Trastornos por consumo de sustancias
Conceptualización
Los trastornos por consumo de sustancias son cuadros con impacto físico, psicológico, social y comunitario que afectan profundamente la vida del paciente y de su entorno. Exigen una intervención clínica especializada basada en tres pilares: la evaluación funcional del problema, la identificación de factores de riesgo y protección, y el apoyo en los procesos de cambio y abandono del hábito1. Su abordaje es necesariamente multidisciplinar (psicoterapéutico, comunitario y farmacológico) y se ajusta a la sustancia y al grado de dependencia.
El consumo problemático se distingue del consumo recreativo por la pérdida de control sobre la conducta de consumo, la inversión desproporcionada de tiempo y recursos, el abandono progresivo de actividades significativas y la persistencia del hábito pese a las consecuencias negativas evidentes. Las personas con dependencia muestran:
- Necesidad urgente de conseguir y consumir la sustancia (craving).
- Inversión excesiva de tiempo, dinero y energía.
- Abandono de actividades laborales, académicas, sociales o de ocio.
- Persistencia del consumo pese a consecuencias académicas, laborales, interpersonales, legales o de salud.
- Continuación del consumo pese a las advertencias del entorno (críticas, rupturas, problemas legales).
- Consumo en situaciones de riesgo físico o psicológico (conducir intoxicado, consumir teniendo un trastorno mental que pueda exacerbarse durante la intoxicación o la abstinencia).
Existe evidencia clínica de que la intervención en los primeros 6 meses desde la consolidación del hábito mejora notablemente el pronóstico: cuando el «camino» neuronal se ha convertido ya en una «autopista», la voluntad por sí sola raramente basta y se requiere abordaje multimodal sostenido.
Sustancias y categorías
El DSM-5-TR identifica diez clases de sustancias capaces de producir trastornos por consumo:
| Categoría | Ejemplos |
|---|---|
| Alcohol | Etanol |
| Cafeína | Café, té, refrescos, bebidas energéticas |
| Cannabis | Marihuana, hachís, derivados sintéticos |
| Alucinógenos | LSD, psilocibina, mescalina, MDMA (clasificación matizada) |
| Inhalantes | Disolventes, pegamentos, gases |
| Opiáceos | Heroína, morfina, oxicodona, fentanilo, tramadol |
| Sedantes, hipnóticos y ansiolíticos | Benzodiacepinas, barbitúricos, GHB |
| Estimulantes | Cocaína, anfetaminas, metanfetaminas, MDMA |
| Tabaco | Nicotina |
| Otras | Esteroides, fármacos sin receta, sustancias desconocidas |
Criterios diagnósticos del trastorno por consumo de sustancias
El DSM-5-TR unificó los antiguos diagnósticos de abuso y dependencia en un único diagnóstico de trastorno por consumo con tres niveles de gravedad según el número de criterios cumplidos:
- Leve: 2-3 criterios.
- Moderado: 4-5 criterios.
- Grave: 6 o más criterios.
Los once criterios se agrupan en cuatro dimensiones:
- Pérdida de control: consumo en mayor cantidad o durante más tiempo del previsto; deseo persistente o esfuerzos infructuosos por reducir o controlar; mucho tiempo invertido en obtener, consumir o recuperarse; craving (deseo intenso).
- Deterioro social: incumplimiento de obligaciones; consumo pese a problemas sociales o interpersonales persistentes; abandono o reducción de actividades importantes.
- Consumo de riesgo: consumo recurrente en situaciones físicamente peligrosas; consumo continuado pese a problemas físicos o psicológicos.
- Criterios farmacológicos: tolerancia y abstinencia.
