TDAH
Conceptualización
El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es un trastorno del neurodesarrollo que afecta la atención, la actividad motora y el control de impulsos a lo largo de toda la vida. Aunque tradicionalmente fue concebido como un trastorno infantil, hoy se reconoce como un cuadro de curso vital que persiste en aproximadamente el 2-4 % de los adultos1.
Tres claves vertebran su comprensión clínica:
- Trastorno de autorregulación: afecta de forma integrada la atención, la actividad motora, las emociones y los impulsos. No es un déficit aislado de atención.
- Origen multifactorial: genética, neurodesarrollo, ambiente y aprendizaje interactúan de forma compleja.
- Manifestación variable: se presenta de manera distinta según la edad, las demandas ambientales y la etapa vital del individuo.
Aunque el TDAH no figura como contenido oficial en la guía de la asignatura —cuyo temario se cierra formalmente con los trastornos por consumo de sustancias—, la profesora lo incluye explícitamente y le dedica la Actividad 4 del portafolio. Su estudio es por tanto exigible.
Criterios diagnósticos (DSM-5-TR)
El diagnóstico requiere la presencia de un patrón persistente de inatención y/o hiperactividad-impulsividad que interfiere con el funcionamiento o el desarrollo.
Criterios nucleares
| Dimensión | Criterio |
|---|---|
| Inatención | ≥ 6 síntomas durante ≥ 6 meses (≥ 5 en adultos de 17 años o más) |
| Hiperactividad/Impulsividad | ≥ 6 síntomas durante ≥ 6 meses (≥ 5 en adultos de 17 años o más) |
Síntomas de inatención:
- Errores por descuido en tareas escolares, laborales o de otra naturaleza.
- Dificultad para mantener la atención en tareas o actividades.
- Parece no escuchar cuando se le habla directamente.
- No sigue instrucciones, no termina las tareas escolares o laborales.
- Dificultades para organizar tareas y actividades.
- Evita o le disgustan las tareas que requieren esfuerzo mental sostenido.
- Pierde cosas necesarias para tareas o actividades.
- Se distrae con facilidad por estímulos externos.
- Es olvidadizo en las actividades cotidianas.
Síntomas de hiperactividad-impulsividad:
- Mueve nerviosamente manos o pies, o se retuerce en el asiento.
- Se levanta cuando debería permanecer sentado.
- Corre o trepa en situaciones inapropiadas (sensación interna de inquietud en adultos).
- Es incapaz de jugar o participar tranquilamente en actividades de ocio.
- Está «en marcha» o actúa como si estuviera «impulsado por un motor».
- Habla excesivamente.
- Responde inesperadamente o antes de completar una pregunta.
- Le cuesta esperar su turno.
- Interrumpe o se inmiscuye con otros.
Criterios adicionales
- Síntomas presentes antes de los 12 años (criterio más flexible que en el DSM-IV, donde la edad era los 7).
- Síntomas presentes en dos o más contextos (casa, escuela, trabajo, relaciones sociales).
- Evidencia clara de deterioro funcional.
- No explicado por otros trastornos (esquizofrenia, otro trastorno psicótico, otro trastorno mental).
Presentaciones clínicas
| Presentación | Características |
|---|---|
| Predominantemente inatenta | Cumple criterios de inatención pero no de hiperactividad-impulsividad |
| Predominantemente hiperactiva-impulsiva | Cumple criterios de hiperactividad-impulsividad pero no de inatención |
| Combinada | Cumple criterios en ambas dimensiones |
El DSM-5 también permite especificar la gravedad (leve, moderado, grave) y el estado del cuadro: en remisión parcial o completa.
