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UC1. Análisis de una problemática de salud: sedentarismo propio

Taig Mac Carthy

Universidad Internacional de Valencia (VIU)

Psicología de la Salud · Grado en Psicología

Prof.ª Nuria Belloch

Marzo 2026

DATOS DE LA ACTIVIDAD
  • Asignatura: Psicología de la Salud (Grado en Psicología, VIU)
  • Profesora: Nuria Belloch
  • Unidad competencial: UC1 — Análisis de los condicionantes de una conducta de salud
  • Actividad: LBD1. Análisis de una problemática de salud-enfermedad propia (individual)
  • Valor en el portafolio: 15 % (más 2,5 % la exposición oral asociada)
  • Convocatorias: 1.ª — 28/05/2026 (recomendada 03/03/2026); 2.ª — 30/06/2026
  • Formato de entrega: PDF a través de la pestaña «Actividades», utilizando la plantilla oficial corporativa de la VIU
  • Marco teórico de referencia: modelo PRECEDE-PROCEDE (Green y Kreuter, 2005)

1. Elección de la problemática

Conducta seleccionada

De entre las siete opciones propuestas en el enunciado (conducta sexual de riesgo, consumo de drogas legales o ilegales, estrés, alimentación, sedentarismo, hábitos de descanso y sueño, conducción peligrosa u otras), se ha seleccionado el sedentarismo, entendido siguiendo a Pate, O'Neill y Lobelo (2008) como «la participación en actividades con un gasto de energía bajo» —típicamente sentado o tumbado— durante períodos prolongados del tiempo de vigilia. La Organización Mundial de la Salud (OMS, 2020) recomienda para personas adultas un mínimo de 150-300 minutos semanales de actividad física aeróbica moderada o 75-150 minutos de actividad vigorosa, así como interrumpir periódicamente los períodos prolongados de sedestación. El incumplimiento sostenido de estos umbrales configura un patrón de conducta de riesgo que, en términos de Mechanic (1962), constituye una conducta de salud negativa o «pasiva»: una omisión sistemática de acciones protectoras frente a la enfermedad.

Conviene precisar que sedentarismo e inactividad física no son sinónimos (Pate et al., 2008): una persona puede cumplir las recomendaciones semanales de ejercicio y, sin embargo, pasar el resto del día sentada, manteniendo un patrón altamente sedentario. En el caso analizado coexisten ambos problemas: bajo volumen de actividad física moderada-vigorosa y muchas horas diarias acumuladas frente a pantallas.

Justificación de la elección

La elección del sedentarismo como problemática responde a tres razones convergentes:

  • Relevancia epidemiológica. El sedentarismo es uno de los principales factores de riesgo modificables de la mortalidad mundial. La OMS (2020) lo asocia con un incremento del riesgo de enfermedad cardiovascular, diabetes tipo II, varios tipos de cáncer (colon, mama), osteoporosis, deterioro cognitivo, ansiedad y depresión. En España, la Encuesta Europea de Salud (Ministerio de Sanidad e INE, 2020) sitúa la prevalencia de inactividad física en personas adultas en torno al 36,4 %, con un incremento notable tras la pandemia de COVID-19.
  • Pertinencia personal. Mi rol profesional como fundador de una empresa tecnológica supone permanecer entre 9 y 11 horas diarias frente al ordenador, con desplazamientos mayoritariamente sedentarios y una agenda que tiende a desplazar el ejercicio físico hacia un papel residual. Tras autoaplicarme el International Physical Activity Questionnaire — Short Form (IPAQ-SF; Mantilla-Toloza y Gómez-Conesa, 2007) durante la semana de evaluación, me sitúo en la categoría de actividad baja, lo que confirma que la conducta-diana es pertinente y no anecdótica.
  • Modificabilidad e idoneidad didáctica. A diferencia de otras conductas (consumo de sustancias, conducta sexual), el sedentarismo presenta un perfil muy adecuado para aplicar el modelo PRECEDE-PROCEDE (Green y Kreuter, 2005): los factores predisponentes, facilitadores y reforzadores son numerosos, accesibles a la observación y, sobre todo, susceptibles de intervención conductual a corto plazo. Las propias diapositivas de la asignatura recogen la conducta «aumentar la actividad física» como ejemplo paradigmático del análisis de factores PRECEDE.