Tolerancia, abstinencia y craving
Tolerancia
La tolerancia es la necesidad progresiva de consumir mayores cantidades para obtener el mismo efecto, o la disminución del efecto con la misma cantidad. Es un proceso adaptativo que contribuye al consumo compulsivo:
| Tipo | Mecanismo | Ejemplo |
|---|---|---|
| Farmacocinética | Aumento del metabolismo hepático: requiere dosis mayores | Carlos consume alcohol regularmente; su hígado produce más enzimas y necesita beber más para sentirse ebrio |
| Farmacodinámica | Disminución de la sensibilidad de los receptores cerebrales | Laura toma diazepam; sus receptores GABA se desensibilizan y necesita más cantidad para relajarse |
| Cruzada | Tolerancia a una sustancia con receptores similares | Javier desarrolla tolerancia al alcohol; las benzodiacepinas le hacen poco efecto porque actúan sobre los mismos receptores |
| Inversa (sensibilización) | Mayor respuesta ante dosis habituales por reorganización neuronal | Marta consume cocaína ocasionalmente; con el tiempo presenta agitación o paranoia incluso con dosis bajas |
| Taquifilaxia | Desensibilización muy rápida tras uso continuo | Andrés usa spray nasal descongestionante varias veces al día; en pocas aplicaciones deja de aliviarle |
| Condicionada | Asociada a contextos o rituales | Pablo consume heroína siempre en su habitación; un día consume la misma dosis en otro lugar y sufre una sobredosis porque su cuerpo no se anticipó |
Síndrome de abstinencia
El síndrome de abstinencia es el conjunto de síntomas físicos y psicológicos que aparecen al cesar el consumo de una sustancia psicoactiva tras un uso prolongado. Se debe a la pérdida del nuevo equilibrio neurobiológico que el sistema nervioso había adoptado para compensar la presencia crónica de la sustancia. Los síntomas suelen ser especulares (opuestos a los de la intoxicación): un estimulante que activa produce abstinencia con hipersomnia y fatiga; un depresor que sedaba produce abstinencia con temblor, insomnio y agitación1.
Tres fases clásicas:
- Fase temprana: horas tras el cese del consumo.
- Fase intermedia: pico de síntomas (2-3 días).
- Fase tardía: remisión progresiva; el craving puede persistir semanas o meses.
| Sustancia | Síntomas de abstinencia |
|---|---|
| Alcohol | Nerviosismo, insomnio, temblor, náuseas y vómitos, cefalea, irritabilidad, sudoración, taquicardia, ansiedad, alucinaciones; convulsiones tónico-clónicas y riesgo de delirium tremens en casos graves |
| Opiáceos | Diarrea, dolor muscular y articular, náuseas, ansiedad, sudoración, midriasis, piloerección, lagrimeo y rinorrea, insomnio, irritabilidad, disforia |
| Estimulantes (cocaína, anfetaminas) | Fatiga, irritabilidad, ansiedad, hipersomnia, hiperfagia (aumento del apetito), anhedonia, depresión, temblor |
| Cannabis | Irritabilidad, insomnio, temblor, sudoración, ansiedad, pérdida de apetito, náuseas, depresión, problemas de concentración |
| Cafeína | Cefalea, fatiga, irritabilidad, ansiedad, somnolencia, depresión, problemas de concentración, náuseas |
| Hipnosedantes (benzodiacepinas, barbitúricos) | Nerviosismo, insomnio, temblor, irritabilidad, sudoración, ansiedad, taquicardia, convulsiones, alucinaciones; riesgo vital comparable al del alcohol |
| Inhalantes | Irritabilidad, insomnio, náuseas y vómitos, nerviosismo, temblor |
La abstinencia de alcohol y de hipnosedantes puede ser mortal por convulsiones y delirium tremens, y requiere desintoxicación supervisada (frecuentemente con benzodiacepinas de pauta descendente). La abstinencia de opiáceos es muy aversiva pero no suele ser letal por sí misma, aunque sí lo es la sobredosis tras pérdida de tolerancia (recaída postdesintoxicación).
