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Trastornos de disociación mente-cuerpo

Conceptualización

El término trastornos de disociación mente-cuerpo agrupa un conjunto heterogéneo de cuadros clínicos que comparten un elemento común: la presencia de síntomas físicos o psicológicos que no pueden explicarse completamente por una condición médica subyacente, y que implican una alteración en la integración normal entre los procesos mentales y las funciones corporales.

El concepto de disociación resulta fundamental para comprender este grupo de trastornos. En sentido amplio, la disociación implica una desconexión o falta de integración entre procesos que normalmente funcionan de manera unitaria:

  • En los trastornos disociativos, la disociación afecta a las funciones integradoras de la conciencia, la memoria, la identidad y la percepción del entorno.
  • En los trastornos somatomorfos (o de síntomas somáticos), la disociación se manifiesta como una desconexión entre la experiencia corporal subjetiva y el estado fisiológico objetivo.
  • En los trastornos facticios, existe una disociación entre el comportamiento manifiesto (producir síntomas) y las motivaciones profundas que lo impulsan.

En la simulación, por el contrario, no existe disociación: tanto la producción de síntomas como la motivación para producirlos son plenamente conscientes y deliberadas. Se incluye en este grupo de trastornos como diagnóstico diferencial fundamental, ya que comparte la característica de presentar síntomas sin base orgánica demostrable.

Esta distinción clínica, el grado de consciencia e intencionalidad es fundamental en la producción de los síntomas:

TrastornoProducción de síntomasMotivación
DisociativosInvoluntariaInconsciente
SomatomorfosInvoluntariaInconsciente
FacticiosVoluntariaInconsciente
SimulaciónVoluntariaConsciente
História de la histeria

Estos trastornos tienen su origen en el antiguo concepto de histeria, uno de los cuadros clínicos más antiguos de la medicina occidental. Desde la Antigüedad hasta finales del siglo XIX, la histeria fue considerada una enfermedad exclusivamente femenina (del griego hystera, útero), caracterizada por síntomas físicos sin causa orgánica aparente.

Fue Jean-Martin Charcot (1825-1893), en el Hospital de la Salpêtrière de París, quien revolucionó el estudio de la histeria al demostrar que los síntomas histéricos podían inducirse y eliminarse mediante hipnosis, evidenciando su naturaleza psicógena. Su discípulo, Sigmund Freud, junto con Josef Breuer, desarrolló posteriormente la teoría de que los síntomas histéricos eran manifestaciones de conflictos psíquicos inconscientes, distinguiendo entre:

  • Histeria de conversión: síntomas físicos (parálisis, ceguera, convulsiones) como expresión simbólica de conflictos reprimidos.
  • Histeria disociativa: alteraciones de la conciencia, la memoria o la identidad.

Pierre Janet (1859-1947) propuso un modelo alternativo basado en el concepto de disociación: la separación de sistemas de ideas y funciones de la personalidad que normalmente están integrados. Para Janet, la disociación era el mecanismo central de la histeria y explicaba tanto los síntomas físicos como los psicológicos.

En el DSM-5, estos trastornos se distribuyen en categorías separadas pero conceptualmente relacionadas:

  • Trastornos disociativos (F44.x) — capítulo propio
  • Trastorno de síntomas somáticos y trastornos relacionados (F45.x, F68.x); incluye los antiguos trastornos somatomorfos y los facticios
  • Otras condiciones que pueden ser foco de atención clínica (códigos Z); incluye la simulación (Z76.5)

Sin embargo, es relevante destacar que la CIE-11 ha optado por incluir el trastorno de conversión dentro de los trastornos disociativos, reconociendo explícitamente la relación histórica y conceptual entre ambos grupos, mientras que el DSM-5 lo mantiene junto a los trastornos de síntomas somáticos.

Trastornos disociativos

En los trastornos disociativos y somatomorfos, el paciente no produce deliberadamente los síntomas ni es consciente de los mecanismos psicológicos subyacentes. Los síntomas son genuinos para el paciente, aunque no tengan una base orgánica demostrable.