Evolución histórica del concepto
| Año | Hito |
|---|---|
| 1902-1940 | Primeras descripciones: «defecto del control moral» (G. Still, 1902) y «disfunción cerebral mínima» (década de 1940). Foco en la conducta disruptiva |
| 1968 (DSM-II) | «Reacción hipercinética de la infancia». Énfasis exclusivo en la hiperactividad motora |
| 1980 (DSM-III) | Nace el TDAH moderno. Por primera vez se reconoce la inatención como núcleo del trastorno |
| 1994 (DSM-IV) | Se introducen los tres subtipos: inatento, hiperactivo-impulsivo y combinado. Evidencia de persistencia en la adultez |
| 2013 (DSM-5) | Criterios más flexibles en adultos. La edad de inicio pasa de los 7 a los 12 años. Reconocimiento explícito de la heterogeneidad clínica |
| 2022 (DSM-5-TR) | Se reconoce formalmente la persistencia a lo largo del ciclo vital |
TDAH a lo largo del ciclo vital
Infancia
El TDAH es el trastorno del neurodesarrollo más prevalente en la infancia, con una prevalencia mundial en torno al 5-7 %. Los dominios afectados son:
| Dominio | Impacto |
|---|---|
| Físico | Resultados inconsistentes; algunos estudios no encuentran diferencias significativas |
| Escolar | Problemas de concentración, rendimiento, motivación, relaciones con el profesorado |
| Psicosocial | El más afectado: funcionamiento social, regulación emocional, relaciones con iguales, estigmatización, victimización |
El estudio meta-analítico de Wanni Arachchige Dona et al.2, que sintetizó 23 investigaciones utilizando la escala PedsQL, encontró una reducción muy grande en la calidad de vida relacionada con la salud (Hedges' g = -1.67 según padres y -1.28 según niños), siendo el dominio psicosocial el más afectado. Notablemente, los padres reportan peor calidad de vida que los propios niños, y la medicación mejora pero no normaliza completamente la calidad de vida.
Adolescencia
En la adolescencia los síntomas externos de hiperactividad tienden a disminuir, pero los problemas de inatención, organización y regulación emocional pueden agravarse. El estudio prospectivo de Meinzer et al.3, con una muestra de 1.507 adolescentes seguidos hasta los 30 años, encontró que el TDAH en adolescencia predice depresión mayor hasta la adultez temprana con un hazard ratio de 1.81, independientemente de comorbilidades previas, deterioro psicosocial o estrés. Otros predictores asociados: sexo femenino, historia de ansiedad, dificultades de afrontamiento y aparición de nuevos trastornos (TND, consumo de sustancias).
TDAH en adultos
El cambio de paradigma de los últimos años ha llevado a reconocer el TDAH como un trastorno de curso vital. El fenotipo adulto se caracteriza por:
- Menos hiperactividad motora observable.
- Más inquietud interna subjetiva.
- Impulsividad y desorganización que afectan al trabajo y a las relaciones.
- Desregulación afectiva marcada.
El impacto sobre la vida adulta es severo: inestabilidad laboral, rupturas de pareja, accidentes de tráfico, problemas legales y económicos. La comorbilidad psiquiátrica alcanza el 80 % de los adultos con TDAH, y las adicciones (alcohol, cannabis, estimulantes) afectan al 50-60 %.
Comorbilidad por etapa vital
| Etapa | Comorbilidades frecuentes |
|---|---|
| Niñez | Trastorno negativista desafiante (TND) 40-60 %; trastorno de conducta 20-30 %; trastornos del aprendizaje 30 %; ansiedad 20-30 % |
| Adolescencia | Depresión 20-30 %; ansiedad 30-40 %; consumo de sustancias 20-30 %; persisten TND/trastorno de conducta |
| Adultez | Depresión 40-60 %; ansiedad 20-60 %; adicciones 50-60 %; trastorno límite de la personalidad frecuente |
Evaluación específica
Entrevistas clínicas estructuradas
- DIVA-5 (Diagnostic Interview for ADHD in Adults): entrevista semiestructurada de referencia para adultos, basada en criterios DSM-5.
- ACE+ (ADHD Child Evaluation): entrevista semiestructurada para población infantojuvenil.
- K-SADS (Kiddie Schedule for Affective Disorders and Schizophrenia): permite explorar TDAH en el contexto de un cribado más amplio.
Cuestionarios y escalas
| Instrumento | Foco | Población |
|---|---|---|
| Conners 3 | Síntomas de TDAH y comorbilidades | Niños y adolescentes; versiones para padres, profesorado y autoinforme |
| ADHD-RS-5 (ADHD Rating Scale) | Síntomas DSM-5 | Niños y adolescentes |
| SNAP-IV | Síntomas TDAH y TND | Niños |
| ASRS (Adult ADHD Self-Report Scale, OMS) | Cribado en adultos | Adultos |
| WURS (Wender Utah Rating Scale) | Retrospectivo: síntomas en la infancia | Adultos |
| CAARS (Conners' Adult ADHD Rating Scales) | Síntomas en adultos | Adultos |
| BRIEF (Behavior Rating Inventory of Executive Function) | Funciones ejecutivas | Niños y adultos |
Evaluación neuropsicológica
La evaluación neuropsicológica es complementaria al diagnóstico —que es fundamentalmente clínico— pero aporta información valiosa sobre el perfil cognitivo y guía la intervención:
- Atención sostenida: CPT (Continuous Performance Test), test de Stroop.