Craving
El craving es el deseo intenso y persistente de consumir, frecuentemente activado por estímulos ambientales (lugares, personas, objetos), emocionales (estrés, tristeza, aburrimiento) o sociales asociados al consumo previo. Es uno de los principales predictores de recaída, especialmente en las fases tempranas tras el cese. El craving se ve acompañado de:
- Microdecisiones: pequeñas elecciones aparentemente inocuas que acercan a la conducta de consumo («voy a pasar por delante del bar», «hoy salgo con los amigos de antes»).
- Disonancia cognitiva: choque entre la creencia («no debo consumir») y el deseo o el acto, que se resuelve con racionalizaciones minimizadoras («por una vez no pasa nada», «hoy me lo merezco», «no es para tanto»).
- Efecto de violación de la abstinencia (EVA): tras un desliz (consumo puntual), aparece una sensación intensa de fracaso, culpa y descontrol que con frecuencia precipita la recaída completa. Prevenirlo exige normalizar el desliz como dato de aprendizaje, no como evidencia de incapacidad1.
Patrones de consumo
- Consumo experimental.
- Consumo recreativo o social.
- Consumo de riesgo (sin cumplir criterios diagnósticos).
- Consumo perjudicial.
- Trastorno por consumo (leve, moderado, grave).
- Policonsumo: uso simultáneo o secuencial de varias sustancias: la regla más que la excepción en la clínica.
- Binge drinking (atracón alcohólico): ingesta masiva de alcohol en un periodo breve para alcanzar rápidamente la intoxicación, a menudo combinado con bebidas carbonatadas o energéticas que aceleran la absorción. Patrón característico de la adolescencia y la adultez temprana, asociado a daño hepático precoz, blackouts y conductas de alto riesgo1.
Toda sustancia que produce un pico de excitación neuronal genera, inevitablemente, una bajada compensatoria: el sistema nervioso «no tolera la excitación prolongada». Este principio explica el frecuente policonsumo secuencial (alcohol + cocaína para evitar la bajada del alcohol; cocaína + benzodiacepinas para cerrar la noche), que multiplica el daño y el riesgo de sobredosis.
Intoxicación y síndrome de abstinencia
Los síntomas de intoxicación varían radicalmente según la sustancia:
- Estimulantes (cocaína, anfetaminas): agitación, euforia, hipervigilancia, insomnio, taquicardia, midriasis, hipertensión, tensión o ira, infatigabilidad, taquicardia, rubor, espasmos, náuseas, confusión.
- Depresores (alcohol, opiáceos, hipnosedantes): descoordinación motora, habla pastosa, nistagmo, somnolencia, estupor, lentificación motora, bradicardia, depresión respiratoria, miosis (característica de opiáceos), riesgo de coma.
- Cannabis: euforia, inyección conjuntival, aumento del apetito, boca seca, sensación de tiempo lento, taquicardia, descoordinación.
- Psicodélicos (LSD, psilocibina): alteración perceptiva intensa, sinestesias, despersonalización, desrealización.
La midriasis (pupila dilatada) acompaña a la intoxicación por estimulantes y a la abstinencia de opiáceos. La miosis (pupila contraída en punta de alfiler) es signo cardinal de la intoxicación por opiáceos y orienta hacia sobredosis (urgencia con naloxona).
Vías de administración y velocidad de instauración
La vía de administración modula la velocidad con que se instalan la tolerancia y la dependencia: las vías intravenosa, fumada e inhalada producen efectos casi inmediatos y consolidan el hábito mucho más deprisa que la vía oral. Igualmente, las drogas de acción corta (cocaína, heroína fumada) estimulan más la dependencia que las de acción prolongada (metadona, alcohol consumido lentamente)1.
