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Conducta de enfermedad

Conceptualización

Mechanic, en la década de los 60, trabajaba en el campo de los procesos de somatización y estudiaba cómo los problemas psicológicos pueden acabar manifestándose físicamente. Acuñó el concepto de conducta de enfermedad: «la manera en que una persona percibe, evalúa e interpreta sus sensaciones corporales, y emprende acciones para reducir o eliminar esos síntomas, sea buscando ayuda sanitaria o de otra manera»1.

Dentro de esta definición las diapositivas destacan cuatro elementos:

  • Proceso autoperceptivo.
  • Condiciones en las que esas sensaciones se perciben como anómalas.
  • Condiciones en que se realiza una acción para manejarlas.
  • Condiciones en que se busca algún tipo de ayuda.

El objetivo del marco es estudiar por qué la gente interpreta determinados estímulos y los afronta, especialmente buscando ayuda médica. Junto a este concepto operan otros dos: el rol de enfermo de Parsons y la conducta anormal de enfermedad de Pilowsky.

Percepción e interpretación de los síntomas

De la sensación al síntoma

La propiocepción siempre está funcionando, pero no somos conscientes de todas sus señales. La percepción es un proceso constructivo en el que filtramos las sensaciones: una señal corporal solo se convierte en síntoma cuando es interpretada como tal por el sujeto o por un observador.

Las diapositivas subrayan dos ideas importantes:

  • Que una sensación se perciba como síntoma depende también de diferencias individuales o características personales.
  • Los seres humanos no somos especialmente precisos a la hora de determinar el estado de muchos parámetros fisiológicos.

Esquemas cognitivos de enfermedad

Una vez etiquetada la sensación como síntoma, se busca la enfermedad que «encaja»: se hace un autodiagnóstico que depende del nivel cultural, la experiencia previa y la educación. Todos manejamos esquemas cognitivos sobre determinadas enfermedades —más o menos complejos— que ciertas constelaciones sintomáticas son capaces de activar.

Estos esquemas suelen contener información correcta, pero también mitos, juegos de palabras e información errónea. Su contenido procede de tres fuentes:

  • Experiencias previas personales o de modelos en esa enfermedad (con componentes objetivos y subjetivo-emocionales, a veces con elementos supersticiosos generados por inferencias arbitrarias y distorsiones cognitivas).
  • Asociaciones fonéticas o semánticas.
  • Información formal por estudio, búsquedas en Internet, documentales.

Los esquemas no son fijos y evolucionan. La falta de esquemas capaces de integrar satisfactoriamente la percepción presente hace más probable que esa percepción se empareje con esquemas incompletos y más amenazantes, aumentando la probabilidad de que la experiencia sea evaluada como estrés.

Variables que modulan la percepción sintomática

Las diapositivas detallan los factores de los que depende que una sensación se interprete como síntoma:

  • Naturaleza de la sensación: cuando es intensa, llamativa, inusual o dura mucho, es más probable que se perciba como síntoma.
  • Umbrales sensoriales personales: hay diferencias individuales en la intensidad necesaria para que una sensación sea percibida.
  • Procesos atencionales y atención dirigida: la percepción sintomática depende de que el foco atencional esté dirigido a las sensaciones corporales; disminuye cuando la atención se dirige a eventos externos.
  • Expectativas: muchas experiencias sintomáticas son confirmación de hipótesis. Una sensación ambigua se etiquetará en función de las expectativas.
  • Esquemas cognitivos activados: dar información sobre síntomas a sujetos asintomáticos aumenta la probabilidad de que los experimenten.
  • Emociones: las emociones negativas aumentan la probabilidad de convertir sensaciones en síntomas; las positivas la disminuyen.
  • Historia de aprendizaje: modelado durante la infancia y expectativas de refuerzo positivo asociadas al rol de enfermo.
  • Estrés: influye por dos vías —a través de la emoción y, por efecto inverso, disminuyendo la percepción cuando es excesivo—.
  • Experiencia previa con la sensación: cuanta mayor experiencia previa, menor importancia se le suele dar.
  • Variables sociodemográficas: mayor tendencia a etiquetar sensaciones como síntomas en mujeres, en nivel socioeconómico bajo, con la edad (que aumenta y luego baja), al vivir solo y en familias numerosas.

Búsqueda de ayuda médica

Procurarse atención sanitaria ante la presencia de determinados síntomas puede considerarse una conducta de salud. A nivel epidemiológico, van más al médico los niños, las mujeres y las personas de edad avanzada. Según el nivel socioeconómico, si es bajo se recurre más a urgencias y hospital, y si es alto se utilizan más los servicios preventivos.

Factores epidemiológicos

La búsqueda de ayuda en el sistema sanitario depende de:

  • La naturaleza del síntoma.
  • La situación general y contexto interpersonal: si la persona está muy ocupada es menos probable que vaya al médico; las obligaciones pueden demorar la búsqueda y la limitación de recursos prácticos puede restringirla.
  • La instigación de terceros.