Trastorno de personalidad múltiple identidad disociativo (F44.81)

El trastorno de identidad disociativo (en inglés, Dissociative Identity Disorder, anteriormente conocido como trastorno de personalidad múltiple) se caracteriza por la presencia de dos o más estados de personalidad diferenciados, con discontinuidades en el sentido del yo, acompañadas de alteraciones del afecto, el comportamiento, la consciencia, la memoria, la percepción y el funcionamiento sensoriomotor.

Criterios

De acuerdo con el DSM-5, para el diagnóstico de trastorno de identidad disociativo deben cumplirse los siguientes criterios:

  1. (A) Perturbación de la identidad caracterizada por dos o más estados de personalidad diferenciados, que puede describirse en algunas culturas como una experiencia de posesión. La perturbación de la identidad implica una discontinuidad importante del sentido del yo y del sentido de entidad, acompañada de alteraciones relacionadas del afecto, el comportamiento, la consciencia, la memoria, la percepción, el conocimiento y/o el funcionamiento sensitivo-motor. Estos signos y síntomas pueden ser observados por otros o referidos por el individuo.
  2. (B) Lagunas recurrentes en la memoria de acontecimientos cotidianos, información personal importante y/o sucesos traumáticos incompatibles con el olvido ordinario.
  3. (C) Los síntomas causan malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.
  4. (D) La alteración no es una parte normal de una práctica cultural o religiosa ampliamente aceptada. (Nota: en niños, los síntomas no se explican mejor por amigos imaginarios u otros juegos de fantasía.)
  5. (E) Los síntomas no se pueden atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., laguna mental o comportamiento caótico durante la intoxicación alcohólica) u otra afección médica (p. ej., epilepsia parcial compleja).

Amnesia disociativa (F44.0)

La amnesia disociativa (en inglés, Dissociative Amnesia) se caracteriza por la incapacidad de recordar información autobiográfica importante, generalmente de naturaleza traumática o estresante, que es incompatible con el olvido ordinario. Es el trastorno disociativo más común.

Criterios

De acuerdo con el DSM-5, para el diagnóstico de amnesia disociativa deben cumplirse los siguientes criterios:

  1. (A) Incapacidad de recordar información autobiográfica importante, generalmente de naturaleza traumática o estresante, que es incompatible con el olvido ordinario. (Nota: la amnesia disociativa consiste con mayor frecuencia en amnesia localizada o selectiva de un suceso o sucesos específicos, o en amnesia generalizada de la identidad y la historia de vida.)
  2. (B) Los síntomas causan malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.
  3. (C) La alteración no es atribuible a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., alcohol u otra droga de abuso, medicamento) u otra afección médica (p. ej., epilepsia parcial compleja, amnesia postraumática, otras causas de amnesia).
  4. (D) La alteración no se explica mejor por un trastorno de identidad disociativo, trastorno de estrés postraumático, trastorno de estrés agudo, trastorno de síntomas somáticos o trastorno neurocognitivo mayor o leve.

Especificador: con fuga disociativa (F44.1)

La fuga disociativa (en inglés, Dissociative Fugue) se especifica cuando la amnesia disociativa se acompaña de viaje repentino e inesperado lejos del hogar o lugar de trabajo habitual. Durante el episodio de fuga:

  • La persona puede viajar distancias cortas (horas) o muy largas (días o semanas), incluso cruzando fronteras.
  • El viaje puede parecer tener un propósito o ser una deambulación confusa y errática.
  • Existe amnesia de la propia identidad y/o de información autobiográfica importante.
  • En algunos casos, la persona puede asumir una nueva identidad parcial o completa.
  • Durante la fuga, el comportamiento externo puede parecer completamente normal para los observadores.
  • Al terminar el episodio, suele haber amnesia del período de fuga.

Un ejemplo clásico sería una persona que "despierta" en una ciudad desconocida sin saber cómo llegó allí ni recordar los días previos.