Bases neuropsicológicas de la adicción
El consumo se afianza por mecanismos de aprendizaje: refuerzo positivo al inicio (el placer de la sustancia), refuerzo negativo después (el alivio del malestar de la abstinencia). Se activa la vía dopaminérgica mesolímbica del sistema de recompensa (área tegmental ventral, núcleo accumbens, corteza prefrontal), clave en la gratificación. Con el tiempo, el consumo deja de buscar placer y persiste para aliviar el malestar, en un círculo que altera el equilibrio homeostático del sistema nervioso y reduce el disfrute de los estímulos naturales (anhedonia secundaria).
Tres fases del ciclo de la adicción:
- Inicio por búsqueda de gratificación (refuerzo positivo).
- Mantenimiento por evitación del malestar (refuerzo negativo: consumir para no sufrir la abstinencia).
- Instalación del hábito y deterioro funcional generalizado: la sustancia desplaza los refuerzos naturales y la vida psicoafectiva se reorganiza alrededor del consumo.
La metáfora clínica útil: el consumo repetido transforma un «camino» de comunicación neuronal en una «autopista» tan dominante que ningún estímulo natural (comida, sexo, relaciones, logros) alcanza la magnitud de la sustancia. De ahí el aislamiento progresivo del paciente y la pérdida de capacidad de disfrute con estímulos cotidianos. Existe además vulnerabilidad neurobiológica preadictiva (desarrollo desigual entre amígdala (madura temprano) y corteza prefrontal (que termina su maduración hacia los 25 años)) que explica la mayor susceptibilidad de adolescentes y de personas con TDAH o trastornos del clúster B.
Evaluación específica
Áreas a explorar
- Entrevista clínica para explorar otras áreas de vida: familiar, social, laboral, financiera, legal.
- Entrevista clínica y conductual para información contextual del consumo: sustancias específicas (atención al policonsumo), patrones de uso, contextos, vías de administración.
- Motivación de consulta: la minoría de los pacientes acude por decisión propia. Es central explorar las razones para acudir: «¿qué le hizo venir?»
- Entrevista motivacional (Miller y Rollnick2): estrategias para favorecer el cambio de conducta: entrega de información, análisis pro/contras, exploración de costes y beneficios, empatía no confrontativa.
Instrumentos específicos
| Instrumento | Foco |
|---|---|
| MINI | Cribado diagnóstico DSM-5 |
| ASI (Addiction Severity Index) | Evaluación multidimensional (médica, laboral, alcohol, drogas, legal, familiar, psiquiátrica) |
| AUDIT (Alcohol Use Disorders Identification Test) | Cribado de consumo de alcohol |
| DAST (Drug Abuse Screening Test) | Cribado de consumo de drogas |
| Fagerström | Dependencia de la nicotina |
| CAGE | Cribado breve de alcohol |
| OCDS (Obsessive Compulsive Drinking Scale) | Craving de alcohol |
Marcadores biológicos
- Pruebas de orina: detección de metabolitos de sustancias en ventanas temporales distintas según la sustancia (cannabis hasta 30 días en consumidores crónicos; cocaína 2-3 días; opiáceos 1-3 días).
- Marcadores hepáticos: GGT, transaminasas, VCM elevado en alcoholismo crónico.
- CDT (transferrina deficiente en carbohidratos): marcador específico de consumo crónico de alcohol.
- Cabello: detección retrospectiva de consumo durante meses.
Modelo transteórico del cambio (Prochaska y DiClemente)
El modelo transteórico identifica las fases por las que transita la persona en su proceso de cambio3, cada una con intervenciones específicas. La motivación se entiende como un estado multidimensional, dinámico y fluctuante: se puede modificar, y el estilo del clínico influye directamente en ella.