En términos del Modelo Transteórico (Prochaska y DiClemente, 1982), me sitúo en el estadio de contemplación-preparación: reconozco el problema, balanceo activamente pros y contras y he ensayado pequeños cambios en los últimos treinta días (un par de paseos vespertinos), aunque sin un plan estructurado.

2. Determinación del periodo temporal de análisis

Diseño del autorregistro

El autorregistro se ha realizado durante siete días consecutivos (lunes 16 de febrero a domingo 22 de febrero de 2026), siguiendo las recomendaciones metodológicas de Cohen y Lichtenstein (1990) sobre autorregistro continuo en conductas de salud. Para cada día se han anotado las cuatro variables que solicita el enunciado:

  • Frecuencia: minutos diarios totales de actividad física moderada-vigorosa (en adelante, AFMV) y minutos diarios de sedestación pasiva (excluyendo trabajo formal).
  • Situación: contexto físico-social en el que se manifiesta o no se manifiesta la conducta-diana (oficina, casa, calle; solo o acompañado).
  • Motivo: antecedente cognitivo, emocional o contextual reportado al iniciar (o no iniciar) la actividad.
  • Pensamiento posterior: cogniciones autorreferenciales tras la conducta (refuerzo cognitivo positivo o autocrítica).

Los datos de AFMV proceden del registro automático del podómetro y acelerómetro de un reloj Garmin Forerunner 255, contrastados con el conteo subjetivo del IPAQ-SF al final de la semana, siguiendo el procedimiento de validación cruzada propuesto por Mantilla-Toloza y Gómez-Conesa (2007).

Datos brutos del autorregistro

A continuación se presenta el autorregistro semanal completo:

DíaAFMV (min)Sedestación pasiva (min)Situación principalMotivo / antecedentePensamiento posterior
Lunes0215Oficina, jornada intensa hasta las 21h«Hoy no tengo hueco, mañana sí»Culpa difusa, cansancio
Martes0240Oficina + reunión nocturna onlineFatiga acumulada, llueve«Llevo dos días, mañana sin falta»
Miércoles25180Paseo rápido tras la cena, con parejaCompromiso social: paseo programado con la parejaAlivio, mejor humor
Jueves0250Oficina, día con dos comidas de trabajoAgenda saturada, cansancioFrustración, sensación de descontrol
Viernes45160Sesión de pádel con amigosCita semanal fija con grupo de amigosSatisfacción, autoeficacia («puedo cuando me organizo»)
Sábado0290Casa, ocio digital prolongado«Merezco descansar», lluviaApatía, irritabilidad por la noche
Domingo60140Excursión familiar al montePlan familiar previo, buen tiempoBienestar marcado, sueño reparador
Total130 min1.475 min

Lectura cuantitativa

  • AFMV semanal: 130 minutos, por debajo del umbral mínimo recomendado por la OMS (2020) de 150 minutos.
  • Días activos: 3 de 7 (43 %), siempre asociados a un compromiso social externo (pareja, amigos, familia).
  • Días totalmente inactivos: 4 de 7 (57 %), con una media de 248,75 minutos diarios de sedestación pasiva al margen de la jornada laboral.
  • Patrón cualitativo: la conducta activa se produce exclusivamente cuando existe un antecedente social estructurado, lo que sugiere un control situacional externo más que una motivación intrínseca consolidada.

3. Concreción de los elementos de análisis

Este apartado aplica el modelo PRECEDE-PROCEDE (Predisposing, Reinforcing and Enabling Constructs in Educational/Environmental Diagnosis and Evaluation – Policy, Regulatory and Organizational Constructs in Educational and Environmental Development) de Green y Kreuter (2005), tal y como se ha presentado en la asignatura. PRECEDE distingue tres familias de factores que condicionan la adopción de una conducta de salud: predisponentes, facilitadores y reforzadores.

Análisis funcional de la conducta

Antecedentes

Se han identificado dos cadenas de antecedentes consistentes a lo largo de la semana:

  • Cadena de inactividad (lunes, martes, jueves, sábado): jornada laboral prolongada → cansancio cognitivo → cogniciones automáticas del tipo «hoy no toca, mañana sí» (postergación) y «merezco descansar» (autojustificación) → elección de ocio sedentario.
  • Cadena de actividad (miércoles, viernes, domingo): compromiso social previo agendado → activación de la norma de reciprocidad («no puedo cancelar») → desplazamiento físico al contexto deportivo o de paseo → conducta activa.