Trastorno de despersonalización / desrealización (F48.1)

El trastorno de despersonalización/desrealización (en inglés, Depersonalization/Derealization Disorder) se caracteriza por experiencias persistentes o recurrentes de sentirse separado del propio cuerpo o procesos mentales (despersonalización) y/o de sentir que el entorno es irreal o distante (desrealización).

Los pacientes suelen describir estas experiencias mediante metáforas visuales1:

  • Despersonalización: sentirse como un "autómata" o robot, ser un mero "observador pasivo" de las propias acciones, "mirar la vida a través de una cámara", sentir el cuerpo como ajeno o mecánico, embotamiento emocional ("no puedo sentir emociones").
  • Desrealización: percibir el entorno "como en un sueño", ver el mundo "a través de una niebla o velo", sentirse "atrapado en una campana de cristal"2, experimentar que las personas cercanas "han cambiado" o parecen extrañas.

Un caso clínico ilustrativo3: un varón de 22 años describió que, mientras jugaba con amigos, de repente sintió que "habían cambiado; no eran sus amigos, como si fueran fantasmas". Esta percepción se extendió a su hogar e incluso a su madre. Sentía que "deambulaba en un mundo diferente o en un sueño", especialmente en lugares concurridos. Crucialmente, el paciente reconocía que estos sentimientos eran suyos y quería deshacerse de ellos pero no podía, lo que distingue este trastorno de los cuadros psicóticos.

Criterios

De acuerdo con el DSM-5, para el diagnóstico de trastorno de despersonalización/desrealización deben cumplirse los siguientes criterios:

  1. (A) Presencia de experiencias persistentes o recurrentes de despersonalización, desrealización o ambas:
    • (1) Despersonalización: experiencias de irrealidad, distanciamiento o ser un observador externo de los propios pensamientos, sentimientos, sensaciones, cuerpo o acciones (p. ej., alteraciones de la percepción, sentido distorsionado del tiempo, yo irreal o ausente, embotamiento emocional y/o físico).
    • (2) Desrealización: experiencias de irrealidad o distanciamiento del entorno (p. ej., las personas u objetos se experimentan como irreales, como en un sueño, nebulosos, sin vida o visualmente distorsionados).
  2. (B) Durante las experiencias de despersonalización o desrealización, el juicio de realidad permanece intacto.
  3. (C) Los síntomas causan malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.
  4. (D) La alteración no es atribuible a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., droga de abuso, medicamento) u otra afección médica (p. ej., epilepsia).
  5. (E) La alteración no se explica mejor por otro trastorno mental, como esquizofrenia, trastorno de pánico, trastorno depresivo mayor, trastorno de estrés agudo, trastorno de estrés postraumático u otro trastorno disociativo.

Trastorno de síntomas somáticos y trastornos relacionados

Esta categoría es nueva en el DSM-5 y aún hay profesionales habituados a la taxonomía anterior; por eso es habitual llamar a esta categoría "trastornos somatomorfos", que incluía trastornos como la "hipocondría". Sin embargo, en el DSM-5, esta categoría se reorganizó, se fusionaron varios diagnósticos, y la hipocondría se dividió en trastorno de ansiedad por enfermedad (sin síntomas) y trastorno de síntomas somáticos (con síntomas). Esta categoría también incorporó los trastornos facticios.

Trastorno de síntomas somáticos (F45.1)

El trastorno de síntomas somáticos (en inglés, Somatic Symptom Disorder) se caracteriza por uno o más síntomas somáticos que causan malestar o problemas significativos en la vida diaria, acompañados de pensamientos, sentimientos o comportamientos excesivos relacionados con dichos síntomas.

Los pacientes con este trastorno suelen experimentar y comunicar su malestar psicológico a través de síntomas físicos sin causa orgánica demostrable, así como pensamientos, sentimientos y comportamientos desproporcionados en respuesta a estos síntomas4.