| Fase | Estado del paciente | Intervención |
|---|---|---|
| Precontemplación | No reconoce el problema; no piensa cambiar | Establecer afinidad, pedir permiso, generar confianza; plantear dudas; ofrecer información objetiva sobre los riesgos; retroalimentación personalizada de los hallazgos de evaluación; explorar ventajas/desventajas de seguir consumiendo; intervenir personas significativas; examinar discrepancias entre la percepción del paciente y la de su entorno; expresar interés y dejar la puerta abierta |
| Contemplación | Ambivalente; sopesa pros y contras del cambio | Normalizar la ambivalencia; balance decisional (poner ventajas y desventajas en la balanza); cambiar motivación extrínseca por intrínseca; examinar valores personales en relación al cambio; enfatizar libre elección, responsabilidad y autoeficacia; extraer planteamientos automotivacionales y resumirlos |
| Preparación | Decidido a cambiar a corto plazo; planificación | Aclarar metas y estrategias; menú de opciones para el cambio o tratamiento; ofrecer pericia con permiso; negociar un plan de cambio y un contrato conductual; reducir barreras (finanzas, cuidado de niños, transporte); conseguir apoyo social; explorar expectativas del tratamiento; extraer lo que ha funcionado antes; anunciar públicamente los planes de cambio |
| Acción | Está cambiando activamente la conducta | Comprometer al paciente con el tratamiento; punto de vista realista (pasos pequeños); reconocer las dificultades iniciales; identificar situaciones de alto riesgo y estrategias para vencerlas; encontrar nuevos refuerzos positivos del cambio; evaluar la solidez del apoyo familiar y social |
| Mantenimiento | El cambio se sostiene en el tiempo | Apoyar cambios de estilo de vida; afirmar la resolución y la autoeficacia; practicar nuevas estrategias de prevención de recaídas; contacto de apoyo continuado; desarrollar un plan de «escape» ante el riesgo de retomar la conducta; revisar metas a largo plazo |
| Terminación | Adopta permanentemente la conducta deseable; el cambio está integrado en la identidad | Fortalecer autocontrol y autoconfianza; el paciente deja de necesitar el sistema de apoyo terapéutico |
| Recaída | Vuelta a la conducta previa | Reentrar al ciclo de cambio sin culpabilización; alabar cualquier disposición a reconsiderar el cambio; explorar la recurrencia como oportunidad de aprendizaje; encontrar alternativas a las estrategias de manejo; mantener el contacto de apoyo |
Entrevista motivacional
La entrevista motivacional de Miller y Rollnick2 es el estilo de comunicación clínica de elección para acompañar al paciente a través de las fases del modelo transteórico. Se sustenta en cuatro principios:
- Expresar empatía (escucha reflexiva no confrontativa).
- Crear discrepancia entre la conducta actual y los valores/metas del paciente.
- Evitar la confrontación y «rodar con la resistencia» (no discutir ni imponer).
- Apoyar la autoeficacia (la creencia del paciente en su propia capacidad para cambiar).
Técnicas centrales: preguntas abiertas, escucha reflexiva, afirmaciones, resúmenes, evocar discurso de cambio (change talk), explorar costes y beneficios, ofrecer información con permiso, dar un menú de opciones (no una imposición).
La clínica de la adicción se organiza alrededor de cuatro funciones psicológicas que el consumo cumple en la vida del paciente. Comprenderlas orienta tanto la formulación como la intervención:
- Trauma: el consumo evita revivir una herida no elaborada. Requiere fortalecer primero el yo, el autodominio y el apoyo del entorno antes de abrir el trauma.
- Vacío existencial: ausencia de sentido vital. Se aborda con reestructuración cognitiva de expectativas y construcción activa de propósito.
- Desregulación emocional: TDAH, ansiedad generalizada, esquizofrenia, anhedonia… La sustancia funciona como autorregulador interno («automedicación»). Requiere terapia paralela del trastorno comórbido y entrenamiento en regulación.
- Compensación: la sustancia compensa un malestar cotidiano de baja intensidad que la persona no tolera («no soporto sentirme triste un día»). Trabajar la tolerancia al malestar y el permiso para no estar bien.