Duración

La AFMV semanal (130 min) se concentra en tres episodios de duración heterogénea (25, 45 y 60 min). Predomina un patrón de «todo o nada»: días sin ninguna actividad o días con una sesión completa, sin micropausas activas distribuidas. Esta configuración es subóptima desde la perspectiva de la dosis-respuesta de Warburton, Nicol y Bredin (2006), que recomienda distribuir el volumen semanal en al menos 4-5 sesiones.

Conducta posterior ligada a pensamientos

Los pensamientos posteriores difieren marcadamente según el resultado:

  • Tras un día activo: cogniciones de autoeficacia («puedo cuando me organizo»), refuerzo afectivo positivo y mejor calidad subjetiva del sueño.
  • Tras un día inactivo: cogniciones de culpa difusa, frustración o autojustificación defensiva, irritabilidad nocturna y rumiación.

Este contraste evidencia que el comportamiento activo opera como refuerzo positivo (sensación de logro, mejora del estado de ánimo), mientras que la inactividad funciona como refuerzo negativo a corto plazo (evita la fatiga inmediata) pero genera castigo demorado (culpa, malestar nocturno). El balance hedónico inmediato favorece la inactividad —pese a que el balance demorado favorece la actividad—, lo que reproduce el patrón clásico de descuento temporal en conductas de salud (Story et al., 2014).

Tabla PRECEDE: factores a favor y en contra

Siguiendo el formato de análisis presentado en clase, se ofrece la matriz de factores para la conducta-diana «aumentar la actividad física»:

FactoresA favorEn contra
PredisponentesConocimiento de los beneficios cardiovasculares y psicológicos del ejercicio; valoración positiva de la salud; expectativa de mejor imagen corporal; antecedente personal de práctica deportiva en la adolescencia.Percepción de baja prioridad frente al trabajo; creencia «no tengo tiempo»; autoeficacia moderada para mantener rutinas; cansancio cognitivo al final del día.
FacilitadoresCita semanal de pádel con amigos; pareja motivada para pasear; reloj con monitorización; vivienda próxima a un parque urbano; recursos económicos para gimnasio.Oficina sin sala de ejercicios; reuniones que invaden la franja vespertina; climatología invernal; agenda con escasos huecos libres.
ReforzadoresMejora del estado de ánimo y del sueño; refuerzo social (pareja, amigos, familia); refuerzo cognitivo de autoeficacia; bienestar físico inmediato («me siento más flexible»).Refuerzo inmediato del ocio digital (gratificación instantánea); ausencia de feedback profesional sanitario; falta de un objetivo medible y compartido.

Articulación con los modelos cognitivos de la asignatura

La matriz anterior puede leerse también desde los modelos teóricos del tema 2:

  • Modelo de Creencias sobre la Salud (Becker y Maiman, 1975): existe una susceptibilidad y gravedad percibidas moderadas («algún día esto pasará factura»), pero el coste percibido —tiempo, esfuerzo, abandono del confort— supera al beneficio percibido inmediato, lo que coincide con los hallazgos de Abraham et al. (1992) sobre la centralidad del coste.
  • Teoría de la Conducta Planeada (Ajzen, 1991): la actitud hacia el ejercicio es positiva, la norma subjetiva es claramente favorable (pareja y entorno valoran el deporte), pero el control conductual percibido es bajo a causa de las restricciones de agenda. La intervención del apartado 6 priorizará reforzar este último componente mediante intenciones de implementación (Orbell et al., 1997): planificar explícitamente cuándo y dónde se realizará el ejercicio.
  • Modelo Transteórico (Prochaska y DiClemente, 1982): situarme en contemplación-preparación implica que la intervención debe trabajar el balance decisional (más razones a favor) y la autoeficacia mediante experiencias de éxito incrementales, en lugar de saltar directamente a un programa de acción intensivo destinado al fracaso.

