitaria se distingue por su enfoque único y su compromiso con el cambio social. Frente a otras ramas, que suelen centrarse en el individuo o en contextos específicos, la comunitaria adopta una perspectiva más amplia que incorpora los factores estructurales, sociales y culturales que afectan a las comunidades.

DisciplinaFoco característicoDiferencia con la comunitariaEjemplo del manual
Psicología clínicaAyuda a personas con problemas individuales (ansiedad, depresión)La comunitaria busca entender y cambiar las causas sociales de esos problemas y fortalecer redes de apoyoFrente al desempleo: el clínico trabaja la ansiedad del paciente; el comunitario organiza talleres de capacitación laboral para grupos de desempleados
Psicología socialEstudia cómo se relacionan las personas con su entorno; explicación de fenómenos grupalesLa comunitaria pone el énfasis en la acción directa y el cambio estructural, no solo en la explicaciónEl social analiza cómo se forman los prejuicios; el comunitario implementa programas educativos que promuevan inclusión y reduzcan discriminación
Psicología educativaProcesos de aprendizaje y desarrollo individual del estudiante en la escuelaLa comunitaria considera factores externos (entorno familiar, políticas educativas, barreras sociales) y aborda problemas sistémicos de accesoEl educativo mejora el rendimiento de un alumno; el comunitario trabaja con familias y autoridades para garantizar transporte escolar o materiales
Psicología de la saludRelación entre factores psicológicos y salud física, generalmente a nivel individualLa comunitaria se enfoca en los determinantes sociales de la salud y en estrategias colectivasEl sanitario diseña un programa para manejar la diabetes; el comunitario implementa políticas que mejoren el acceso a alimentos saludables
Psicología organizacionalBienestar dentro de empresas y organizacionesLa comunitaria atiende el bienestar en un sentido más amplio: alianzas entre organizaciones y comunidadesEl organizacional mejora la comunicación entre empleados; el comunitario promueve alianzas entre empresas y escuelas locales
Psicología social vs. psicología comunitaria

Es el contraste que más confusión genera, y el profesor lo subraya en clase: ambas estudian la relación persona-entorno, pero la psicología social tiende a explicar y analizar (procesos grupales, atribuciones, prejuicios), mientras que la psicología comunitaria interviene y transforma (programas, prevención, empoderamiento), con un compromiso explícito con el cambio social y un foco en la comunidad como unidad de intervención, no solo en el grupo como objeto de estudio.

Similitudes

Todas estas ramas comparten el objetivo común de mejorar el bienestar humano, aunque sus enfoques varían. Por ejemplo, tanto la comunitaria como la educativa buscan mejorar el acceso a oportunidades, y tanto la comunitaria como la de la salud comparten un interés por la promoción y prevención del bienestar. Todas se benefician de enfoques interdisciplinares y de la colaboración con otras áreas de conocimiento.

La psicología comunitaria aporta una perspectiva complementaria dentro del campo: su énfasis en el cambio social, la inclusión y el trabajo colaborativo la convierten en una herramienta esencial para abordar los desafíos sociales actuales, destacándose por su orientación hacia soluciones colectivas y sostenibles.

Referencias

Footnotes

  1. Fryer, D. (2008). Some questions about "The history of community psychology". Journal Of Community Psychology, 36(5), 572-586. https://doi.org/10.1002/jcop.20240 2

  2. Seedat, M., Cloete, N. y Shochet, I. (1988). Community psychology: panic of panacea. Psychology in Society, 11, 39-54.

  3. Seedat, M. y Lazarus, S. (2011). Community psychology in South Africa: origins, developments, and manifestations. Journal of Community Psychology, 39(3), 241-257. https://doi.org/10.1002/jcop.20429

  4. Walsh, R. T. (1987). A social historical note on the formal emergence of community psychology. American Journal of Community Psychology, 15(5), 523-529. https://doi.org/10.1007/bf00929906

  5. Kelly, J. G. (2003). Science and Community Psychology: Social Norms for Pluralistic Inquiry. American Journal of Community Psychology, 31(3-4), 213-217. https://doi.org/10.1023/A:1023998318268

  6. Kloos, B. (2005). Community science: Creating an alternative place to stand? American Journal of Community Psychology, 35(3-4), 259-267. https://doi.org/10.1007/s10464-005-3405-3

  7. Newbrough, J. R. (1992). Community psychology in the postmodern world. Journal of Community Psychology, 20(1), 10-25. https://doi.org/10.1002/1520-6629(199201)20:1<10::AID-JCOP2290200104>3.0.CO;2-O

  8. Nepomuceno, L. B., Ximenes, V. M., Cidade, E. C., Mendonça, F. W. O. y Soares, C. A. (2009). Por uma psicologia comunitária como práxis de libertação. Psico, 39(4), 456-464. https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/5161531.pdf

  9. Musitu, G., Herrero, J., Cantera, L. M. y Montenegro, M. (2015). Introducción a la psicología comunitaria. Editorial UOC.

  10. Neal, J. W. (2020). Community psychology and urban studies: Common connections and missed opportunities. Journal of Urban Affairs, 42(5), 702-714. https://doi.org/10.1080/07352166.2020.1712152

  11. Lorion, R. P. (2021). Community psychology's origin and destination: Alternative pathways to the discipline's future. Journal of Community Psychology, 49(5), 987-993. https://doi.org/10.1002/jcop.22504

  12. McMillan, D. W. y Lorion, R. P. (2020). Sense of community, pathway to, or bridge from alienation? Journal of Community Psychology, 48(6), 1706-1714. https://doi.org/10.1002/jcop.22406

  13. Rappaport, J. (1977). Community psychology: Values, research and action. Rinehart & Winston.

  14. Dalton, J. H., Elias, M. J. y Wandersman, A. (2001). Community psychology: Linking individuals and communities. Wadsworth/Thomson Learning. http://ci.nii.ac.jp/ncid/BA49655460

  15. Sánchez Vidal, A. y Musitu, G. (Comps.). (1996). Intervención comunitaria: Aspectos científicos, técnicos y valorativos. EUB.

  16. Sánchez-Vidal, A. y Morales Díaz, J. F. (2002). Acción psicológica e intervención psicosocial. Acción Psicológica, 1(1), 11-24. https://doi.org/10.5944/ap.1.1.538

  17. Blanco, A. y Rodríguez, J. (2007). Intervención psicosocial. Pearson Educación.

  18. Zimmerman, M. A. (1995). Psychological empowerment: Issues and illustrations. American Journal of Community Psychology, 23(5), 581-599. https://doi.org/10.1007/bf02506983

  19. Kloos, B., Hill, J., Thomas, E., Wandersman, A., Elias, M. y Dalton, J. (2012). Community psychology: Linking individuals and communities (3.ª ed.). Wadsworth/Cengage Learning.

  20. Bronfenbrenner, U. (1979). The ecology of human development: Experiments by nature and design. Harvard University Press.