Comorbilidad
Patología dual y trastornos de personalidad asociados
La patología dual (coexistencia de un trastorno por consumo de sustancias y otro trastorno mental) es la regla más que la excepción en la clínica. Las asociaciones más frecuentes:
- Trastornos del estado de ánimo: depresión y bipolaridad.
- Trastornos de ansiedad.
- Trastorno por estrés postraumático.
- Esquizofrenia y trastornos psicóticos (especialmente con cannabis).
- TDAH: alta comorbilidad bidireccional con consumo de cannabis, alcohol y estimulantes.
- Trastornos de la personalidad, en particular del clúster B:
- Antisocial: el trastorno de personalidad más fuertemente asociado a consumo de sustancias.
- Límite.
- Trastornos de la conducta alimentaria.
Factores de riesgo y protección
| Nivel | Factores de riesgo | Factores de protección |
|---|---|---|
| Individual | Alto neuroticismo, búsqueda de novedad, impulsividad, baja autoestima, déficit en habilidades sociales, salud mental comórbida, estrés infantil | Habilidades de afrontamiento efectivas, resolución de problemas centrada en la acción, actividad física, hábitos saludables, autorregulación emocional |
| Familiar | Historia familiar de consumo, falta de apoyo emocional, estilos de crianza permisivos o autoritarios, modelado de conducta adictiva | Comunicación abierta y asertiva, crianza basada en el respeto, modelado de estilos de vida saludables, supervisión parental positiva |
| Social | Presión del grupo de iguales, normas sociales permisivas, accesibilidad de las sustancias, percepción reducida del riesgo | Programas de prevención (primaria, secundaria, terciaria), normas culturales y legales disuasorias, redes de apoyo cohesionadas |
Caso clínico de referencia: «el caso de Martín»
Datos del paciente
- Edad: 28 años.
- Profesión: técnico en informática.
- Motivo de consulta: su pareja lo convence de acudir a terapia por su cambio de comportamiento y consumo excesivo de alcohol. Martín no acude por iniciativa propia.
Historia del caso
Desde hace un par de años, la pareja de Martín ha notado un cambio importante en su comportamiento, relacionado con el consumo de alcohol. Martín refiere que comenzó a beber de forma social en la universidad, pero con el tiempo el consumo se volvió una rutina diaria. Actualmente consume una botella de whisky cada noche al volver del trabajo.
Dice que antes con un par de copas se relajaba, pero ahora necesita mucho más. Si no bebe durante 24 horas, presenta ansiedad, sudoración, temblores y cambios de humor. En una ocasión tuvo alucinaciones visuales tras dos días sin consumir.
Ha dejado el deporte, se ha distanciado de los amigos que no consumen y ha tenido conflictos laborales. Pese a todo, minimiza el consumo: «no es para tanto», «es solo una forma de relajarse».
Análisis del caso
Diagnóstico
Trastorno por consumo de alcohol, grave (DSM-5-TR). Cumple al menos 6 de los 11 criterios:
| Dimensión | Criterio cumplido |
|---|---|
| Pérdida de control | Consumo en mayor cantidad/tiempo del previsto (de copas sociales a botella diaria); abandono del deporte (mucho tiempo dedicado al consumo) |
| Deterioro social | Conflictos laborales; distanciamiento de amigos no consumidores |
| Consumo de riesgo | Continúa pese a consecuencias laborales e interpersonales evidentes |
| Criterios farmacológicos | Tolerancia clara (necesita mucho más para el mismo efecto); síndrome de abstinencia documentado (ansiedad, sudoración, temblores, alucinaciones visuales a las 24-48 h) |
Tipos de tolerancia identificables
- Farmacocinética: su hígado metaboliza el etanol con más enzimas tras dos años de consumo diario.
- Farmacodinámica: los receptores GABA están desensibilizados, lo que explica la necesidad de dosis mayores.
- Tolerancia condicionada: el consumo está ritualizado («cada noche, al llegar del trabajo, en casa»). Esto implica riesgo elevado de sobredosis si consume en otro contexto en el que el cuerpo no anticipe el efecto.