Caso clínico ilustrativo5: un varón de 72 años acudía repetidamente a urgencias (71 visitas desde 1994) por dolor en las piernas. A pesar de que las resonancias magnéticas solo mostraban "cambios degenerativos leves" sin modificaciones respecto a estudios previos, el paciente insistía en que "esperaba que encontraran algo que pudieran arreglar". Manifestaba pensamientos catastróficos: temía que toser pudiera causar una hernia discal, o que dormir pudiera provocarle asfixia. Describía su condición como "parálisis" de las piernas, a pesar de conservar la capacidad de caminar. Su esposa observaba: "cuando no tiene dolor, es una persona totalmente diferente", evidenciando la conexión entre el estado emocional y la interpretación de los síntomas físicos.

Otro caso4: una mujer de 31 años con cinco ingresos de urgencia en 12 meses por diversas quejas (dolor abdominal, debilidad en piernas, pérdida visual temporal), todas con pruebas diagnósticas normales. Demandaba persistentemente una laparoscopia para "encontrar algo que arreglar" y solicitaba dosis crecientes de opioides, rechazando fisioterapia. Progresó del uso de muletas a silla de ruedas a pesar de una RM espinal normal.

Criterios

De acuerdo con el DSM-5, para el diagnóstico de trastorno de síntomas somáticos deben cumplirse los siguientes criterios:

  1. (A) Uno o más síntomas somáticos que causan malestar o dan lugar a problemas significativos en la vida diaria.
  2. (B) Pensamientos, sentimientos o comportamientos excesivos relacionados con los síntomas somáticos o asociados a la preocupación por la salud, manifestados al menos por uno de los siguientes:
    • (1) Pensamientos desproporcionados y persistentes sobre la gravedad de los propios síntomas.
    • (2) Grado persistentemente elevado de ansiedad acerca de la salud o los síntomas.
    • (3) Tiempo y energía excesivos consagrados a estos síntomas o a la preocupación por la salud.
  3. (C) Aunque algún síntoma somático puede no estar continuamente presente, el estado sintomático es persistente (por lo general más de seis meses).

Especificadores

  • Con predominio de dolor (anteriormente trastorno de dolor): para individuos cuyos síntomas somáticos implican principalmente dolor.
  • Persistente: curso persistente caracterizado por síntomas intensos, deterioro notable y duración prolongada (más de seis meses).

Especificadores de gravedad

GravedadDescripción
LeveSolo se cumple uno de los síntomas del Criterio B
ModeradoSe cumplen dos o más de los síntomas del Criterio B
GraveSe cumplen dos o más de los síntomas del Criterio B, además de múltiples quejas somáticas (o un síntoma somático muy intenso)

Hipocrondría Trastorno de ansiedad por enfermedad (F45.21)

El trastorno de ansiedad por enfermedad (en inglés, Illness Anxiety Disorder), anteriormente incluido dentro del concepto de hipocondría, se caracteriza por la preocupación por padecer o contraer una enfermedad grave, en ausencia de síntomas somáticos significativos.

Los pacientes con este trastorno prestan atención excesiva a sensaciones corporales normales (digestión, sudoración, latidos cardíacos) y las malinterpretan como indicadores de enfermedad grave. A diferencia del trastorno de síntomas somáticos, lo que predomina es el miedo a la enfermedad.

Por ejemplo, un varón de 34 años que acude recurrentemente al médico durante cinco años por ansiedad y síntomas físicos leves. A pesar de que todas las pruebas (ECG, función tiroidea, panel metabólico, RM cerebral) resultaban normales, el paciente permanecía convencido de estar enfermo. Tras una consulta más en la que los médicos le aseguraron que estaba sano, "se enfadó mucho y reservó un vuelo a su país de origen para obtener una segunda opinión que validara su enfermedad"6.