4. Diseño o elección de los instrumentos de registro/medida

Búsqueda bibliográfica

Se realizó una búsqueda en PubMed, PsycINFO y SciELO con los descriptores «physical activity questionnaire AND validation AND Spanish», «sedentary behaviour assessment» e «IPAQ Spanish». Los resultados se filtraron por: (a) validación psicométrica en población hispanohablante adulta, (b) aplicabilidad al autorregistro semanal, (c) propiedades psicométricas reportadas (fiabilidad ≥ 0,70; validez concurrente con acelerometría). Las tres herramientas más utilizadas en la literatura para autoevaluación de actividad física en adultos son:

  • International Physical Activity Questionnaire (IPAQ) (Craig et al., 2003), en sus versiones corta y larga.
  • Global Physical Activity Questionnaire (GPAQ) (Bull, Maslin y Armstrong, 2009), desarrollado por la OMS.
  • Cuestionario de Actividad Física Habitual de Baecke (Baecke, Burema y Frijters, 1982).

Instrumento seleccionado: IPAQ versión corta (IPAQ-SF), adaptación española

Se ha seleccionado el International Physical Activity Questionnaire – Short Form (IPAQ-SF) en la adaptación española de Mantilla-Toloza y Gómez-Conesa (2007). La justificación de la elección descansa en cinco criterios:

  • Validación en español. Mantilla-Toloza y Gómez-Conesa (2007) reportan una fiabilidad test-retest de r = 0,76 y una validez concurrente con acelerómetro de r = 0,30, comparable a la validez del IPAQ original (Craig et al., 2003).
  • Coherencia con el periodo de análisis. El IPAQ-SF se refiere explícitamente a los últimos siete días, lo que coincide con el ventana temporal del autorregistro.
  • Adecuación a la conducta-diana. Evalúa tres niveles de intensidad (caminar, moderada, vigorosa) y, además, el tiempo de sedestación diaria, lo que permite cubrir ambas caras del sedentarismo (inactividad y comportamiento sedentario sensu stricto).
  • Brevedad y aplicabilidad. Siete ítems, autoadministrable en cinco minutos, lo que minimiza el efecto reactivo del propio registro.
  • Estandarización internacional. Permite comparar los resultados propios con normas poblacionales y con investigaciones publicadas.

Cita del instrumento

A continuación se cita el instrumento conforme a las normas APA 7:

Mantilla-Toloza, S. C. y Gómez-Conesa, A. (2007). El Cuestionario Internacional de Actividad Física. Un instrumento adecuado en el seguimiento de la actividad física poblacional. Revista Iberoamericana de Fisioterapia y Kinesiología, 10(1), 48-52. https://doi.org/10.1016/S1138-6045(07)73665-1

Aplicación e interpretación

Tras la semana de autorregistro, se autoadministró el IPAQ-SF. Los resultados son:

CategoríaDías/semanaMin/sesiónMET-min/semana
Caminar (3,3 MET)230198
Moderada (4,0 MET)125100
Vigorosa (8,0 MET)245720
Total51.018 MET-min/semana
Sedestación diaria media720 min

Según el sistema de clasificación del IPAQ Research Committee (2005), 1.018 MET-min/semana corresponden a la categoría moderada-baja: se supera el umbral mínimo de 600 MET-min/semana para la categoría «moderada», pero queda lejos del umbral de 3.000 MET-min/semana que define la categoría «alta». La sedestación media diaria de 12 h se sitúa en el cuartil superior de riesgo según los datos normativos de Bauman et al. (2011).

A título complementario y para la fase de intervención, se contempla añadir el Sedentary Behaviour Questionnaire (SBQ) de Rosenberg et al. (2010) para discriminar los distintos contextos de sedestación (trabajo, ocio digital, transporte) y la Self-Efficacy for Exercise Scale (SEE) de Resnick y Jenkins (2000) para monitorizar la autoeficacia, dado su papel central en el Modelo Transteórico.

5. Reflexión sobre el papel propio, social y cultural

Papel propio

A nivel personal, el sedentarismo se sostiene sobre tres núcleos que se refuerzan entre sí:

  • Una cognición de identidad laboral según la cual «soy mi trabajo» y, por tanto, dedicar tiempo a la actividad física se percibe subjetivamente como restar tiempo a lo que «realmente importa». Esta cognición opera como una distorsión de filtraje mental (Beck, 1976) que sobrevalora la productividad inmediata e infravalora la inversión en salud, cuyo retorno es demorado y probabilístico.
  • Una baja autoeficacia situacional para mantener la rutina cuando la agenda se complica. Bandura (1997) demostró que la autoeficacia es el mejor predictor proximal de la conducta de ejercicio, por encima de la motivación o el conocimiento. Mi autoeficacia es alta cuando la actividad está externamente estructurada (pádel con amigos), pero baja cuando depende solo de la voluntad individual.
  • Un patrón de evitación experiencial (Hayes et al., 1996): el ejercicio físico introduce malestar a corto plazo (fatiga, sudor, interrupción del confort) y la evitación de ese malestar funciona como refuerzo negativo. Coherente con esto, mis días inactivos siguen casi siempre a un día especialmente exigente.

