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Inteligencia emocional

La inteligencia emocional se puede entender como una habilidad, como un rasgo de la personalidad, o como una mezcla de ambas. Actualmente, la idea de que es una habilidad es el modelo más aceptado.

Modelo de habilidad

Mayer y Salovey (1997) definen la inteligencia emocional como el conocimiento tácito sobre el funcionamiento de las emociones, así como a la habilidad para usar este conocimiento en la propia vida. Identifican una serie de habilidades relacionadas con la inteligencia emocional, que son:

  • Percepción emocional: capacidad para percibir las emociones propias y ajenas. Es una capacidad relativamente básca y facil de alcanzar para la mayoría de las personas.
  • Facilitación emocional: capacidad de reconocer cómo las emociones afectan a los pensamientos y saber usarlas en consecuencia. También se refiere a la capacidad de las emociones para focalizar la atención en lo que es realmente importante.
  • Comprensión emocional: capacidad para razonar sobre las emociones propias y ajenas y usarlas para favorecer el pensamiento.
  • Regulación emocional: capacidad compleja que permite impulsar el crecimiento emocional e intelectual.

Mayer y Salovey fueron los primeros en popularizar el concepto de inteligencia emocional, aunque el trabajo posterior de Goleman (1998) ha recibido más atención.

Modelo de rasgo

Petrides y Furnham (2003) asumen que la inteligencia emocional es un conjunto de rasgos de personalidad, como podría ser la extraversión o el neuroticismo.

Modelos mixtos

Goleman (1998) es el principal proponedor de los modelos mixtos de la inteligencia emocional, que integran características de los dos anteriores. Es decir, proponen que es una mezcla entre atributos estables de la personalidad y habilidades cognitivas.