Emociones primarias
Las emociones primarias son aquellas que cumplen un propósito básico para la supervivencia del organismo. Son innatas y son universales. Además, cada una de ellas tiene una expresión facial distintiva y desencadena respuestas fisiológicas específicas.
Darwin propuso un listado de 6 emociones primarias: alegría, tristeza, miedo, asco, ira y sorpresa. De forma similar, Paul Ekman (1992) contempla 6 emociones primarias en su trabajo sobre el feedback facial. Sin embargo, recientemente muchos autores han añadido el desprecio a la lista, siendo 7 emociones.
Por otro lado, hay otras taxonomías, como la Rueda de las Emociones de Plutchik (1980), que contempla 8 emociones primarias, de las cuales se desprenden las secundarias.
Miedo
El miedo es una emoción relacionada con la urgencia. Además, tiene una valencia negativa.
Respuesta de alarma ante interpretación de un peligro presente que causaría daño físico o psicológico. Se diferencia de la ansiedad en que el peligro es concreto y presente. La función del miedo es respuestas de escape o evitación.
- Efectos fisiológicos: el miedo genera una fuerte activación del sistema nervioso autónomo: aumenta la frecuencia cardiaca y respiratoria.
- Efectos cognitivos: el miedo genera una gran preocupación por la seguridad, que resulta muy desagradable.
- Efectos conductuales: el miedo genera respuestas de huída y evitación. Esta respuesta puede ser activa, como alejarse o confrontar el estímulo; o pasiva, como camuflarse o paralizarse.
Ansiedad
La ansiedad es una emoción relacionada con la urgencia, que se asocia a la anticipación de eventos negativos que aún no se han producido. De acuerdo a Barlow (2004) define como una respuesta adaptativa que protege la integridad de las personas, preparándolas para la acción. Sin embargo, si la ansiedad es muy elevada, no cumple esta función.
La ansiedad, además de una emoción, es un estado. Es decir, una persona puede sentir ansiedad de forma breve, o puede permanecer en un estado prolongado de ansiedad.
- Efectos fisiológicos: es similar al miedo. Sin embargo, se puede prolongar en el tiempo. Se puede producir una crisis de ansiedad, que genera palpitaciones, presion en el pecho, sensación de ahogo, sudor, temblores, nauseas, dolor abdominal, vertido, mareos, etc.
- Efectos cognitivos: genera dificultades cognitivas en el proceso de toma de decisiones y la concentración.
- Efectos conductuales: la ansiedad genera conductas observables de tensión e inquietud, conductas compulsivas, etc.
Sorpresa
La sorpresa es una emoción relacionada con la urgencia. Sin embargo, a diferencia de todas las demas emociones, no tiene valencia.
La sorpresa dirige la atención y permite el ajuste a situaciones nuevas y repentinas. Es decir, sive para cesar un proceso cognitivo y dar paso a una nueva emoción, que se siente con más intensidad, ya sea positiva o negativa.
- Efectos fisiológicos: la sorpresa produce un breve incremento de la actividad del sistema nervioso autónomo. Por otro lado, incrementa la actividad del sistema nervioso somático: aumento del tono mulcular, dilatación pupilar, etc.
- Efectos cognitivos: la sorpresa pone la mente en blanco; detiene los procesos cognitivos y activa la memoria y la atención.
- Efectos conductuales: la sorpresa interrumpe las conductas, y además propia conductas de exploración.
Alegría o felicidad
La alegría es una emoción relacionada con el bienestar. De hecho, es la única emoción agradable de todas las emociones primarias.
La alegría tiene dos desencadenantes:
- La experiencia de logro o la experiencia estética; es decir: que pase algo bueno.
- La eliminación o reducción de un estado negativo; es decir: que se vaya algo malo.
La alegría tiene una función social, ya que regula la interacción y facilita la conducta prosocial. Reduce conductas agresivas y el comportamiento hostil, y promueve el bienestar.