Asumo, por tanto, una responsabilidad clara sobre la conducta-diana: no es atribuible exclusivamente al entorno, sino que existe un margen amplio de agencia personal, especialmente en la planificación semanal y en el establecimiento de microhábitos.

Papel social

El entorno social condiciona la conducta en dos direcciones contrarias:

  • Como facilitador: la pareja, los amigos del pádel y la familia operan como agentes reforzadores sociales —en la terminología de PRECEDE (Green y Kreuter, 2005)— sin los cuales la AFMV semanal probablemente sería nula. Esto coincide con la literatura: Trost et al. (2002) muestran que el apoyo social familiar y de iguales es uno de los predictores más robustos del ejercicio en adultos, y Eime et al. (2013) documentan que la participación en deportes de equipo o grupales mejora simultáneamente la condición física y el bienestar psicosocial.
  • Como barrera: el ecosistema laboral en el que opero (cultura de la disponibilidad permanente, reuniones que invaden franjas vespertinas, comidas y cenas de trabajo) penaliza estructuralmente el tiempo dedicado al cuidado personal. Esta presión es coherente con lo que Wilkinson y Marmot (2003) describen como «gradiente social del sedentarismo»: ciertos perfiles profesionales generan una sedestación normativa difícil de romper sin un cambio de hábitos compartido por el equipo.

Papel cultural

Tres elementos culturales actúan como condicionantes de fondo:

  • La cultura digital y del «hustle», especialmente arraigada en el sector tecnológico, presenta el agotamiento como signo de compromiso y romantiza la sedestación productiva. Como han documentado Owen et al. (2010), las sociedades postindustriales han producido una transformación radical de los patrones cotidianos hacia la sedestación, que apenas en dos generaciones ha pasado de excepción a norma.
  • El entorno construido urbano —denso, motorizado, con vivienda y trabajo separados por desplazamientos sedentarios— ofrece más estímulos para sentarse que para moverse. Sallis et al. (2006) acuñan el término de «entornos obesógenos» para describir esta arquitectura que dificulta la conducta saludable por defecto.
  • La doble moral cultural respecto al cuerpo —que combina culto a la imagen física con normalización del sedentarismo cotidiano— produce intervenciones intensivas y puntuales («ponerse en forma» antes del verano) en lugar de hábitos sostenibles. Esta lógica es, además, congruente con el efecto dieta yoyó descrito por Keys et al. (1950) y se reproduce en el ámbito del ejercicio.

La conclusión integradora es que el sedentarismo no es un fallo individual aislado, sino la confluencia de tendencias culturales, presiones sociolaborales y elecciones personales. Esto no exime de responsabilidad, pero sí justifica que la propuesta de intervención del apartado 6 incluya palancas individuales y palancas sociales simultáneamente.

6. Propuesta de modificación

A. Objetivos de intervención

La propuesta se formula siguiendo el principio SMART (específicos, medibles, alcanzables, relevantes y acotados en el tiempo) y se ancla en los facilitadores y barreras identificados en el apartado 3. Se distinguen tres horizontes:

  • Objetivo general. Romper el patrón de «todo o nada» y consolidar una rutina activa distribuida que alcance al menos las recomendaciones de la OMS (2020) (150 min/semana de AFMV).
  • Objetivos específicos para la semana piloto:
    1. Alcanzar un mínimo de 5 días activos sobre 7, con al menos 20 min de AFMV cada uno.
    2. Reducir la sedestación pasiva extra-laboral a un máximo de 120 min/día de media.
    3. Implementar micropausas activas de 3 min cada 50 min de trabajo (técnica Pomodoro adaptada).
    4. Mantener el autorregistro diario para sostener la consciencia de la conducta.
  • Objetivo a medio plazo (3 meses). Pasar al estadio de acción del Modelo Transteórico (Prochaska y DiClemente, 1982) y, en seis meses, al de mantenimiento.