Abstinencia y manejo clínico
Martín presenta un cuadro de abstinencia alcohólica con riesgo vital: las alucinaciones visuales a las 48 h son un signo de alarma (preludio potencial de delirium tremens y convulsiones). Manejo clínico:
- Desintoxicación supervisada médicamente, idealmente con benzodiacepinas de pauta descendente (p. ej. diazepam o clorazepato) para prevenir convulsiones.
- Tiamina (vitamina B1) profiláctica para evitar encefalopatía de Wernicke.
- Vigilancia de las constantes vitales y del estado mental durante 72-96 h.
- No intentar la desintoxicación de forma ambulatoria sin supervisión médica.
Fase del modelo transteórico
Martín se encuentra en precontemplación: minimiza el problema, no acude por decisión propia, racionaliza el consumo. La intervención debe evitar la confrontación, establecer afinidad, ofrecer información objetiva sobre los riesgos médicos, examinar las discrepancias entre su autopercepción y la de su pareja, y dejar la puerta abierta. Forzar el «paso a la acción» en esta fase suele precipitar abandono terapéutico.
Plan de intervención
- Desintoxicación médica supervisada (urgente, por riesgo de convulsiones y delirium tremens).
- Entrevista motivacional para movilizar de precontemplación a contemplación (balance decisional, retroalimentación personalizada, implicación de la pareja).
- Evaluación de comorbilidad: descartar trastorno del estado de ánimo o ansiedad subyacentes que el alcohol pueda estar enmascarando (función reguladora del consumo).
- Deshabituación psicoterapéutica: análisis funcional del consumo (disparadores ambientales (llegada del trabajo), función reguladora del estrés laboral, refuerzo negativo del alivio de la abstinencia).
- Prevención de recaídas: identificar situaciones de alto riesgo, reestructurar microdecisiones, manejo del EVA, reconstruir red social no consumidora, recuperar el deporte como refuerzo natural.
- Tratamiento farmacológico adyuvante (valorable según evolución): disulfiram (aversivo), naltrexona (reduce craving y refuerzo positivo del alcohol) o acamprosato (estabiliza el sistema glutamatérgico tras la abstinencia).
- Apoyo de pareja y posible derivación a grupos (Alcohólicos Anónimos u otros) como red de apoyo continuada.
Barreras anticipadas
- Minimización y negación («no es para tanto»): obstáculo principal en precontemplación.
- Falta de motivación intrínseca: viene porque su pareja insiste.
- Aislamiento social no consumidor: ha perdido los amigos abstemios; su red actual probablemente refuerza el consumo.
- Función reguladora del consumo: el alcohol cumple una función (estrés laboral, ansiedad). Si se retira sin sustituir esa función, el riesgo de recaída es máximo.
- Riesgo de EVA: una recaída temprana puede activar disonancia masiva y precipitar la vuelta total al hábito.
Pauta de formulación general
Para cualquier caso de consumo conviene seguir el esquema de evaluación para el tratamiento y formulación clínica y atender específicamente a:
- Función del consumo: ¿automedicación de qué malestar? (trauma / vacío / desregulación / compensación).
- Cadena de refuerzo: ¿qué refuerza el consumo a corto plazo? ¿qué consecuencias aversivas a medio plazo?
- Disparadores: estados emocionales, lugares, personas, rituales.
- Recursos disponibles: red social no consumidora, motivación intrínseca, antecedentes de cambio previos, apoyo familiar.
- Comorbilidad: ¿hay un trastorno subyacente (patología dual) que requiere abordaje paralelo?
- Fase de cambio en la que se encuentra el paciente: adapta la intervención a la fase, no al revés.
Referencias
Bibliografía complementaria
- Belloch, A., Sandín, B. y Ramos, F. (2020). Manual de psicopatología (Vol. II, 3.ª ed.). McGraw-Hill.