- Funciones ejecutivas: Wisconsin (flexibilidad cognitiva), Trail Making Test (alternancia atencional), Torre de Londres (planificación), tareas n-back (memoria de trabajo).
- Memoria de trabajo: subtests de la WAIS / WISC, dígitos directos e inversos, secuenciación letras-números.
- Velocidad de procesamiento: claves, búsqueda de símbolos.
- Inhibición: Stroop, Go/No-Go.
Informes de terceros
Por la frecuente escasa conciencia que el propio paciente tiene de sus síntomas —especialmente en niños y en algunos adultos—, los informes de terceros son esenciales:
- Familia: padres, hermanos, pareja. Permiten reconstruir la cronología (inicio antes de los 12 años) y la persistencia en el contexto doméstico.
- Profesorado: el contexto escolar es el escenario donde más típicamente afloran las dificultades. Las escalas Conners para profesorado son especialmente útiles.
- Empleadores o compañeros de trabajo (en adultos): impacto laboral.
Diagnóstico diferencial
Diferenciar síntomas primarios del TDAH de consecuencias y comorbilidades es uno de los retos centrales del diagnóstico:
| Cuadro | Distinción clave |
|---|---|
| Trastorno de ansiedad | La inatención secundaria a preocupación tiene un fondo afectivo evidente; la del TDAH es transversal |
| Depresión | La fatiga, la dificultad de concentración y la pérdida de motivación pueden simular TDAH; en la depresión hay tristeza y anhedonia primarias |
| Trastorno bipolar | La hiperactividad y la impulsividad pueden coincidir con manía o hipomanía; en el bipolar son episódicas, no crónicas |
| Trastorno límite de la personalidad (TLP) | Comparte impulsividad y desregulación afectiva; el TLP añade inestabilidad relacional, miedo al abandono e identidad |
| Trastornos del espectro autista | Comparten dificultades atencionales; el TEA añade alteraciones en la comunicación social y patrones restrictivos |
| Trastornos del aprendizaje | Pueden coexistir con TDAH o presentarse de forma independiente |
| Trastornos del sueño | El insomnio crónico y la apnea del sueño pueden mimetizar inatención |
| Trastornos por consumo de sustancias | La intoxicación o la abstinencia de estimulantes puede simular TDAH; muchos casos son comórbidos |
| Hipertiroidismo, anemia, déficits sensoriales | Causas médicas a descartar antes del diagnóstico |
Comorbilidad
El TDAH rara vez se presenta solo. Las comorbilidades más frecuentes a lo largo del ciclo vital ya se han recogido en el apartado de etapas. Su importancia clínica es doble:
- Diagnóstica: requieren plan terapéutico integrado, no secuencial.
- Pronóstica: la comorbilidad empeora el pronóstico funcional y aumenta el riesgo de complicaciones (adicciones, accidentes, problemas legales).
Reflexiones clínicas para el psicólogo
Cinco principios prácticos guían la evaluación clínica del TDAH:
- Evaluación multimétodo: utilizar múltiples fuentes (paciente, familia, profesorado) y herramientas (entrevista, autoinformes, heteroinformes, neuropsicología) para un diagnóstico preciso.
- Historia evolutiva: la anamnesis evolutiva es esencial para confirmar el inicio antes de los 12 años y para diferenciar TDAH de cuadros adquiridos.
- Síntomas primarios vs. secundarios: diferenciar los síntomas nucleares de las consecuencias funcionales y de las comorbilidades.
- Intervención multimodal: el tratamiento integra entrenamiento en funciones ejecutivas, regulación emocional, psicoeducación al paciente y a la familia, y —cuando procede— tratamiento farmacológico.
- Diagnóstico diferencial sistemático: considerar TLP, trastorno bipolar y trastornos de ansiedad, especialmente en adultos.