Otro caso7: una mujer de 40 años desarrolló ansiedad grave por la salud tras la hospitalización de su hijo en la UCI por gripe. Dedicaba más de 4 horas diarias a buscar información médica en internet. Acudió a urgencias 10 veces en una sola semana. Un único resultado de ECG ligeramente alterado (que después se normalizó) desencadenó llamadas diarias a su médico durante una semana. Se tomaba la tensión arterial más de 5 veces al día. Desarrolló miedos sucesivos: a los efectos secundarios de la medicación, a sufrir un ictus, a atragantarse (perdiendo 9 kg por miedo a tragar), e incluso a que una inyección de vitamina B12 le provocara anafilaxia.

Criterios

De acuerdo con el DSM-5, para el diagnóstico de trastorno de ansiedad por enfermedad deben cumplirse los siguientes criterios:

  1. (A) Preocupación por padecer o contraer una enfermedad grave.
  2. (B) No existen síntomas somáticos o, si están presentes, son únicamente leves. Si existe otra afección médica o un riesgo elevado de presentar una afección médica (p. ej., antecedentes familiares importantes), la preocupación es claramente excesiva o desproporcionada.
  3. (C) Existe un grado elevado de ansiedad acerca de la salud, y el individuo se alarma con facilidad por su estado de salud.
  4. (D) El individuo tiene comportamientos excesivos relacionados con la salud (p. ej., comprueba repetidamente en su cuerpo si existen signos de enfermedad) o presenta evitación por mala adaptación (p. ej., evita las visitas al médico y hospitales).
  5. (E) La preocupación por la enfermedad ha estado presente al menos durante seis meses, pero la enfermedad temida específica puede variar en ese período de tiempo.
  6. (F) La preocupación relacionada con la enfermedad no se explica mejor por otro trastorno mental, como trastorno de síntomas somáticos, trastorno de pánico, trastorno de ansiedad generalizada, trastorno dismórfico corporal, trastorno obsesivo-compulsivo o trastorno delirante de tipo somático.

Especificadores

  • Tipo con solicitud de asistencia: la asistencia médica, incluidas visitas al clínico o pruebas y procedimientos, se utiliza con frecuencia.
  • Tipo con evitación de asistencia: raramente se utiliza la asistencia médica.

Munchausen Trastorno facticio

El trastorno facticio (en inglés, Factitious Disorder), anteriormente conocido como síndrome de Munchausen, se caracteriza por la falsificación de signos o síntomas físicos o psicológicos, o la inducción de lesión o enfermedad, en ausencia de recompensas externas obvias. La persona produce o finge intencionadamente los síntomas, pero la motivación subyacente (asumir el rol de enfermo, recibir atención y cuidados) permanece inconsciente o al menos no es reconocida por el individuo.

Trastorno facticio aplicado a uno mismo (F68.10)

Criterios

De acuerdo con el DSM-5, para el diagnóstico de trastorno facticio aplicado a uno mismo deben cumplirse los siguientes criterios:

  1. (A) Falsificación de signos o síntomas físicos o psicológicos, o inducción de lesión o enfermedad, asociada a un engaño identificado.
  2. (B) El individuo se presenta a sí mismo frente a los demás como enfermo, incapacitado o lesionado.
  3. (C) El comportamiento engañoso es evidente incluso en ausencia de una recompensa externa obvia.
  4. (D) El comportamiento no se explica mejor por otro trastorno mental, como el trastorno delirante u otro trastorno psicótico.

Trastorno facticio aplicado a otro (F68.A)

El trastorno facticio aplicado a otro (en inglés, Factitious Disorder Imposed on Another), anteriormente conocido como síndrome de Munchausen por poderes o by proxy en inglés, implica la falsificación de síntomas en otra persona, generalmente un niño o persona dependiente.

Criterios

De acuerdo con el DSM-5, para el diagnóstico de trastorno facticio aplicado a otro deben cumplirse los siguientes criterios:

  1. (A) Falsificación de signos o síntomas físicos o psicológicos, o inducción de lesión o enfermedad en otro, asociada a un engaño identificado.
  2. (B) El individuo presenta a otro individuo (víctima) frente a los demás como enfermo, incapacitado o lesionado.
  3. (C) El comportamiento engañoso es evidente incluso en ausencia de recompensa externa obvia.
  4. (D) El comportamiento no se explica mejor por otro trastorno mental, como el trastorno delirante u otro trastorno psicótico.