Factores personales e interpersonales

Las variables personales más relevantes son:

  • Necesidad de afiliación: las personas sociables van más que las introvertidas.
  • Cierto nivel de ansiedad.
  • Historia de aprendizaje.
  • Esquemas cognitivos activados.

Las tres etapas de la demora (valoración, enfermedad, utilización)

Para una serie de condiciones médicas —ictus, ciertos tipos de cáncer— la atención temprana o el diagnóstico precoz pueden ser determinantes del desenlace. Desde la percepción sintomática inicial hasta que efectivamente se obtiene la ayuda médica, transcurren tres etapas en cada una de las cuales puede producirse demora:

  1. Primera etapa — Demora en valoración. En el paso de la sensación al síntoma. Suele depender de la saliencia del síntoma y de la tendencia a buscar información en fuentes distintas del sistema sanitario.
  2. Segunda etapa — Demora de enfermedad. Es la decisión de si ir o no al médico, sabiendo que ocurre algo. Una vez el sujeto valora su condición como enfermedad, evalúa si requiere atención médica; un juicio negativo retrasa la búsqueda. Se vincula a experiencias negativas previas con el sistema sanitario y a ser hombre.
  3. Tercera etapa — Demora en la utilización. Haber decidido ir al médico pero no ir. Vinculado a razones prácticas y a la falta de urgencia percibida.

Conducta normal de enfermedad

Rol del enfermo (Parsons)

El concepto de rol del enfermo o sick role de Parsons (1951)2 se basa en el supuesto de que estar enfermo no es una elección consciente —aunque una enfermedad pueda producirse como consecuencia de una exposición intencionada—. Para Parsons:

  • Algunas personas pueden verse atraídas por el rol de enfermo en cuanto que la persona enferma no puede desarrollar sus tareas normales.
  • Estar enfermo no es solo experimentar la condición física, sino un rol social: implica conductas basadas en expectativas institucionales y se ve reforzado por las normas de la sociedad.

Derechos y deberes del rol

Las diapositivas listan cuatro elementos del rol de enfermo:

  • Ausencia de responsabilidades por el hecho de estar enfermo.
  • Exención de responsabilidades habituales.
  • Indeseabilidad percibida del estado de enfermedad.
  • Colaboración en el restablecimiento.

Mechanic (1962a) sugiere que la edad, el sexo, la importancia de los roles sociales y las respuestas aprendidas frente a los síntomas varían entre los individuos. Gordon (1966)3 encontró que cuando se creía que el pronóstico era grave e incierto, las conductas anticipadas coincidían con la descripción de Parsons; sin embargo, cuando el pronóstico era conocido pero no grave, se podía adoptar un «rol disminuido» que exigía el ejercicio de las responsabilidades normales y rechazaba las exenciones.

Conducta anormal de enfermedad

El conjunto de variables que influye en la percepción sintomática y en la búsqueda de ayuda médica puede dar lugar a patrones que se alejan de lo adaptativo y de lo aprobado socialmente. Las desviaciones pueden darse tanto por defecto como por exceso.

Por defecto: motivos prácticos, evitación, vergüenza, condiciones psicopatológicas

Las causas de la conducta anormal por defecto son:

  • Motivos prácticos.
  • Comportamientos evitativos.
  • Vergüenza o culpa.
  • Condiciones neurológicas o psicopatológicas.
  • Variables de personalidad.

Por exceso: trastornos somatomorfos, ganancias secundarias, trastornos mentales

Las causas por exceso incluyen:

  • Trastornos somatomorfos / somatoformes.
  • Necesidad de afiliación y falta de ocio de calidad.
  • Fingimiento para obtener ganancias secundarias.
  • Trastornos mentales.

Algunas estimaciones sugieren que hasta el 50 % de las consultas de atención primaria no están justificadas desde el punto de vista médico, aunque puedan estarlo desde el psicológico, por búsqueda de compañía y atención, legitimización del papel de enfermo o trastornos somatoformes.

Un caso particularmente relevante es el trastorno facticio, en el que una persona engaña a los demás haciéndose el enfermo, fingiendo síntomas o provocándose síntomas. El DSM-V (2013) recoge también el trastorno facticio aplicado a otro —anteriormente síndrome de Munchausen por poder—, cuyos criterios son:

  • A. Falsificación de signos o síntomas físicos o psicológicos, o inducción de lesión o enfermedad, en otro, asociada a un engaño identificado.
  • B. El individuo presenta a otro (víctima) frente a los demás como enfermo, incapacitado o lesionado.
  • C. El comportamiento engañoso es evidente incluso en ausencia de recompensa externa obvia.
  • D. El comportamiento no se explica mejor por otro trastorno mental.

El diagnóstico se aplica al perpetrador, no a la víctima, que suele ser catalogada como víctima de abuso infantil cuando es menor.

Referencias

Footnotes

  1. Mechanic, D. (1962). The concept of illness behavior. Journal of Chronic Diseases, 15(2), 189-194. https://doi.org/10.1016/0021-9681(62)90068-1

  2. Parsons, T. (1951). The social system. Free Press.

  3. Gordon, G. (1966). Role theory and illness: A sociological perspective. College & University Press.