- Efectos fisiológicos: la alegría produce efectos fisiológicos distintos en función de la duración de la vivencia positiva. La tranquilidad reduce la activación fisiológica, mientras que el júblilo la eleva. En ambos casos, reduce el cortisol y la adrenalina y mejora el sistema inmune.
- Efectos cognitivos: la alegría produce un estado anímico positivo.
- Efectos conductuales: la alegría activa el músculo cigomático; es decir: hace sonreír. En general, activa componentes motores que indican disposición para el acercamiento.
La alegría está relacionada con el constructo felicidad, que se describe como un estado o sentimiento profundo de bienestar. La felicidad promueve habilidades y capacidades relacionadas con la acción y el aprendizaje, aumentando el rendimiento general. Produce una leve activación del sistema nervioso. Al igual que la alegría, facilita la interacción social y las conductas proactivas.
Tristeza
La tristeza es una emoción relacionada con la autovaloración y la interacción social. Es una emoción que tiene valencia negativa. Se produce en respuesta a una interpretación de que un suceso displacentero supone una pérdida, ya sea real o imaginaria, interna o externa.
- Efectos fisiológicos: la tristeza aumenta de forma moderada la frecuencia cardiaca y la presión arterial. Produce fatiga muscular y una reducción de la energía.
- Efectos cognitivos: la tristeza reduce la actividad cognitiva general, reduce la atención al exterior y facilita la introspección. Fomenta la recuperación de recuerdos tristes y produce bradipsiquia (lentitud en el lenguaje).
- Efectos conductuales: la tristeza reduce la actividad motora, realentiza la actividad y detiene la persistencia. Incentiva la búsqueda de contacto social de apoyo.
La función de la tristeza es detener la actividad del organismo para que no invierta recursos en estrategias que no funcionan y se detenga a cuestionar su estrategia.
Ira o enfado
La ira, también llamada enfado, es una emoción relacionada con la autovaloración y la interacción social. Es una emoción que tiene valencia negativa. La ira surge ante situaciones que resultan frustrantes o aversivas. Por lo tanto, requiere la interpretación de que un estímulo es amenazante.
La función de la ira es la auto-protección. En cierta medida, es una emoción que sirve como barrera y como señal de alarma para otros.
- Efectos fisiológicos: la ira incrementa la actividad del sistema nervioso autónomo, especialmente el tono muscular. Aumenta la producción de adrenalina, noradrenalina y cortisol.
- Efectos cognitivos: la ira centra la atención en el objeto aversivo y motiva comportamientos orientados a proteger la integridad propia y mantener los recursos.
- Efectos conductuales: la ira puede reducir la expresividad de la persona, o puede producir conductas de agresión. Por otro lado, motiva conductas del control de la ira.
Un constructo relacionado con la ira es la hostilidad. Al igual que sucede con el miedo y la ansiedad, la ira es una emoción que se produce de forma rápida, mientras que la hostilidad es un estado que puede perdurar. Se puede entender la hostilidad como la suma de un factor cognitivo, las atribuciones negativas, un factor emocional, la ira y un factor conductual, la agresividad.
Asco o desagrado
El asco, también llamado desagrado, es una emoción relacionada con la autovaloración y la interacción social. Es una emoción que tiene valencia negativa. El asco se produce por la exposición a algo repugnante o desagradable, como un alimento en mal estado.
Su función es motivar la conducta de rechazo, que puede ser útil para evitar cosas dañinas y potencial hábitos de higiene saludables.
- Efectos fisiológicos: el asco automenta la actividad del sistema nervioso autónomo y poner a la persona en un estado de tensión.
- Efectos cognitivos: el asco genera aversión.
- Efectos conductuales: el asco produce dos comportamientos: rechazo o eliminación. Es decir, la persona puede bien alejarse del objeto que produce asco, o puede llevar a cabo conductas orientadas a la destrucción del estímulo regugnante.