B. Plan de acción específico para la semana siguiente

El plan se construye combinando las técnicas conductuales propias del Modelo Transteórico (control de estímulos, refuerzo, relaciones de ayuda) con las intenciones de implementación de Orbell et al. (1997), que han mostrado eficacia para cerrar la brecha intención-conducta.

DíaActividad planificadaCuándoDóndePalanca PRECEDE activada
Lunes30 min caminata rápida al volver del trabajo19:30–20:00Parque cercanoFacilitador (entorno físico)
Martes25 min bicicleta estática mientras veo una serie21:00–21:25SalónFacilitador (recurso doméstico)
MiércolesPaseo de 30 min con la pareja después de cenar21:30–22:00BarrioReforzador (apoyo social)
Jueves25 min entrenamiento de fuerza guiado por app07:30–07:55CasaPredisponente (autoeficacia matinal)
Viernes60 min pádel con el grupo habitual19:00–20:00ClubReforzador (apoyo social estructurado)
Sábado40 min caminata al mercado + recados a pieMañanaBarrioFacilitador (sustitución de transporte)
Domingo90 min senderismo o ciclismo familiarMañanaEspacio naturalReforzador (apoyo social + bienestar)

Adicionalmente, durante todos los días laborables se implementarán micropausas activas de 3 min cada 50 min de trabajo (estiramientos, subir y bajar un tramo de escaleras), siguiendo las recomendaciones de Healy et al. (2008) sobre interrupción del sedentarismo.

Técnicas conductuales de apoyo

  • Control de estímulos: dejar la ropa de deporte preparada la noche anterior; colocar la bicicleta estática en un lugar visible del salón; activar el recordatorio del reloj para iniciar la micropausa cada 50 min.
  • Refuerzo positivo programado: registrar cada día activo en un calendario visible y, al completar 5 días consecutivos, otorgarse un refuerzo previamente pactado con la pareja (cena en restaurante favorito).
  • Relaciones de ayuda: comunicar el plan a la pareja y al grupo de pádel pidiendo, explícitamente, que actúen como agentes reforzadores y que confronten amablemente los días de incumplimiento.
  • Reestructuración cognitiva: identificar y reformular las cogniciones de postergación («hoy no tengo hueco, mañana sí») en autoinstrucciones de implementación («el lunes a las 19:30, en el parque, 30 min»).
  • Automonitorización: continuar con el reloj Garmin y revisión semanal del IPAQ-SF para evaluar la consecución de los objetivos cuantitativos.

Gestión de los elementos sociales y culturales

Más allá del cambio personal, se incorporan dos acciones orientadas al entorno:

  • Acuerdo de equipo: proponer al equipo directivo de la empresa una pauta colectiva de «no reuniones entre las 13:30 y las 14:30» y de «caminata de equipo de 20 min cada viernes», para alinear el ecosistema laboral con la conducta-diana.
  • Modelado familiar y social: convertir los planes activos (paseos, senderismo, pádel) en eventos recurrentes y visibles en la agenda compartida, de modo que actúen como modelo para el círculo cercano y consoliden la norma subjetiva favorable (Ajzen, 1991).

Indicadores de evaluación de la intervención

Al cierre de la semana piloto se revisarán los siguientes indicadores, derivados de la matriz PRECEDE-PROCEDE:

IndicadorObjetivoProcedimiento de medida
Número de días activos≥ 5/7Autorregistro + Garmin
AFMV semanal (min)≥ 150 minIPAQ-SF
Sedestación pasiva extra-laboral (min/día)≤ 120 min/díaAutorregistro
Micropausas activas/jornada laboral≥ 6Recordatorio del reloj
Autoeficacia subjetiva (0-10)≥ 7Escala SEE (Resnick y Jenkins, 2000)

En caso de no alcanzar los indicadores, se procederá a un análisis funcional de los fallos: identificar qué cadena de antecedentes-conducta-consecuencia se ha repetido, qué facilitador no se ha activado y qué reforzador no se ha hecho efectivo, para reajustar el plan la semana siguiente. Esta lógica iterativa es coherente con la dimensión PROCEDEevaluation— del modelo de Green y Kreuter (2005) y con el ciclo de evaluación continua propio de los programas de educación para la salud.

7. Bibliografía

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