Nota: El diagnóstico se aplica al autor, no a la víctima. A la víctima se le puede asignar un diagnóstico de maltrato.

Simulación (Z76.5)

La simulación (en inglés, Malingering) se caracteriza por la producción intencionada de síntomas físicos o psicológicos falsos o muy exagerados, motivada por incentivos externos. A diferencia del trastorno facticio, tanto la producción de síntomas como la motivación son conscientes y deliberadas.

Representación de síntomas físicos o psicológicos falsos o muy exagerados, motivada por incentivos externos tales como evadir responsabilidades criminales, siendo, por tanto, uno de los trastornos más relevantes en el ámbito de la psicopatología forense. Frecuente en el trastorno de personalidad antisocial.

La simulación no se considera un trastorno mental en sentido estricto, sino una condición que puede ser foco de atención clínica. El individuo finge estar enfermo para obtener un beneficio externo identificable (evitar responsabilidades legales, obtener compensaciones económicas, conseguir drogas, eludir el servicio militar, etc.).

Indicadores de sospecha

Según el DSM-5, debe sospecharse simulación cuando se observa cualquier combinación de los siguientes factores:

  1. Contexto médico-legal de la presentación (p. ej., el individuo es referido por un abogado para examen).
  2. Discrepancia notable entre el estrés o la discapacidad referidos por el individuo y los hallazgos objetivos.
  3. Falta de cooperación durante la evaluación diagnóstica e incumplimiento del tratamiento prescrito.
  4. Presencia de trastorno de personalidad antisocial.

Simulación de disforia de género

Un ejemplo controvertido de simulación en el ámbito forense es la alegación de disforia de género por parte de individuos que ingresan en el sistema penitenciario. Este caso ilustra cómo los indicadores de sospecha del DSM-5 pueden confluir de manera particularmente clara.

  1. Contexto médico-legal: la declaración de identidad de género discordante ocurre precisamente al ingresar en prisión, no antes.
  2. Beneficio externo identificable: acceso a centros penitenciarios femeninos, generalmente con menor incidencia de violencia.
  3. Trastorno de personalidad antisocial: la población penitenciaria presenta tasas elevadas de este trastorno, que el DSM-5 identifica explícitamente como indicador de sospecha de simulación.
  4. Discrepancia con hallazgos objetivos: ausencia de historial longitudinal documentado.

La disforia de género genuina, según el DSM-5, se caracteriza típicamente por un inicio temprano. Los criterios diagnósticos para disforia de género en niños requieren una duración de al menos seis meses, y la literatura clínica describe consistentemente que la mayoría de los individuos con disforia de género refieren malestar con su género asignado desde la infancia o la adolescencia temprana. Esto implica que debería existir un historial longitudinal verificable: registros médicos, testimonios de familiares y conocidos, evidencia de expresión de género discordante previa (nombre social, vestimenta, etc.).

Cuando un individuo adulto sin ningún antecedente documentado declara súbitamente una identidad de género discordante en el momento exacto de ingresar en prisión, se produce una discrepancia notable entre lo alegado y los hallazgos objetivos, cumpliendo otro de los indicadores de sospecha del DSM-5.

La evaluación pericial en estos casos debería incluir:

  • Revisión exhaustiva del historial clínico y social previo
  • Entrevistas estructuradas repetidas para evaluar consistencia del relato
  • Testimonios de familiares y personas del entorno
  • Aplicación de instrumentos de detección de simulación (SIMS, M-FAST)
  • Análisis del timing y contexto de la declaración

Marco jurídico en España

La situación legal en España presenta una tensión entre dos marcos normativos:

  • Ley 4/2023 (Ley Trans): El artículo 44.2 establece expresamente que el cambio de sexo registral "en ningún caso podrá estar condicionado a la previa exhibición de informe médico o psicológico relativo a la disconformidad con el sexo mencionado en la inscripción de nacimiento". Cualquier persona mayor de 16 años puede solicitar el cambio de sexo registral por autodeterminación, sin evaluación clínica alguna. La ley contempla un período de reflexión de tres meses antes de confirmar la solicitud, y permite una reversión dentro de los seis meses siguientes. Solo a partir de una tercera modificación un juez puede investigar indicios de fraude.
  • Instrucción 7/2006 de Instituciones Penitenciarias: La normativa penitenciaria, anterior a la Ley Trans y aún vigente, sí permite evaluación. Para el cambio de módulo de personas que no han modificado su sexo registral, la Instrucción requiere un informe médico y psicosocial elaborado por los servicios penitenciarios en un plazo de 30 días, tras el cual la dirección del centro dispone de 15 días para aceptar o denegar la solicitud.

Por lo tanto:

  • Si el individuo ya tiene el sexo modificado en el Registro Civil (mediante la Ley 4/2023), la administración penitenciaria debe respetar ese sexo legal, sin posibilidad de cuestionarlo mediante evaluación psicológica.
  • Si el individuo no ha realizado el cambio registral, la Instrucción 7/2006 sí habilita la evaluación médica y psicológica antes de autorizar el cambio de módulo.

Implicación para la evaluación forense: El psicólogo forense carece de competencia legal para cuestionar un cambio de sexo registral ya efectuado conforme a la Ley 4/2023.

Esto significa que la Ley 4/2023 (Ley Trans) elimina las salvaguardas tradicionales que impiden que una persona ejerzca simulación, tal y como lo define el DSM-5, en el caso concreto del trastorno de disforia de género (F64). No hay otro caso en el ordenamiento jurídico español donde la ley prohíba expresamente la evaluación psicológica para una condición reconocida en el DSM-5 que tiene implicaciones forenses directas.

La Ley 4/2023 es particularmente inusual porque:

  1. Prohíbe expresamente el informe psicológico (art. 44.2), no simplemente lo omite
  2. Se refiere a una condición con código DSM-5 (F64.x)
  3. Tiene consecuencias forenses directas (acceso a espacios segregados por sexo)

Referencias

Footnotes

  1. Sierra, M. y Berrios, G. E. (1998). Depersonalization: Neurobiological perspectives. Biological Psychiatry, 44(9), 898-908. https://doi.org/10.1016/S0006-3223(98)00015-8

  2. Ciprian, D., Leuci, E., Quattrone, E., Rocchetti, M., Rossetti, M. G., Delvecchio, G., Brambilla, P. y Bellani, M. (2020). Trapped in a glass bell jar: Neural correlates of depersonalization and derealization in subjects at clinical high-risk of psychosis and depersonalization-derealization disorder. Frontiers in Psychiatry, 11, 535652. https://doi.org/10.3389/fpsyt.2020.535652

  3. Kumar, V. y Chadda, R. K. (2010). A case presented with "as if" phenomenon. Indian Journal of Psychological Medicine, 32(1), 53-55. https://doi.org/10.4103/0253-7176.70535

  4. Oladeji, B. D. y Alejobi, O. I. (2019). Somatic symptom disorder: A diagnostic dilemma. BMJ Case Reports, 12(11), e231550. https://doi.org/10.1136/bcr-2019-231550 2

  5. Kurlansik, S. L. y Maffei, M. S. (2016). Somatic symptom disorder. American Family Physician, 93(1), 49-54. https://www.aafp.org/pubs/afp/issues/2016/0101/p49.html

  6. Faheem, A., Shabbir, M., Ghauri, A. y Amjad, A. (2021). Illness anxiety disorder: A case report and brief review of the literature. Cureus, 13(2), e13183. https://doi.org/10.7759/cureus.13183

  7. Scarella, T. M., Boland, R. J. y Barsky, A. J. (2019). Severe illness anxiety treated by integrating inpatient psychotherapy with medical care and minimizing reassurance. Frontiers in Psychiatry, 10, 150. https://doi.org/10.3389/fpsyt.2019.00150