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Promoción de la salud

Conceptualización

La promoción de la salud se define, siguiendo el modelo de competencia de Albee (1980)1 y de Costa y López (1986)2, como el «conjunto de intervenciones provenientes de la psicología y otras disciplinas que tienen como objetivo, no tanto aplicar medidas concretas para reducir los factores de riesgo asociados a enfermedades específicas, como capacitar a la población para aumentar el control de su salud y mejorarla, esto es, acrecentar su potencial de salud».

Esta concepción desplaza el foco de la enfermedad al bienestar: en lugar de centrar la intervención en evitar problemas concretos, se trata de dotar a las personas y comunidades de recursos para gestionar su propia salud. Este enfoque vertebra los desarrollos aplicados sobre hábitos sedentarios, conductas adictivas y conductas sexuales de riesgo que se estudian en la unidad competencial 3.

Marco teórico de la promoción de la salud

Modelo de competencia de Albee (1980) y de Costa y López (1986)

El modelo de competencia rompe con la lógica reactiva de la medicina tradicional —responder a la enfermedad cuando aparece— y propone un enfoque proactivo basado en aumentar la competencia personal y comunitaria para la salud. La intervención no se dirige solo a la persona individual, sino al entorno que condiciona sus opciones. De ahí que la promoción de la salud sea, por definición, interdisciplinar: la psicología es un actor más junto a la medicina, la enfermería, la educación, el trabajo social o la sociología.

Contribuciones de la epidemiología

La epidemiología es la rama de la medicina (y de la salud pública) que estudia la frecuencia de las enfermedades en las poblaciones humanas. Consiste en la medición de la frecuencia con la que aparece una enfermedad y en el análisis de sus relaciones con diversas características de los individuos o de su medio ambiente. Sus aportaciones son nucleares para la promoción de la salud porque:

  • Investiga los factores que contribuyen a incrementar los niveles de salud o el grado de recurrencia de un trastorno en una determinada población.
  • Aporta a la psicología de la salud el lenguaje cuantitativo de incidencia, prevalencia, factor de riesgo y factor de protección que permite priorizar dónde intervenir.
  • Comparte con la Psicología de la Salud uno de sus propósitos básicos: la prevención.

Niveles de prevención

Se distinguen cuatro niveles de prevención de la enfermedad, en función del momento del proceso salud-enfermedad sobre el que se interviene. No son excluyentes: en un mismo programa pueden combinarse varios niveles de forma simultánea.

Prevención primordial

Su objetivo está orientado a modificar y/o establecer nuevos patrones sociales, económicos y culturales que procuren mejorar la calidad de vida y, por ende, disminuir aquellos patrones conocidos que contribuyan a la presencia de la enfermedad y a sus riesgos específicos. Actúa antes de que los factores de riesgo aparezcan en la población; es el nivel más inespecífico y opera sobre los determinantes estructurales (políticas públicas, urbanismo, modelo económico, cultura).

Prevención primaria

Su objetivo es prevenir la enfermedad antes de que se desarrolle, dando una protección específica a los grupos de alto riesgo y buscando la promoción de la salud en general. Es lo que coloquialmente se entiende por «prevención» sin más. Trabaja en dos direcciones complementarias:

  • Reduciendo o eliminando los factores o condiciones asociados a la aparición del problema.
  • Aumentando los recursos personales o conductas saludables que puedan neutralizar su futura aparición.

Ejemplos clásicos: las campañas «Póntelo, pónselo» sobre el uso del preservativo o los programas de intercambio de jeringuillas en consumidores de drogas para evitar VIH y hepatitis B.

Prevención secundaria

Su objetivo es detener el avance del deterioro de la salud en las primeras fases: detectar precozmente los casos o conductas de riesgo relacionadas con los diferentes problemas o trastornos, con el fin de modificarlos cuando aún están en una fase incipiente. Se sitúa, por tanto, más cerca del tratamiento temprano (cribados, diagnóstico precoz, intervención breve).

Prevención terciaria

Su objetivo es reducir las consecuencias o efectos del problema o la enfermedad, evitando el agravamiento evitable una vez que el cuadro está instaurado. Tiene un carácter paliativo y rehabilitador: minimiza la discapacidad, previene complicaciones y mejora la calidad de vida del paciente crónico.

Resumen exam-ready
  • Primordial: cambios estructurales (sociales, económicos, culturales).
  • Primaria: prevención de la enfermedad propiamente dicha.
  • Secundaria: detección precoz y tratamiento temprano.
  • Terciaria: paliación, rehabilitación y prevención de complicaciones.

Educación para la salud

La educación para la salud es el instrumento operativo de la promoción. Se define como aquella estrategia que «incita al individuo a una toma de responsabilidad para lo que es su propia salud y la de la comunidad, así como a desarrollar sus aptitudes para participar de manera constructiva en la vida de la comunidad».

Objetivos

  • Proporcionar información veraz, concreta y comprensible a una persona o colectivo, adaptada al grupo destinatario.
  • Modificar las actitudes, creencias y valores de salud (percepción de riesgo).
  • Garantizar la accesibilidad de los medios necesarios para la promoción de la salud.
  • Cambio comportamental: implantación de hábitos saludables (la información por sí sola no basta).
  • Aprovechamiento de los recursos comunitarios propios.
  • Búsqueda de apoyo social.

Pasos en la elaboración de un programa de educación para la salud

La elaboración y desarrollo de un programa sigue un proceso en seis pasos:

  1. Valoración de las necesidades: identificar y analizar el problema de salud. Se contemplan cuatro tipos de necesidades:
    • Normativas: las que definen los expertos o las normas técnicas.
    • Expresadas: las que la población formula explícitamente (demanda asistencial).
    • Comparativas: las que surgen al comparar grupos con características similares.
    • Percibidas: las que la propia población siente, aunque no las haya expresado.
  2. Planificación del programa: objetivos, destinatarios, recursos, contenidos, cronograma.
  3. Ejecución del programa ya planificado.
  4. Evaluación del proceso: comprobar cómo se está implementando.
  5. Valoración de la evaluación (evaluabilidad): análisis riguroso de la recogida de datos que garantiza que la evaluación del programa se puede llevar a cabo y que producirá resultados útiles para todas las partes implicadas.
  6. Evaluación de impacto y resultados: efectos del programa sobre la salud de la población diana.

Factores que condicionan la salud

Los principales factores de predisposición y resistencia que condicionan la salud se agrupan en dos grandes bloques.

Factores orgánicos

Factores propios del individuo, ligados a su biología:

  • Genéticos.
  • Congénitos.
  • Anatómicos.
  • Fisiológicos.
  • Bioquímicos.

Factores ambientales

Afectan a grupos humanos y configuran las condiciones materiales en las que se despliega la vida cotidiana:

  • Masificación en grandes ciudades.
  • Tráfico.
  • Ruido.
  • Tipo de vivienda.
  • Clases de trabajo.

La promoción de la salud, por tanto, no es solo una cuestión de educación individual: requiere intervenciones sobre el entorno físico, social y económico que enmarca la vida de las personas. De ahí la importancia de la prevención primordial y del enfoque interdisciplinar que se articula en el modelo de competencia.

Referencias

Footnotes

  1. Albee, G. W. (1980). A competency model to replace the defect model. En M. S. Gibbs, J. R. Lachenmeyer y J. Sigal (Eds.), Community psychology: Theoretical and empirical approaches (pp. 213-238). Gardner Press.

  2. Costa, M. y López, E. (1986). Salud comunitaria. Martínez Roca.